La expansión de grandes festivales en espacios naturales de Aragón, como el proyectado en La Sotonera, pone en cuestión un modelo que, según expertos y colectivos, amenaza ecosistemas frágiles y genera escasos beneficios locales. Además, se intensifica la campaña que denuncia el lavado de cara cultural de Israel en estos eventos musicales, así como la promoción del llamado “turismo sionista”.













