El dictamen confirma las graves incertidumbres sobre el comportamiento de las laderas de Yesa y que éste se escapa a lo que afirmaron los modelos utilizados y los informes presentados de 2013 a 2015 como fiables y de rigor por haber sido simplistas. Así, se admite finalmente que poco se puede hacer para aumentar la seguridad y, por tanto, se asume someter a la población a mayor riesgo que el considerado anteriormente.


