Giros de adicción en la vieja nueva normalidad

Aragón desescala y las casas de apuestas vuelven a reabrir su trampa en cada rincón de nuestros barrios. Se abre de nuevo la puerta a la amenaza de una conocida lacra que ha permanecido anestesiada durante unos meses pero que vuelve con fuerza y lo hace en medio de una crisis sanitaria, económica, social y emocional, escenario que se presenta propicio para un negocio que basa su estrategia en sacar partido de la precariedad y la necesidad. Con el levantamiento de restricciones, regresa la codicia de quién se lucra a costa de la salud y bienestar de las y los …

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Foto: Jesús Cortés.

Aragón desescala y las casas de apuestas vuelven a reabrir su trampa en cada rincón de nuestros barrios. Se abre de nuevo la puerta a la amenaza de una conocida lacra que ha permanecido anestesiada durante unos meses pero que vuelve con fuerza y lo hace en medio de una crisis sanitaria, económica, social y emocional, escenario que se presenta propicio para un negocio que basa su estrategia en sacar partido de la precariedad y la necesidad.

Con el levantamiento de restricciones, regresa la codicia de quién se lucra a costa de la salud y bienestar de las y los más jóvenes, enmascarada en forma de eventos que dicen ser deportivos pero que hace tiempo perdieron su esencia por culpa de las apuestas y los intereses capitalistas. Y es que con el retorno de la competición de La Liga de fútbol en el estado español, vuelve la publicidad de las casas de apuestas aprovechando la ausencia de normas eficaces, ante la falta de aprobación del decreto regulatorio de dicha actividad en el que el actual gobierno de coalición sigue en proceso de trámite, siendo este último retraso consecuencia de la llegada de la COVID-19, conjugada con la dificultad a la que se enfrenta dicho ejecutivo para hacer frente a un problema que viene arrastrando a causa de la herencia recibida por anteriores políticas neoliberales.

Ante esta situación, en Aragón se presenta un horizonte preocupante ya que, recientemente, el gobierno autonómico publicó el informe sobre el juego en Aragón en el que se refleja un significativo aumento del gasto en juego de azar y apuestas en nuestra comunidad autónoma: 66 millones de euros han gastado las y los aragoneses solo en apuestas deportivas y más de 25 millones de euros en bingo electrónico en el último año. Resulta alarmante comprobar cómo a su vez el registro de personas que se inscriben para que se les impida acceder al juego y apuestas en nuestra comunidad, no deja de aumentar y ya se acerca a la cifra de 4.000 personas que acuden a este recurso reconociendo que tienen un problema de adicción.

Si observamos los datos sobre la media de edad de personas a las que afecta este verdadero problema de salud pública en nuestro territorio, nos encontramos que las y los jóvenes en la franja de edad de entre los 18 y 25 años son quienes más la sufren, sin olvidar que, si bien el mencionado informe no recoge datos sobre menores de edad, estudios recientes elaborados por el ministerio de sanidad revelaron que, en Aragón, un 26% de adolescentes a partir de los 14 años, apostaron en el último año, aun cuando tienen prohibido el acceso a este tipo de actividad de negocio, siendo esta cifra superior al resto de las otras comunidades autónomas.

Las casas de apuestas son un viejas conocidas de esa supuesta nueva normalidad que parece que se nos quiere imponer y denlas que conviene recordar que en la anterior crisis del 2008 fué cuando este negocio voraz despegó, aumentando exponencialmente el número y expansión territorial de locales de juegos de azar en nuestra comunidad autónoma aprovechando la situación, presentándose como solución a los problemas económicos y emocionales de una sociedad desesperada, provocando con ello un crecimiento de este grave problema de salud pública.

La crisis provocada por la COVID-19 ha puesto en evidencia quién se halla detrás de este tipo de negocios y la diversificación de sus intereses, siempre enfocados hacia actividades que juegan sin escrúpulos con la vida de las personas para obtener los máximos beneficios económicos. Fondos buitre como BLACKSTONE que está detrás de grandes operaciones de especulación inmobiliaria, amenazando durante esta crisis a al menos 16.000 familias de 20 provincias distintas del estado español, inquilinas de viviendas en propiedad de este fondo buitre, que denunciaron que la propiedad estaba aprovechando la crisis sanitaria para impulsar desahucios o presionar para que aceptaran subidas del alquiler del 80%, a la vez que se lucra actualmente en el sector del juego y apuestas con la explotación de 148 casinos, 190 salones de juego, más de 75.000 máquinas recreativas en bares, 70 bingos y 3.000 puntos de apuestas deportivas en España. En nuestra comunidad autónoma expande su actividad a través de una quincena de salones de juego y apuestas y dos bingos.

En Aragón no podemos obviar noticias como en la que recientemente conocíamos que detrás de la propiedad y gestión de varias residencias de ancianos privadas de la provincia de Zaragoza, estaba un grupo empresarial aragonés conformado por un conglomerado de empresas de juego de azar y apuestas, resultando doblemente grave la situación que nos ha llevado como sociedad a la permisividad de abrir las puertas a que se pueda hacer negocio con la vida de las personas mediante la privatización de servicios que deberían ser públicos y de un especial modelo de cuidados.

Es el momento de que una sociedad unida y solidaria haga frente a las políticas neoliberales que quieren seguir imponiendo en nuestros barrios y vidas su modelo individualista. Que desde lo común y el tejido social cuidemos de la salud y bienestar de quien nos rodea conformando un muro inquebrantable que frene las amenazas en forma de especulación, desahucios, casas de apuestas y todo tipo de negocios que abusan y se lucran a costa de la vida de tantas y tantos. Ese modelo de cambio es posible desde el esfuerzo, trabajo colectivo y compromiso social de las personas, que nos lleve a aplanar y eliminar esa curva tan dañina de las adicciones. En esta vieja nueva normalidad, que la gente y no los intereses capitalistas de las casas de apuestas, sea quien vuelva a inundar las calles y plazas de vida.

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