El mundo de la gran empresa inunda el espacio con una jerga exasperante, aunque no tanto como su costumbre de invertir recursos en «decir que hacen» en lugar de pagar sueldos a la altura de los precios de la vivienda, la energía, los alimentos, etc. Las grandes corporaciones se pirran por exhibir certificados de sostenibilidad pagados al contado, noticias patrocinadas en diarios digitales, charlas TED y gilipolleces sin cuento para convencernos, por ejemplo, de que están comprometidas con el medioambiente y con la descarbonización de la economía. Es una matraca de apariencias innovadoras. Lo que no cambia es que el …













