La realidad detrás de los "rebeldes" en Siria: la sombra del yihadismo y los intereses geopolíticos

El noroeste de Siria es nuevamente epicentro de una cruenta escalada de violencia. Los medios hablan de "rebeldes" enfrentándose al régimen de Al-Asad, pero esta narrativa simplificada oculta una realidad: son mercenarios yihadistas islámicos, financiados y apoyados por potencias extranjeras, que buscan imponer su régimen fascista al estilo del ISIS en 2014. En medio de esta barbarie, las Fuerzas Democráticas Sirias —coalición militar liderada por milicias kurdas— continúan defendiendo las áreas bajo su control, demostrando que la revolución en Rojava sigue siendo un faro de esperanza en una región devastada por el conflicto.

Un mercenario de Hayat Tahrir al-Sham en las calles de Damasco | Foto: AHNA

En las últimas semanas, el noroeste de Siria se ha convertido nuevamente en el epicentro de una cruenta escalada de violencia. Los medios de comunicación convencionales hablan de "rebeldes" enfrentándose al régimen de Bashar al-Asad, pero esta narrativa, simplificada y cargada de eufemismos, oculta una realidad mucho más compleja y preocupante. Estos supuestos "rebeldes" no son otra cosa que mercenarios yihadistas islámicos, financiados y apoyados por potencias extranjeras, que buscan imponer su régimen fascista al estilo del ISIS en 2014, solo que ahora con nuevos nombres y un barniz de legitimidad.

Entre los actores que resisten este avance se encuentran las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF, por sus siglas en inglés), una coalición militar liderada por las milicias kurdas, cuya principal misión ha sido la defensa del norte y este de Siria, también conocida como Rojava. Estas milicias han sido clave en la lucha contra el Estado Islámico, pero ahora enfrentan una amenaza renovada de los grupos yihadistas respaldados por Turquía.

Según informa la agencia kurda de noticias ANHA, las zonas kurdas se encuentran ahora bajo una gran amenaza de los ataques de grupos yihadistas que cooperan con Turquía. El grupo islamista Hay’at Tahrir Al-Sham (HTS), la rama siria de Al-Qaeda anteriormente conocida como Frente al-Nusra, ha logrado el control de gran parte de Alepo y los mercenarios del denominado Ejército Nacional Sirio (ENS) están preparando actualmente un importante ataque a la región kurda de Tal Rifaat, en el noroeste de Siria. El ejército turco ya está bombardeando la región desde el aire y por tierra.

Rojo: Ejercito Nacional Sirio (los yihadistas). Verde: régimen Ba'az. Amarillo: Sirian Democratic Forces (Administración autónoma del Norte y Este de Siria -los kurdos-)

El avance de los mercenarios yihadistas

Organizaciones como Hay’at Tahrir al-Sham (HTS), sucesora de Al-Qaeda en Siria, lideran una ofensiva masiva en Idlib y Alepo. Acompañados por el Ejército Nacional Sirio (ENS), una fuerza mercenaria controlada por Turquía, han capturado más de una docena de localidades estratégicas. Las imágenes de combatientes desfilando armados en vehículos 4×4 por las calles no dejan lugar a dudas: estos grupos no representan una lucha por la democracia ni por la libertad. Su objetivo es instaurar un régimen extremista, opresivo y ultraconservador, con apoyo logístico y armamentístico de Ankara.

La ONG Observatorio Sirio de Derechos Humanos aseguró que al menos 132 personas han muerto en los combates entre las tropas sirias y grupos islamistas armados. Según la misma fuente, entre las víctimas se encuentran 49 militares sirios, incluidos cuatro oficiales. Los desplazamientos masivos agravan la crisis humanitaria. La autopista internacional M5, una arteria económica que conecta Alepo con Damasco, ha sido cortada, afectando el comercio y el transporte en la región.

En Alepo, la población del barrio Sheikh Maqsoud se compromete a resistir la invasión a pesar de que grandes partes de la ciudad de Alepo ya han sido abandonadas por las fuerzas del régimen. Muchos civiles han encontrado refugio en el distrito autónomo de Sheikh Maqsoud. Mientras tanto, las fuerzas de autodefensa de los distritos autogestionados se preparan para la resistencia, y la población prepara sus armas. Por todas partes se escuchan gritos de “Biji Berxwedana Sheikh Maqsoud” ("Viva la resistencia de Sheikh Maqsoud") y “An Serkeftin An Serkeftin” ("Victoria y nada más que victoria"). Del mismo modo, columnas de las YPG y YPJ llegaron el viernes por la noche a la ciudad y fueron recibidas con aplausos. Estas fuerzas habrían ampliado el territorio que controlan aprovechando la retirada del régimen.

Un coche arde en Alepo | Fuente: Instagram @Naharinakurdistan

La respuesta del régimen sirio y sus aliados

El ejército sirio, aunque debilitado, intenta contener el avance de estos grupos en colaboración con la fuerza aérea rusa, que ha llevado a cabo bombardeos en posiciones estratégicas de los mercenarios. Sin embargo, las líneas del ejército sirio están colapsando, y hay informes de deserciones masivas. En Alepo, los yihadistas han logrado tomar la mayor parte de la ciudad, excepto algunos enclaves kurdos como el barrio de Sheikh Maqsoud, donde las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) resisten con valentía.

El conflicto no se limita al norte. En Hama, Homs e incluso Damasco, se han reportado enfrentamientos. Rumores de golpes internos en el régimen sirio y el silencio de actores clave como Irán y Turquía alimentan la incertidumbre sobre el futuro inmediato del país.

El papel de Turquía y los intereses internacionales

Turquía, lejos de ser un observador neutral, juega un rol central en esta escalada. El Ejército Nacional Sirio (ENS) no es más que un brazo militar de Ankara, utilizado para expandir su influencia en el norte de Siria y atacar a las fuerzas kurdas que defienden la revolución en Rojava. Muchas ciudades tomadas por los “rebeldes” ondean banderas turcas. Mientras tanto, Rusia acusa a potencias occidentales como Estados Unidos y el Reino Unido de fomentar el caos mediante su apoyo a este tipo de  grupos armados en la región.

El gobierno ruso ha reafirmado su apoyo a la soberanía siria, mientras sus bombardeos intentan contener el avance de Hay’at Tahrir al-Sham (HTS) y ENS. Sin embargo, la situación en el terreno es caótica y cambiante, con alianzas frágiles y movimientos militares que parecen más improvisados que estratégicos.

Una crisis humanitaria ignorada

Más allá de las luchas por el poder, son las personas civiles quienes llevan la peor parte. Familias enteras han sido desplazadas por los bombardeos y las incursiones terrestres, y los campos de refugiados en la región de Tal Rifaat, donde viven miles de desplazados de Afrin —ciudad kurda ocupada por Turquía—, se encuentran en grave peligro de ser invadidos por las fuerzas proturcas. La comunidad internacional, como en tantas otras ocasiones, parece más preocupada por sus intereses estratégicos que por aliviar el sufrimiento de la población civil.

La hipocresía de la narrativa mediática

Es importante señalar cómo los medios convencionales han suavizado la imagen de estos grupos al etiquetarlos como "rebeldes." Este término, cargado de connotaciones románticas, sugiere una lucha noble contra la tiranía, pero en realidad estos grupos representan la continuidad de la opresión y la violencia extremista. Son los mismos que en 2014 intentaron instaurar su califato mediante el terror, solo que ahora operan con diferentes nombres y con el apoyo explícito de actores internacionales.

Resistencia y esperanza

Bandera de Rojava | Foto: ANF

En medio de esta barbarie, las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) continúan defendiendo las áreas bajo su control, demostrando que la revolución en Rojava sigue siendo un faro de esperanza en una región devastada por el conflicto. Su capacidad para reaccionar rápidamente, tomando posiciones estratégicas y asegurando rutas vitales, es una muestra de su compromiso por proteger a sus comunidades frente a la amenaza de estos grupos yihadistas.

Mientras tanto, el mundo observa, o finge observar, dejando a Siria sumida en un juego geopolítico donde las vidas humanas son meras fichas. Es fundamental desenmascarar la narrativa de los "rebeldes" y exigir que la comunidad internacional actúe no para perpetuar intereses estratégicos, sino para proteger a las personas que han sufrido años de guerra, despojo y desplazamiento.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies