La semana pasada se promulgaba una ley para que los condenados por maltrato, violencia de género o violencia vicaria no pudieran ejercer como docentes o formadores en la educación pública o concertada. Seguro que a muchas les chocará ¿Pero es esto habitual? ¿No existía un control sobre este asunto? Por lo visto no. Y no saltó la liebre hasta que hace un par de años alumnas del IES Goya de Zaragoza descubrían que un profesor suyo estaba condenado gravemente por violencia de género y vicaria. Un maltratador que está dando clase ahora mismo y que llevaba años, tras ser condenado, …









