Chueca convierte la pobreza en espectáculo: colas, racismo institucional y “prioridad nacional”

02 mayo, 2026. 11:40

Vamos a hablar claro, sin trampas ni eufemismos lo que vivimos a las puertas del ayuntamiento es una decisión cruel, calculada y profundamente inhumana del gobierno de Natalia Chueca.

La alcaldesa propició unas colas visibles, de unos cuantos metros, de personas migrantes esperando bajo el sol para pedir un papel y lo hizo a propósito. Porque en lugar de usar los 15 Centros Municipales de Servicios Sociales, con sus casi 100 trabajadoras que conocen a estas personas, que están habilitadas legalmente para emitir certificados de vulnerabilidad, ha decidido centralizar todo en un único cuello de botella: la Casa de las Culturas. O en vez de poner a más funcionarios que podrían hacer la gestión ha decidido no hacer nada.

Quienes trabajamos en el Ayuntamiento vemos cualquier otro día la sala de atención al ciudadano llena de gente tras la puesta en marcha de la regulación se ordenó que las personas esperen fuera a la intemperie. ¿Por qué? Para que las cámaras graben esas largas filas. Para poder decir después: "Miren el caos que provoca el Gobierno de España con su regularización". Para construir su relato de odio sobre la dignidad de miles de vecinos y vecinas que lo único que piden es un trato justo.

Eso no es mala gestión. Eso es maldad política. Eso es utilizar a las personas más vulnerables como atrezzo de su campaña electoral. Chueca prefirió una vez más la foto y el titular antes que facilitar un derecho básico como el empadronamiento o un certificado de vulnerabilidad. Mientras, la consejera de políticas sociales se dedica a soltar lindezas xenófobas sobre el "efecto llamada" y el "caos migratorio". Pero no nos engañemos: ese discurso no es improvisado. Es el mismo que su socio de gobierno, Vox, lleva años regurgitando.

Y aquí viene lo más preocupante, lo que debería helar la sangre a cualquiera que defienda los derechos humanos. Ya se está aplicando la "prioridad nacional" que Vox ha colado en los acuerdos de investidura.

La medida de vallar el parque Bruil es otro ejemplo de falta de humanidad, es una medida que criminaliza a las personas sin hogar, que las persigue como si fueran alimañas en lugar de darles una alternativa habitacional. Porque claro, es más fácil echar a la gente de un parque que construir vivienda social. Es más fácil vallar un espacio público que enfrentarse a los fondos buitres y a los grandes tenedores que especulan con la vivienda. Eso también es "prioridad nacional" no para las derechas, proteger las propiedades vacías antes que las vidas de las personas.

Y luego viene el discurso de la señora alcaldesa diciendo que el problema son las competencias, que la culpa es del Gobierno central. ¡Basta ya de excusas! La realidad es que usted ha decidido no abrir nuevos recursos de emergencia para las personas sin hogar.

Y aquí quiero detenerme un momento, porque hay una trampa que debemos desmontar. El empeño de VOX de venderse como los rebeldes, los antisistema, los que vienen a romper la corrección política, los que pusieron de moda el fachaleco y con miles de euros impregnan las redes de su discurso de odio para atraer a los jóvenes descontentos, a los que están hartos de la política de siempre. Les prometen que son la novedad, la outsider, la alternativa al establishment. Pura fachada. Porque no hay nada más establishment, más poder establecido, más "sistema" que Vox. ¿A quién defienden realmente?

A los bancos, a los fondos buitre, a los grandes tenedores de vivienda, a las aseguradoras médicas que quieren privatizar la sanidad, a los empresarios que explotan a los trabajadores migrantes. Su “prioridad nacional” es proteger los privilegios de siempre. Que no les engañen: el verdadero outsider, el que molesta al poder, es el que defiende que los desahucios se paralicen, que la sanidad sea pública y universal, que la vivienda sea un derecho y no un negocio. El que defiende a su vecina, a su madre, a su amigo de los ataques constantes que quieren arrebatarnos lo que es la libertad real, tener una casa donde vivir, una educación digna, acceso a la sanidad y que estos servicios cuenten con el presupuesto digital y estén bien gestionados. Eso sí que es ser antisistema.

El patriotismo de las derechas es echar la culpa a los otros al diferente mientras traicionan a los españoles chupando la bota de Trump. Mucha bandera y mucho ‘patriotismo’, pero cuando VOX tiene que defender de verdad a España, guarda silencio ante ataques como los de Israel en Líbano con presencia de tropas españolas.” Ese es su patriotismo: ruido para dentro, silencio para fuera.

La prioridad nacional, para nosotras, no es esa. La nación no es una tarjeta de identidad. La nación son las personas que viven, trabajan, sudan y sufren en este país, hayan nacido aquí o en Malí, en Honduras o en Rumanía. Prioridad nacional es garantizar que nadie duerma en la calle mientras hay pisos vacíos. Prioridad nacional es que una familia migrante no tenga que hacer cola doce horas para conseguir un papel. Prioridad nacional es tumbar el decreto de vivienda que quiere desproteger a los inquilinos y blindar a los grandes tenedores. Prioridad nacional es plantar cara a quienes especulan con la sanidad y no echar la culpa a un inmigrante por un colapso que ellos provocan. Prioridad nacional es que las trabajadoras de la limpieza tengan sueldos dignos, que los trabajadores de las subcontratas de la Corporación Aragonesa de radio y tv tengan sueldos dignos y no un premio. Prioridad nacional es hacer de este país un país mejor, con vivienda digna, salarios dignos, calles donde disfrutar y pasear y no defender los intereses de los señores con traje y corbata o las señoras con collar de perlas.
Las derechas necesitan señalar al más débil para que nadie mire a los bancos, a los fondos buitre, a los empresarios que explotan mano de obra migrante en condiciones casi esclavas. Para que nadie vea a quién están sentando en el banquillo estos días por robarnos a todos.

Y ya que hablamos de prioridades, ¿qué pasó con el decreto antidesahucios? Que “los patriotas” han votado con el PNV y con Junts en contra, con los que acusan de querer romper España, patriotas de pandereta.

Su patria no es la gente, es el dinero. Eso es lo único que defienden todas las derechas: que quienes más tienen sigan acumulando más, mientras votan en contra de cualquier medida tímidamente social que presenta el gobierno más progresista de la democracia. Ese es su modelo: proteger privilegios y negar dignidad. Y sí, eso tiene un nombre: hipocresía y maldad.

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