Las pasadas elecciones generales, una vez más, han puesto en el centro del debate político a las encuestas previas demandadas por distintos medios de comunicación y realizadas por otras tantas empresas demoscópicas. A medida que avanzaba el conteo real de los votos y se desinflaban las expectativas que las propias encuestas y los medios de comunicación habían contribuido a generar, algunos tertulianos, al menos en Telemadrid, criticaban la calidad o profesionalidad de los sondeos. Esto no es nuevo. En las elecciones norteamericanas del 2016 que convirtieron a Trump en Presidente y en el referéndum del mismo año que dio el …


























