La polémica abierta por la participación de artistas israelíes y público procedente de la entidad colonial sionista —parte del cual son jóvenes tras haber prestado servicio en las IDF (el ejército israelí)— en festivales de música electrónica organizados en Aragón está abriendo una nueva preocupación: el impacto de este modelo de grandes eventos en el territorio.
Este tipo de festivales, como el Own Spirit que se celebra en Baldellou (La Llitera) o el Sizigia, organizado por el mismo grupo de promotores y que se celebrará en el embalse de La Sotonera, tienen en común su desarrollo en entornos naturales. También el Monegros Desert Festival comparte esta característica.
Este modelo provoca una enorme presión sobre los ecosistemas donde se desarrollan los eventos, así como impactos, con distinta intensidad, en el tejido económico de las zonas en las que tienen lugar.
El Sizigia se celebra en un espacio natural sensible
El denominado ‘Sizigia Gathering Eclipse Festival’ tiene previsto realizarse en las orillas del embalse de La Sotonera, instalándose previsiblemente en fincas agrícolas junto al camping y al club náutico situados en la base de esta infraestructura hidráulica. El embalse, junto a la Alberca de Alboré, constituye uno de los grandes humedales de Aragón.
Francesc Ibáñez, cara visible de quienes promueven este evento y el que se celebra en Baldellou, ha realizado manifestaciones públicas en las que anuncia que pretenden reunir a más de 10.000 personas, con un máximo de 19.000, en este ecosistema.
Colectivos sociales y ecologistas, así como personas comprometidas con la protección del territorio altoaragonés, han expresado a AraInfo su preocupación por la celebración de una cita multitudinaria en un territorio considerado de alto valor medioambiental.
La Sotonera, espacio de especial protección de las aves
Este ecosistema húmedo está declarado Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y, de hecho, uno de sus atractivos es la facilidad que ofrece para el avistamiento de numerosas especies.
Según los datos disponibles de la zona ZEPA de La Sotonera (ES0000290) y del Anuario Ornitológico de Aragón, existen al menos 56 especies con estatus de reproductoras. Entre ellas se encuentran el papamoscas cerrojillo, abejarucos, milanos negros, ruiseñores, mirlos, abubillas, petirrojos, aguiluchos laguneros, garzas reales o ánades.
Además, hay otras especies incluidas en el Listado Aragonés de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LAESRPE) y algunas catalogadas como vulnerables. En esta situación se encuentran el serín verdecillo, el pardillo común, el escribano triguero, el aguilucho cenizo, la garcilla cangrejera y la garza imperial.

Expertos consultados han indicado que la ley estatal 42/2007 de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad recoge en su artículo 54 “la garantía de conservación de especies autóctonas silvestres, independientemente de su catalogación”. Asimismo, prohíbe “dar muerte, dañar, molestar o inquietar intencionadamente a los animales silvestres”. El artículo 57 aborda las prohibiciones para las especies incluidas en el LAESRPE, incluyendo acciones como capturarlas, perseguirlas o deteriorar sus nidos y lugares de reproducción.
Cabe remarcar que el artículo 80 tipifica como infracción grave “el incumplimiento de los requisitos, obligaciones o prohibiciones establecidos en esta ley”.
Todas las fuentes consultadas consideran asegurado un impacto negativo sobre la fauna y el conjunto del ecosistema de La Sotonera, tanto por la propagación del sonido como por la concentración de miles de personas en un espacio natural sin infraestructura adecuada.
Otro aspecto señalado es la presencia de mejillón cebra en el embalse, una especie invasora con graves consecuencias económicas y ambientales en la cuenca del Ebro. Los expertos advierten del riesgo de transferencia en doble dirección, ya que su principal vía de expansión son los vectores humanos, incluso a través de elementos como calzado, remolques o materiales que entren en contacto con el agua.
Peligro de incendios
Tras observar la parcela donde presumiblemente se celebrará el evento, las mismas fuentes advierten que “se encuentra a escasos metros de una masa forestal de pino carrasco (Pinus halepensis), con una superficie aproximada de 71 hectáreas”.
El evento está previsto del 10 al 14 de agosto, en pleno verano, fechas en las que es habitual que el Gobierno de Aragón decrete nivel rojo o rojo plus por alto o extremo riesgo de incendios.

Según la normativa vigente, en nivel rojo se aplican prohibiciones sobre el uso de maquinaria que genere chispas o descargas eléctricas, así como sobre el empleo de material pirotécnico. También se contempla la suspensión de actos públicos en entornos forestales si no cuentan con condiciones específicas para ese nivel de alerta.
El nivel rojo plus, considerado de riesgo extremo, es aún más restrictivo y ya se aplicó el verano pasado en fechas similares a las previstas para la realización del festival. En ese caso, se suspenden autorizaciones de actos públicos y se limita el acceso a masas forestales.
Según los expertos, es esperable que el nivel de alerta en esas fechas sea rojo o rojo plus y, en ese caso, consideran que el evento debería cancelarse por el riesgo que conlleva.
El INAGA está estudiando la autorización
El Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (INAGA) es el organismo competente para autorizar eventos en entornos naturales y evaluar su impacto. Actualmente está en estudio la solicitud del festival, según fuentes del Departamento de Medio Ambiente y Turismo del Gobierno de Aragón.
A preguntas de AraInfo, el departamento ha declinado realizar una valoración política sobre este modelo de grandes eventos en espacios naturales, remitiéndose a la resolución del INAGA, que se conocerá en los próximos días.
Este Diario Libre d’Aragón tiene constancia de que colectivos sociales y conservacionistas están pendientes de dicha resolución para, en caso de ser favorable, presentar alegaciones e iniciativas.
El antecedente de Baldellou
También se señalan afecciones negativas sobre las actividades culturales, sociales y turísticas tradicionales. El caso de Baldellou durante el Own Spirit es ilustrativo: el festival obliga a cerrar durante una semana clave el único camping de la localidad.
Residentes han señalado molestias e impactos negativos en el entorno del embalse de Santa Ana, un espacio sin protección especial, pero con valor ambiental y paisajístico significativo.
Este evento, inicialmente bien recibido, parece haber perdido apoyo vecinal. Entre los factores señalados están el escaso impacto económico positivo, la masificación, las infraestructuras instaladas, la gestión del agua y vertidos, y la falta de control por parte de las autoridades.
Compromisos ambientales de “cartón piedra”
Paradójicamente, los organizadores afirman que el festival crea “una experiencia inmersiva que minimiza el impacto ambiental” y que la sostenibilidad es un principio rector.
También destacan medidas como un sistema de gestión de residuos basado en reciclaje y colaboración con organizaciones locales.
Sin embargo, la elección de un espacio como La Sotonera evidencia que este compromiso es superficial, tanto como su apuesta por "el respeto" y "la paz" mientras participan de la estrategia cultural del colonialismo sionista.
Las fuentes consultadas coinciden en considerar que un evento de más de 10.000 personas en un entorno de alto valor ambiental supone un "impacto considerable" sobre el mismo, comporta "graves riesgos de seguridad" y deja "escasos beneficios" para la población local.
Se recrudece la campaña contra la connivencia de grandes eventos con el sionismo
Esta semana, los colectivos BDS Huesca y Huesca con Palestina han difundido un fanzine titulado “Huesca, la magia del turismo sionista”, en el que alertan sobre la proliferación de estos festivales.
La campaña señala al Monegros Desert Festival, el Own Spirit y el Sizigia, destacando la atracción de “turistas soldados”: jóvenes israelíes que, tras el servicio militar, viajan como reservistas en activo.
La publicación recoge ejemplos internacionales de este fenómeno y denuncia tanto el impacto cultural como la celebración de estos eventos en espacios naturales, destacando el valor de La Sotonera.
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Este miércoles difundieron un vídeo en el que llaman a la organización y movilización para extender el boicot y exigir a las administraciones el fin de su colaboración con un fenómeno que empieza a generar preocupación en parte de la sociedad aragonesa.
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