Estamos ante un posicionamiento colectivo que está determinando la toma de decisiones sobre una iniciativa que apoya una buena parte del arco parlamentario aragonés que daba por hecho que su voluntad es ley. Esto es una buenísima noticia para la democracia participativa que es mucho más que votar cada cuatro años.
Es una buenísima noticia igualmente que la gente de Zaragoza, de los valles del Pirineo y de otros lugares más o menos lejanos al río Aragón, hayan pasado a la acción en defensa de un paisaje que hace mucho debía ser parque natural.
Sin duda es un éxito del trabajo de todos los colectivos y personas que se reúnen en torno a la Plataforma en Defensa de las Montañas de Aragón (PDMA) que ha sido activa y beligerante en otros lugares del Pirineo como Espelunciecha o Castanesa y que ahora han unido a la sociedad civil. Este último ataque a la naturaleza ha superado la capacidad de aguante de una población demasiado acostumbrada a delegar en unos representantes públicos que, la experiencia lo demuestra, son tributarios de los intereses de la oligarquía que reina y ha reinado en Aragón, sea cual sea el partido gobernante o incluso el régimen político.
Una vez puesta en marcha esta serpiente que ha paseado por Zaragoza y este movimiento de respeto y amor por las montañas, sería deseable que ese espíritu crítico y acción colectiva aterrizara en otros solares de nuestro Aragón que, como en el flagrante caso de Canal Roya, están profundamente amenazados por los mismos intereses que desde los albores mismo de la democracia querían urbanizar este querido paisaje.
Desbordadas por la magnífica afluencia, superando con creces las previsiones, a la #SerpienteRoya.
La mitad de Zaragoza estaba en Independencia, de esos nadie se ha quedado sin saber de #CanalRoya ni de la manifestación del 6 de Mayo.
Gracias a quienes nos habéis acompañado. pic.twitter.com/cuEaaLgZIe— Plataforma Defensa Montañas Aragón (@PDMAAragon) April 23, 2023
Los ejemplos son numerosos. Sin salir de las montañas, la serpiente de la indignación ciudadana podía pasarse por el recientemente destruido valle de Castanesa en donde una alcaldesa enriquecida gracias a Aramón y posiblemente próxima presidenta comarcal, dirige en beneficio de las selectas familias del valle el proceso de urbanización de su municipio. Otra parada podría ser sin duda en Benás/Benasque, donde los trabajadores y trabajadoras que hacen posible su economía difícilmente encuentran un alojamiento digno y pasan a engrosar la nómina de trabajadores temporales y precarizados mientras el municipio ribagorzano, más que un bello lugar del Pirineo, es un centro de negocios para las fortunas del llano. El teleférico Benasque-Cerler es otro ejemplo de como el dinero público se pone al servicio del interés de muy pocos ante el silencio de las amplias mayorías amodorradas de pueblos y ciudades.
La serpiente ciudadana puede seguir su camino, bajar por el río Aragón, recorrer la Canal de Berdún y ver como se multiplica el dinero público que hay que gastar en Yesa a beneficio de una industria agroganadera cada vez más lejana de los intereses aragoneses que puedan dejar a las y los agricultores de toda la vida en situación parecida a los trabajadores de Benás.
Si la serpiente baja al sur, podrá seguir el delirio de los abastecimiento de agua que el río Aragón reparte por la orilla derecha del Ebro para justificar, en buena medida el despilfarro de Yesa y eso sin mirar al embalse de La Loteta que es un magnífico polideportivo para las personas amantes del agua y del viento aunque no sirva para abastecer a Zaragoza que es para lo que el Pacto del Agua lo había destinado. Y desde aquí ya se puede viajar de molino en molino y de placa solar en placa solar hasta la "tercera provincia".
A la tierras de Teruel, también les vendría bien que el reptil ciudadano se diera un paseo por sus paisajes que están más necesitados de conciencia y de cordura que de trenes de alta velocidad y de autovías que muevan muy rápido a la gente que no sabe a donde ir y confunde velocidad con progreso. La monstruosa avalancha de instalaciones mal llamadas renovables que inunda todo Aragón está suponiendo el triunfo del modelo oligopólico de la energía que destruye la oportunidad inédita de una aplicación justa de la energía eólica o solar que evite impactos ambientales y no condenen, como ha sucedido hasta ahora, al sacrificio de una gran parte de nuestra gente y de nuestro paisaje que parecen destinados por una mente perversa a ser el reservorio de la energía de la que otros grupos sociales y regiones se benefician.
Esa serpiente humana que ha adornado las calles zaragozanas para proyectar, en el día del patrón, la idea de un Aragón sostenible y respetuoso con su naturaleza, se mantendrá en el paisaje y no se disolverá con el cierzo electoral, si cada cual ejerce cada día del calendario, su conciencia individual articulada en el movimiento social con que más se identifique. Sindicatos, asociaciones vecinales, colectivos humanitarios o ecologistas necesitan de toda esa gente que tiene mucho que decir y que aportar a una sociedad que ahora, como siempre, está necesitada de personas que piensen en común la convivencia que se hace día a día.
Todos los días, y también el 23 de abril, tendría que dolerle a cada aragonés y aragonesa como propio el daño causado en Castanesa o el que se pueda causar en Canal Roya, en el Moncayo, en Monegros o en el Maestrazgo, y de igual forma debería interpelarnos a todos la realidad de los trabajadores y trabajadoras precarizadas, familias en riesgo de exclusión y todos y cada uno de los hombres y mujeres sin techo que viven un mundo invisible a los ojos de una sociedad que haría bien en repasar las lecciones de pensamiento ético que la humanidad ha construido "golpe a golpe y verso a verso".

