El fundador y propietario de Forestalia, Fernando Samper Rivas, ha renunciado a la presidencia del grupo y ha cedido el control de la gestión a su hijo, Ricardo Samper García, en pleno avance de la investigación judicial que salpica a la compañía por la presunta trama de las renovables.
El relevo se produce en un contexto marcado por las actuaciones de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que investiga posibles delitos de organización criminal, cohecho y blanqueo de capitales, así como presuntos amaños en la concesión de permisos para la expansión de proyectos eólicos y fotovoltaicos vinculados a Forestalia. Fernando Samper fue detenido el pasado mes de marzo.
Según ha comunicado la propia empresa, el cambio responde a la voluntad de “reforzar la separación entre propiedad y gestión” y garantizar la continuidad ordinaria de la actividad “en un contexto de mayor escrutinio institucional por procedimientos judiciales en curso”. En la misma línea, Samper ha asegurado que su decisión busca “facilitar el normal desarrollo de los procesos en curso”.
Relevo familiar en plena crisis judicial
El nuevo director general, Ricardo Samper García, asume la dirección del grupo tras haber desempeñado distintos cargos en la empresa durante más de seis años. Su nombramiento se formalizó el pasado 26 de marzo.
Licenciado en Derecho y Administración y Dirección de Empresas por la Universidad San Jorge de Zaragoza, cuenta con formación de posgrado en dirección financiera, finanzas y asesoría fiscal en distintas instituciones académicas. Desde la empresa señalan que su incorporación a la dirección responde al “compromiso de la familia con la compañía y con su proyecto empresarial”.
“Este paso responde al compromiso de la familia con la compañía y con su proyecto empresarial”, ha afirmado el propio Ricardo Samper, quien ha asegurado que su objetivo será “garantizar el desarrollo de los proyectos en marcha y reforzar las relaciones con todos los grupos de interés”.
Forestalia, en el centro del caso de las renovables
La dimisión de Fernando Samper se produce en uno de los momentos más delicados para el grupo, que se encuentra en el centro de una investigación judicial sobre posibles irregularidades en la tramitación ambiental de proyectos energéticos en Aragón, especialmente en torno al Clúster del Maestrazgo.
Las pesquisas de la Guardia Civil han puesto el foco en la posible manipulación de Declaraciones de Impacto Ambiental (DIA) y en la existencia de una red de relaciones entre empresa, responsables políticos y técnicos de la administración para facilitar la aprobación de macroproyectos energéticos.
En este contexto, el relevo en la cúpula de la compañía se interpreta como un movimiento para tratar de desvincular la gestión empresarial de la figura del principal investigado, en un momento de creciente presión judicial, política y social sobre el modelo de implantación de energías renovables en Aragón.

