La versión de Tako del "Somos" de Labordeta y los fuegos sobre el Ebro cierran diez días de fiestas que las cifras oficiales del Gobierno Chueca (PP-Vox) presentan como un éxito. Pero tras la fachada de medallas, luces rojas y amarillas y discursos de exaltación de la Hispanidad, la ciudad del cierzo mostró también su otra cara: feminismo combativo, cultura popular que resiste la precariedad, huelgas invisibilizadas y espacios de memoria y diversidad que desafían la apropiación del poder municipal.



























