Quién diría que, tras 50 días de bombardeos que han dejado tras de sí más de 2.000 muertes, 10.000 personas heridas, medio millón expulsadas de sus hogares e innumerables edificios reducidos a escombros, la resistencia palestina iba a ganarle el pulso al Estado de Israel. No físicamente, es obvio; pero sí simbólica y estratégicamente. A pesar del trágico balance, Netanyahu no ha logrado su objetivo principal: doblegar a la resistencia palestina, encarnada en Hamás. Al contrario: Hamás y otras facciones armadas salen reforzadas de cara al pueblo palestino en detrimento de la Autoridad Palestina de Mahmud Abbas, vista como una …