Arturo Sancho llega en bicicleta a la cita en la sede de la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza, que preside desde el mes de abril del pasado año. Un rato antes hemos coincidido en una concentración contra el genocidio en Palestina. La agenda social está muy apretada en este inicio de la primavera, donde florecen todas las luchas en una "Zaragoza que no se vende". Entramos a una de las salas de la FABZ. Enciendo la grabadora y comenzamos a charrar. Más de una hora de entrevista en la que hablamos del movimiento vecinal, de vertebración de los barrios y de otros frentes en los que está inmersa la FABZ —vivienda o sanidad—. Eleva el tono en su crítica por la ausencia de participación ciudadana en el Gobierno dirigido por la alcaldesa popular Natalia Chueca al que achaca falta de "visión global". Y muestra su rotunda oposición a un modelo de ciudad de pelotazos y urbanismo a la carta.
En abril cumplirás un año en el cargo. ¿Cómo valoras este tiempo?
Se me ha pasado muy rápido por lo intenso que ha sido. También ha sido un poco buscado, porque la idea cuando entramos era agitar un poco la cosa. Ha habido muchos temas que hemos trabajado, vivienda, lucha contra el racismo, sanidad. También las comisiones que ya estaban funcionando, la de mujer, la de modelo de ciudad, mayores. Además, hemos intentado en la medida de lo posible, porque los tiempos y los contextos son diferentes, recordar a la Federación de Barrios que conocí hace más de 20 años, cuando empecé a tener contacto con la FABZ, incluso antes de estar en ninguna asociación vecinal, estando en el Colectivo Pedalea. Era un espacio compartido que trascendía al movimiento vecinal, vivo, donde se cruzaban luchas y proyectos distintos. Estábamos los de las bicis en una sala, en otra los de la huelga de no sé qué, la gente del Sáhara, de las asociaciones vecinales, el Foro por la movilidad sostenible, la manifestación por lo del Prestige. Y eso hacía que pasaran cosas, que te rozaras, te conocieras. Esa es la idea que teníamos en la cabeza cuando entramos, y creo, con contextos diferentes, que algo en este sentido sí ha pasado a lo largo de este año. Aunque lo difícil no es llegar, sino mantenerse.
¿Qué retos se plantea la FABZ en esta nueva etapa?
En la línea que te decía, sobre todo, ser un espacio en el que la gente sienta que se puede trabajar de manera amplia y unitaria más allá de colores políticos y partidistas. Abrir el espacio, me parecía importante. En la medida de lo posible, el relevo generacional del movimiento vecinal. Esto de la participación es una cosa complicada como vemos en todos los movimientos sociales. Ya estaba pasando antes de la pandemia, pero la pandemia fue un golpe muy duro. Quizás, con esa visión optimista que de alguna manera tengo, sí que veo algunos brotes verdes en estos últimos tiempos. También seguir siendo sujeto político, algo que el movimiento vecinal no ha dejado de serlo, pero relanzarlo. Es necesario que el movimiento vecinal esté en la vanguardia de cuestiones como la defensa del derecho a la vivienda o la lucha contra el racismo. Ser agente dentro de la ciudad para que la ciudad esté viva.
¿Crees que la juventud ve útil el movimiento vecinal?
Eso habría que preguntárselo a la juventud. Aunque yo soy de los jóvenes en el movimiento vecinal (risas). Creo también que con este tema nos estamos obsesionando un poco. Dices, es que ahora hay menos jóvenes que cuando nosotros éramos jóvenes. Pero cuando nosotros éramos jóvenes había mucha militancia porque había mucha gente. Y ahora la juventud también milita. Milita en las cosas que le parecen atractivas y sexys. Lo que entiendo que tiene que pasar es que se sientan protagonistas. Que sean protagonistas de lo que quieran hacer. Y en esto hay ejemplos positivos. Uno, en la pasada Cincomarzada hablamos con la gente de espabila.co, un colectivo de chavales y chavalas de veintitantos años, y les dijimos ahí tenéis el escenario principal. Y fue un éxito. Casi todes les chiques de Zaragoza estuvieron ahí bailando. También hubo un ambiente muy chulo en la barra de la FABZ con gente joven. Es que no es decirles “ven aquí a hacer lo que los viejos estamos haciendo para que tú sigas haciendo lo mismo que los viejos”. Es tener claros los ejes principales y a partir de ahí cada cual tiene que trabajar a su manera. También es verdad que este último año ha entrado gente joven en San José, Valdefierro, Parque Goya... Se está moviendo la cosa. El movimiento vecinal es construir ciudad y convivencia. Siempre tendrá su razón de ser. Es una herramienta muy potente.
"Es necesario que el movimiento vecinal esté en la vanguardia de cuestiones como la defensa del derecho a la vivienda o la lucha contra el racismo"
El Ayuntamiento de Zaragoza aprobó hace unas semanas, con los votos del PP y Vox, el presupuesto más alto de la historia y también el más antisocial. ¿Qué opinión tiene la FABZ?
Es continuista, más de lo mismo. No es ninguna sorpresa. En lo que afecta al movimiento vecinal, sí que han aumentado un 10% las subvenciones en las juntas de distrito a entidades vecinales. Nosotros como Federación de Barrios presentamos alegaciones a este presupuesto, conjuntas con la Unión Vecinal Cesaraugusta, o sea, las dos grandes federaciones, pidiendo coherencia en ese aumento del 10% para el convenio que tenemos para poder funcionar. Pedimos que también lo subieran. Que ese mismo 10% que se subía en las subvenciones a las asociaciones vecinales lo subieran en el convenio. Pero ha caído en saco roto. Lo que pedíamos era volver a la cantidad que tenía la FABZ en 2023. Ya el año pasado hubo una rebaja, que al final fue un poco menos pero que fue rebaja. Y este año, que han subido el presupuesto, estábamos pidiendo 10.000 euros dentro de los 978 millones del total de las cuentas del Ayuntamiento. Pero nada. Eso en lo concreto. En cuanto a lo general, mi sensación es que sí que se esfuerza el equipo de gobierno por hacer ver que se hacen cosas en los barrios, que hay inversiones. Que si la reforma en la antigua fábrica Giesa-Schindler, que por cierto la asociación vecinal no quiere ese proyecto, que si el centro cívico de no sé qué. Hay como ese intento, porque ellos se lo creen. Pero realmente eso no es lo que se demanda desde el movimiento vecinal, lo que se demanda de los barrios y lo que entendemos que es lo que tienen que hacer. No hay una visión global de las necesidades que tienen los barrios, y es lo que se echa de menos. No es el modelo por el que apuesta la FABZ. Por poner ejemplos, en los barrios de la Madalena y El Gancho, o en Oliver, hay una degradación de los espacios y por su propia naturaleza tienen unas necesidades que igual otros barrios más nuevos no tienen. Durante muchos años existió el Plan Integral del Casco Histórico, con sus aciertos y con sus errores, pero sí que tenía una visión global con medidas urbanísticas, sociales, culturales. Y sin duda alguna ayudó, y mucho, a la convivencia en el barrio y a la mejora de los barrios. Eso, desde que entró el gobierno del Partido Popular, ya en la anterior legislatura, ha ido para abajo.
El gobierno de Chueca tumbó las alegaciones vecinales, pero es que tampoco ha recogido ninguna de las reclamaciones de las entidades ecologistas y sociales. Existe un evidente déficit de participación ciudadana…
Sí. Y es una demanda de primer orden que no solo hacemos las FABZ o las entidades vecinales de la FABZ. También la hace la Unión Vecinal. Existe un claro déficit de participación. El Consejo de Ciudad, que es como el gran espacio de participación se ha convertido en un “venid, os cuento y ya”. Es solo un espacio informativo, no participativo. La participación debe ser con anterioridad, no con posterioridad. No te estoy pidiendo una carta a los Reyes Magos, que decía [la concejala de Movilidad y Medio Ambiente] Tatiana Gaudes el otro día. La participación tiene que servir en primer lugar, no para que te vaya cada uno a pedir lo que quiere, sino para trazar unas líneas generales. Y cuando tú tienes esas líneas maestras o esos ejes generales, realizas la propuesta desde el punto de vista técnico. Y luego hay una devolución de esa propuesta, donde se pueden hacer los retoques. Lo estamos viendo con el tema de los autobuses. L’Almozara, Valdefierro, Las Fuentes, Rosales del Canal. A los barrios se ha ido al final del proceso, mirando a cada uno como bolsas estancas, sin una visión de conjunto.

En septiembre la FABZ lanzó una campaña en defensa de la sanidad pública que culminó en octubre con una gran movilización en Zaragoza. El sistema público de salud cada vez está más deteriorado. ¿Hay soluciones?
Estoy convencido que soluciones hay, otra cosa es que se quieran poner en marcha. Nos están llevando claramente a un modelo en el que se prima a la sanidad privada por encima de la sanidad pública. Y las “soluciones”, así entre comillas, que se ponen son, precisamente, para eso, para ese trasvase de usuarios de la sanidad pública a la sanidad privada. Ejemplos hay mil, esto último de Muface, la construcción del nuevo hospital Quirón, el que puedan los jefes de servicio trabajar en la pública y en la privada… Recuerdo decir que no hay el mismo trato en la sanidad pública que en la privada, donde siempre está presente el beneficio de la empresa, como, por ejemplo, se ha destapado recientemente el caso de presiones a oncólogos de la sanidad privada para que no recetaran determinados fármacos porque son más caros. Algo escandaloso cuando estamos hablando de lo más básico que tiene una persona, su salud, su vida.
En noviembre organizasteis las jornadas "Para vivir, vivienda". Este es otro de los grandes problemas a los que nos enfrentamos como sociedad. ¿Qué propone la FABZ?
Con el tema de la vivienda hemos estado trabajando mucho, y seguimos. Es una necesidad. Es un tema en el que hay que seguir haciendo mucho hincapié. A Zaragoza ha tardado más en llegar esa gran ola de malismo con respecto a la vivienda que vienen sufriendo otras ciudades, más allá de Madrid y Barcelona, como València, Málaga o Bilbao. Ciudades que pueden ser, más o menos, de tamaño y de proporción de Zaragoza. Pero eso se acabó. Los fondos de inversión ya han entrado a saco en Zaragoza. Y es responsabilidad de los gobiernos atacar de manera firme el problema, porque si se deja al sacrosanto mercado que se regule los precios van a seguir creciendo y el problema de la vivienda va a afectar cada vez a más gente. Están subiendo los precios de venta por encima incluso de lo que se tasa. En barrios como el Arrabal el alquiler está por encima de los 1.000 euros. En la Madalena por menos de 700 euros no encuentras nada, y eso es solo una habitación. Las viviendas de uso turístico (VUT) están proliferando como setas en el centro histórico. Te puedes ir a las calles Doctor Palomar o Barrioverde y ves placas en casi todos los portales. Pero luego están las que no tienen placa, porque están las ilegales. Esto expulsa a la gente de los barrios. Una de las grandes preocupaciones de la FABZ es la necesidad de rehabilitación en todos los barrios tradicionales de la ciudad. Siempre ha sido una reivindicación muy potente del movimiento vecinal que nace hace más de 50 años, construye los barrios de esta ciudad y vive en viviendas que tienen ya unas necesidades. En Torrero, San José, Las Fuentes, Parque Bruil, Balsas o Delicias no hay políticas encaminadas a dignificar las viviendas y dignificar la vida de la gente. Otra de las cuestiones que reivindicamos con toda la fuerza del mundo es que haya unas políticas reales de vivienda de protección oficial. La administración tiene que jugar un papel importante en este asunto. Tiene que ser la garante de que la vivienda sea un derecho y no un negocio. Y en ese sentido van las alegaciones que desde la FABZ hemos presentado a la Ley de Vivienda del Gobierno de Aragón. En ellas denunciamos que si no se hubieran descalificado todas las viviendas que de una u otra forma han tenido protección en esta ciudad tendríamos un 30% del parque de vivienda con algún tipo de protección. Y eso siempre ayudaría al acceso a la vivienda a los colectivos que lo necesitan. Lo que plantea el Gobierno de Aragón con esta Ley de Vivienda es reducir el plazo por el que una vivienda protegida tiene que mantener esta calificación, pasando de los 30 años que rige en la actualidad a 20 años en el caso de las viviendas públicas y a solo diez años para las de iniciativa privada. Es un negocio redondo. Me llevo las ayudas por la construcción y a los diez años las vendo. Nosotros lo que estamos diciendo es que no se descalifique durante toda la vida útil de la vivienda. Y si yo me la compro a precio tasado y me quiero ir, que esa vivienda pase a otra persona a precio tasado. Que no se pueda hacer negocio. Ahora mismo se están descalificando ya en Parque Goya, que es uno de los barrios que se construyó como protección oficial. En Valdespartera pasará en cuatro días. Eso hace que el precio de la vivienda siga subiendo. Es la pescadilla que se muerde la cola. El actual mercado de la vivienda favorece el negocio frente al derecho. En definitiva, la administración pública tiene que ser un sujeto activo en el acceso a la vivienda en condiciones dignas aplicando políticas en favor de las personas y no perdiendo un patrimonio (suelo) que debe ir encaminado al objetivo de garantizar el derecho a la vivienda.
"A los barrios se ha ido al final del proceso, mirando a cada uno como bolsas estancas, sin una visión de conjunto"
Hablemos de movilidad. En los últimos meses son muchos los barrios que han salido a la calle contra los planes del Ayuntamiento de reordenamiento de las líneas del bus urbano. Has comentado la declaración de Tatiana Gaudes, que afirmó que no hay "contestación social" y que "la participación con el bus no es que los vecinos vengan con una carta a los Reyes Magos". ¿Qué se lee entre líneas en las palabras de la concejala de Movilidad? ¿Hay desconocimiento o hay maldad?
Hay un poco de las dos cosas. Al final esto es una manera de entender cómo hacer política, porque hay varias maneras sino no habría partidos diferentes. El actual equipo de gobierno del PP está convencido de que ellos se presentaron a unas elecciones con un programa y que les han votado para llevar a cabo ese programa. Y en ese programa, por ejemplo, hablando del bus, llevaban lo de la línea circular y la línea circular ya es una realidad. Y a partir de ahí se sienten con la potestad, aunque no tengan mayoría absoluta. Es verdad que también hacen cosas que no llevaban en el programa.
¿Y cómo valora la FABZ los pliegos de la nueva contrata y las nuevas líneas del autobús urbano?
En términos generales siempre hemos defendido y lo seguimos defendiendo, porque estamos convencidos de ello, de que esta ciudad necesita una línea de alta capacidad este oeste. Nosotros hemos apostado por la segunda línea del tranvía, viendo además cuáles son los resultados de la primera línea como el servicio mejor valorado. Funciona bien, ha atraído al transporte público a gentes que antes no lo utilizaban cuando solo había autobuses. Y aparte por la propia demanda que necesita el eje este oeste, claramente lo que hace falta es una línea de alta capacidad. A partir de ahí, ver las necesidades y pensar en esa reordenación de las líneas como se hizo en la primera fase. Que puede ser un tranvía u otras alternativas como los autobuses articulados BRT. La medida estrella de estos nuevos pliegos son las líneas circulares 3 y 4, que es, con algunas pequeñas modificaciones, cambiarle el nombre a la 24 para llamarle C3 y C4. Básicamente es quitarle a Valdefierro para poner en la margen izquierda. Y eso es una pena, porque es taponar durante los próximos diez o doce años esta necesidad que nosotros entendemos que existe. Es verdad que los nuevos pliegos mejoran las frecuencias, pero es que son 2,6 millones de kilómetros más al año, que es una barbaridad, y no se plantean nuevas líneas. No se ha apostado por una reordenación. Es una oportunidad perdida.
"Hay una política de shock del Ayuntamiento de Natalia Chueca: muchos anuncios, poco debate"
La defensa de los Pinares de Venecia va a ser otra de las duras batallas que pelear. ¿Cómo lo ve la FABZ?
Exacto, es otra de las batallas que pelear en esta legislatura. Hay una política de shock por parte del Ayuntamiento de Natalia Chueca: muchos anuncios, poco debate. Nosotros no nos dedicamos a esto profesionalmente, y ves como llegan los anuncios uno detrás de otro. Las asociaciones de los barrios, no solo las vecinales, están bastante activas y van respondiendo. Es lo que hablábamos antes de la participación, te encuentras los proyectos y no te enteras. Nos está pasando ahora en la Madalena con el Coso bajo, que de repente nos quieren meter otro carril, y dices: ¿Y esto cuándo? ¿Cómo? ¿A quién han preguntado? ¿En base a qué? Y no hay respuestas. Igual esos proyectos hay que presentarlos primero en las juntas de distrito, que para eso están, o hablarlos directamente con las asociaciones vecinales o incluso con la FABZ, que les hemos invitado a hacerlo. Pero no. Luego, por otra parte, tenemos un Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que se supone que es el que marca los planteamientos de los suelos, dónde van los equipamientos, etcétera. Pero lo que está pasando es que está habiendo unas modificaciones del PGOU no sé si decir a la carta, muy a la carta o excepcionales. Está pasando en los Pinares de Venecia con el Parque de Atracciones, también en l’Almozara o en Vía Hispanidad. Ahí está la reciente sentencia del TSJA sobre Torre Outlet. Entonces, decimos: ¿Qué pasa aquí? ¿Jugamos con las mismas reglas todos? Con lo de los Pinares se han presentado unas alegaciones bien trabajadas, tanto desde el punto de vista jurídico como ambiental, y Torrero está muy activo movilizándose en contra de esta historia que no es una demanda del barrio. Entra dentro de ese modelo de ciudad que plantea el PP con la atracción del turismo, pero claro, la atracción del turismo a costa de qué.
Hablemos de otro pelotazo urbanístico, el de l’Almozara…
En l’Almozara el gobierno municipal está planteando hacer un complejo deportivo que va más allá de unas piscinas municipales que es lo que se reclama desde el barrio. Se hace la modificación del suelo para que una empresa privada se quede con eso y lo construya, cuando en ese mismo barrio hay varios complejos ya privados, uno de los cuales, el Tiro Pichón, nos debe a la ciudad nueve millones de euros desde hace tiempo. Esto no es de antes de ayer. No sabemos en qué punto está el cobrar ese dinero, que es de todos y todas, y que además podría servir directamente para financiar unas piscinas públicas, que es lo que quiere la gente.
Te iba a preguntar por la sentencia del TSJA que has citado. Una nueva victoria en los tribunales, un nuevo varapalo para la gestión del PP. Acepta el recurso que interpuso la FABZ junto a una decena de entidades y declara ilegal la modificación aislada del PGOU para la operación urbanística que permitió construir la Torre Outlet. ¿Qué importancia tienen sentencias como estas?
Son muy importantes. En ese recurso estamos diez entidades de distintas procedencias, incluso intereses, diría yo. Hay asociaciones de comerciantes, están los sindicatos, hay partidos políticos, está Ecologistas en Acción. Para la FABZ, sin duda alguna, es que la sentencia denuncia un modelo de urbanismo que fomenta el gran centro comercial, las grandes superficies. Un modelo que tiene repercusiones directas en los barrios, porque conlleva el cierre de pequeños comercios. Y que esto sea a la carta, un acuerdo en los despachos modificando unos suelos industriales para que fueran comerciales, haciéndolo con un plan especial que ya fue declarado ilegal, pues todavía enfurece más. Y no es que solo se haya declarado ilegal, es que es nulo de pleno derecho. Nos oponemos a ese modelo de urbanismo. En los últimos quince años se han cerrado más de 3.000 comercios en nuestros barrios. Y otro dato, tenemos el dudoso honor en Aragón de ser el territorio con más centros comerciales por habitante de toda Europa. Luego nos llevamos las manos a la cabeza de ver los locales de los barrios vacíos y cerrados. Claro, es que no se puede, como dijo Víctor Serrano, concejal de Urbanismo, sorber y soplar al mismo tiempo. Efectivamente no se puede. Defendemos otro modelo, y en base a la defensa de ese otro modelo es por lo que entramos en este recurso, que además nos da la razón. Nos dice que esto así no se podía hacer. Refuerza unos planteamientos que venimos defendiendo desde hace nueve años, porque esta es la tercera sentencia que declara, de una u otra manera, que esto es ilegal. Además, hay una cuarta actuación judicial que fue la retirada por parte de los demandados, el Ayuntamiento de Zaragoza y el grupo Iberebro —sociedad patrimonial de Pikolin—, de un recurso en el Tribunal Supremo, y aún queda otra sentencia pendiente que entendemos que va a ir en la misma línea. Es verdad que el Ayuntamiento e Iberebro tienen la posibilidad de recurrir. Nosotros lo que hemos dicho es que dejen ya de recurrir, llevamos nueve años. Claro, teniendo un equipo de abogados es muy fácil recurrir. A nosotros nos cuesta dinero teniendo la razón. Y que se pase a ejecutar la sentencia. No decimos cómo se tiene que ejecutar porque eso lo tendrán que decir los tribunales, pero, en todo caso, lo que sí que decimos es que es la tercera sentencia que declara que esto es ilegal. Encima de la mesa está la aprobación de una licencia en Gerencia de Urbanismo, a finales del año pasado, de un hipermercado. Más leña al fuego en el sentido de modelo comercial que perjudica a nuestros barrios. Ustedes recurran, que tienen derecho a recurrir, pero vamos a parar aquí, no sigan haciendo la bola más grande, el problema más grande, para que dentro de cuatro o de ocho años cuando llegue la sentencia llegue a otra corporación y entonces que se coma el marrón. Las responsabilidades tienen que ser de quien decide hacer las cosas de esta manera.
"Necesitamos tener horizontes hacia los que caminar, utopías que nos marquen la hoja de ruta para que cuando llegue el día estemos preparados para construir la alternativa"

Zaragoza Luce, Luzir, Zaragoza Florece, Vive Latino... ¿El pan y circo están a la orden del día con este Ayuntamiento?
A final es una cuestión de modelos, hay que decidir. La gente va a votar sin leerse el programa, es lo que hay. De hecho, hay gente que ni va a votar, está en su derecho. Este es un modelo que apuesta por lo que apuesta. Y apuesta por, y no lo digo yo, que lo dicen ellos, por la atracción turística de Zaragoza, por los eventos efímeros. La alcaldesa Natalia Chueca lo ha dicho, que pasen cosas. La plaza del Pilar quiere que sea un espacio en el que pasen cosas todos los meses. Gobernar es priorizar, y tú tienes un presupuesto que será más o menos grande, y decides a dónde va. Si tú decides que te gastas 485.000 euros para Zaragoza Luce no se los estás dando a las ayudas para la creación de cultura en esta ciudad. Ese es tu modelo. Y es verdad que el PP tiene 15 concejales, no olvidemos eso. Que la gente analice, y si eso es lo que quiere, pues eso es lo que tiene. Pero si eso no es lo que quiere, pues tendrá que trabajar para que haya otras cosas. Y no necesariamente digo yendo a votar cada cuatro años. La construcción de la ciudad es algo que lo hacemos entre todos y todas a diario, y quiero entender que todos queremos lo mejor para la ciudad. Es trabajar y luchar por lo que creemos, por la ciudad que queremos.
El 23 de marzo, la recién creada plataforma “Zaragoza no se vende” se manifestó contra este modelo de ciudad impuesto por el PP, arropada por más de 10.000 personas y unas sesenta entidades sociales y vecinales, entre ellas la FABZ. ¿Es importante mantener el pulso en las calles?
Sin duda alguna. ¿Cómo se han conseguido las mejoras en la ciudad? En las calles. El movimiento vecinal lo tiene muy claro. La calle es y ha sido una herramienta con la que se han conseguido cambios transcendentales en nuestras sociedades. Hay que estar en las calles, entre otras cosas, porque muchas veces es la (única) manera de visibilizar las luchas, también porque, como pasó el 23 de marzo, contribuye a generar unidad. Pero también me gustaría decir que además de estar en las calles, algo como digo básico, necesitamos tener horizontes hacia los que caminar, utopías que nos marquen la hoja de ruta para que cuando llegue el día estemos preparados para construir la alternativa.
"La FABZ está por un modelo más cercano, más de lo colectivo, de lo comunitario, de apostar porque existan espacios de creación propios y de cultura"
En Zaragoza, con el PP al mando, la cultura que no se basa en grandes eventos también está en peligro. Espacios comunitarios, fiestas autogestionadas por y para los barrios, Zonas Jóvenes y los PIEEs…
Es el modelo del que hablábamos antes. Lo hemos visto de forma más acuciante en esta segunda legislatura del PP. Harinera, Etopia, las ayudas culturales. Es un modelo que se asemeja un poco a Madrid, de grandes eventos, más grandilocuente, también más efectista. La FABZ está por un modelo más cercano, más de lo colectivo, de lo comunitario, más efectivo a la hora de la construcción y de la creación, de apostar porque existan espacios de creación propios y de cultura. Te comentaba la Cincomarzada, fue un ejemplo de esto. Hay que creer en lo que se hace en Zaragoza, potenciar lo que tenemos aquí. Hay mucho talento, pero necesita que se le de oportunidades.
Por ir acabando la entrevista en positivo. Vuestro periódico “La Calle de Todas”, ha vuelto a la calle, y en papel…
Esa era otra de las pedradas que teníamos al llegar, recuperar “La Calle de Todas”. Me parece necesario. Lo hacemos con mucha humildad, pero convencidos de que es importante contar las cosas desde la perspectiva de los barrios y del movimiento vecinal. En ese sentido soy un nostálgico. He crecido leyendo el periódico en casa, mi padre compraba el periódico y es lo que he visto toda vida. Me parece que también es, de alguna manera, crear cultura, más allá de estos tiempos de fake news, de algoritmos, de todo lo digital. Hemos sido capaces de sacarlo a pulmón y el objetivo es que tenga continuidad. Cuando más a tope estaba la revista, que era trimestral, se llegaron a editar 8.000 o 9.000 ejemplares. Ahora hemos sacado 5.000, que no está mal. Y, sobre todo, intentar hacer contenidos que puedan ser interesantes en ese formato revista que permite masticar más las cosas.
Por último. Acabáis de celebrar la 47ª Cincomarzada, de la que ya has hablado un poco sobre su organización. Una fiesta popular y reivindicativa que lleváis coordinando desde 1979 y que, en esta edición, con el lema "Orgullo de barrio”, ha sido las más multitudinaria y participativa de los últimos años. ¿Qué valoración hacéis?
La valoración ha sido muy positiva, tanto por lo que la FABZ podía hacer como por lo que nos estaba en nuestras manos. Los astros se alinearon y salió todo bien. La idea era que en esta edición se dieran la mano memoria y futuro. La trayectoria del movimiento vecinal es inmensamente rica. No hay que olvidar nunca de dónde vienes, quién eres. Pero al mismo tiempo queríamos meter ya algunas cositas diferentes, mirando más hacia el futuro. Lo de la programación del escenario principal, por ejemplo, iba en esa línea. También recuperamos la programación infantil y la programación de mayores, que el año pasado no se pudo llevar a cabo. Otra de las cosas que queríamos recuperar era la barra de la FABZ por parte de las entidades vecinales. Más allá de porque puedas sacar más o menos dinero, sobre todo por el hecho de hacer grupo. Eso al final hace roce. Y entre unas cosas y otras, más de 50 personas echaron manos. La respuesta de la gente también fue muy buena, la de las peñas y los colectivos. La gente responde cuando se siente parte. Y cuando haces cosas que molan, la gente quiere participar. Así construimos comunidad. También tiene que ver con disfrutar militando.




