A la antigua caja de ahorros Ibercaja le crecen las polémicas: tras destacar por sus desahucios a familias vulnerables, por el cierre de cajeros en el mundo rural, o por su participación en la destrucción del Pirineo de la mano de Aramón -junto a la DGA-, ahora añade su fracaso en la gestión societaria que abre la opción de una fusión con Abanca.



