La ofensiva racista de Vox deja sin fruta a los coles de Aragón mientras exige “mucho cerdo” en los comedores

Primeras consecuencias del pacto PP-Vox y de su “prioridad nacional”: el Gobierno de Aragón elimina los contratos del programa de fruta escolar por incluir productos de Sudáfrica y Egipto, mientras la ultraderecha convierte los comedores y las aulas en otro frente de su guerra cultural contra la población migrante y la lengua árabe. Ecologistas en Acción, Casa Palestina, CHA, IU y ZeC responden.

David Arranz y Santiago Morón, diputados de Vox, en una imagen de 2025 | Foto: Cortes de Aragón

La “prioridad nacional” racista y xenófoba del pacto PP-Vox empieza a aterrizar en Aragón. La ultraderecha ya marca agenda desde el Gobierno de Jorge Azcón: la consejera de Agricultura, Arancha Simón, de Vox, ha anunciado el desistimiento de los contratos del programa de consumo de fruta y hortaliza en los centros escolares al considerar “inadmisible” que una iniciativa pública pueda incluir productos procedentes de terceros países.

“No podemos entregar a nuestros niños peras de Sudáfrica o naranjas de Egipto mientras en Aragón se produce fruta de calidad excepcional”, defendió Simón en su primera comparecencia en las Cortes para afirmar que intentarán recuperar la fruta “con producto de aquí”.

La decisión llega después de la polémica abierta por el origen extranjero de algunas entregas realizadas en colegios aragoneses y supone convertir un programa educativo y alimentario en otra trinchera de la guerra cultural de Vox. La medida se presenta bajo el envoltorio del producto local, pero encaja de lleno en el marco de “los españoles primero” que PP y Vox han situado en el centro de su acuerdo de Gobierno.

“El falso patriotismo de plato de PP y Vox se desmonta solo”

En este sentido, Ecologistas en Acción ha advertido que suspender este programa con la excusa de evitar el consumo de peras de Sudáfrica o naranjas de Egipto “no es un acto de patriotismo agrario, sino la constatación de un fracaso de gestión absoluto”. “El Gobierno de Aragón es el único responsable de redactar los pliegos de condiciones de los concursos públicos. Si en las escuelas aragonesas se ha repartido fruta importada, ha sido por la incapacidad de la administración para aprobar unos pliegos con criterios ambientales y de proximidad rigurosos, que favorezcan de forma legal y directa a la agricultura y ganadería de nuestros pueblos”, remarcan en un comunicado.

La organización ecologista ha ido más allá y ha denunciado la “profunda ignorancia” de PP y Vox al defender la eliminación de fruta importada mientras promueven el consumo masivo de porcino industrial. Ecologistas en Acción recuerda que el modelo ganadero que domina Aragón depende de soja transgénica importada y vinculada a procesos de deforestación en países como Brasil o Bolivia. “El falso patriotismo de plato de las derechas se desmonta solo”, sostienen, vinculando además este modelo agroindustrial con la precarización y explotación laboral de miles de jornaleros y jornaleras migrantes.

La entidad ecologista reclama mantener el programa escolar de fruta y hortaliza adaptando los pliegos públicos para priorizar producción local, de temporada y ecológica, utilizando mecanismos legales ya existentes para favorecer canales cortos de comercialización y precios justos para la agricultura familiar aragonesa.

“Mucho cerdo” como provocación política

La ofensiva ultraderechista no se queda en la fruta. En la Comisión de Educación, Ciencia y Universidades de las Cortes, el diputado de Vox David Arranz defendió la supresión del Programa para la Enseñanza de Lengua Árabe y Cultura Marroquí y dejó una de las frases más explícitas del nuevo tiempo político: “Me gustaría ver mucho cerdo en los comedores escolares”. Lo hizo en la primera comparecencia de la consejera de Educación, Carmen Susín, en una intervención en la que también pidió “productos frescos, de proximidad, si puede ser aragoneses y, si no, de producción nacional”.

Arranz vinculó después esa defensa del cerdo con el rechazo a los programas de lengua árabe y cultura marroquí. “El cerdo es un alimento muy nuestro y muy de aquí”, vino a sostener, para justificar que “es mejor no seguir con esa lengua árabe” porque, según su planteamiento, quienes llegan a Aragón deben asumir “las costumbres de aquí”. En la misma línea, cargó contra la acogida de menores migrantes y habló de “suicidio social”, reforzando el discurso racista que Vox lleva al Gobierno aragonés.

La respuesta llegó desde la oposición. Isabel Lasobras, de CHA, denunció que la Comisión de Educación “no está para las obsesiones ultras de Vox” y criticó que, mientras faltan docentes y recursos, la ultraderecha solo sabe “montar guerras culturales y hacer propaganda cutre” con el “hay que comer mucho cerdo”. Elena Tomás, portavoz de Zaragoza en Común, respondió con ironía en sus redes sociales: “Sí, a todas se nos ha ocurrido la contestación adecuada pero no la podemos decir…”.

“Respetar otras culturas no destruye una sociedad, el racismo sí”

Casa Palestina de Aragón también ha reaccionado con dureza a las declaraciones del diputado ultraderechista. En un comunicado remitido a AraInfo, la entidad acusa a Vox de convertir la lengua árabe, la cultura musulmana y la alimentación de menores migrantes en “arma política” desde las instituciones públicas mientras guarda silencio ante “las bombas que destrozan escuelas, hospitales y comedores infantiles en Palestina”.

La organización ironiza con que Vox haya encontrado “el verdadero problema que amenaza el futuro de Aragón: el idioma árabe y los menús escolares”, denunciando que mientras la comunidad educativa se moviliza contra los recortes y la privatización, la ultraderecha centre sus esfuerzos en “declarar la guerra a los niños que no comen cerdo”.

La Casa Palestina subraya además la contradicción entre el discurso de Vox en Aragón y las recientes declaraciones de Santiago Abascal defendiendo una “buena relación” con Marruecos. “Resulta difícil entender cómo se puede hablar de respeto mientras se utiliza el árabe, la cultura musulmana o incluso la comida de niños migrantes como arma política”, señalan.

El comunicado incorpora también una referencia directa a la Aljafería, sede de las Cortes de Aragón y símbolo del legado andalusí. “Podría el diputado de Vox proponer un cambio de sede para las Cortes, no vaya a ser que convivir cada día con tantos siglos de historia andalusí termine poniendo en peligro el consumo de cerdo”, ironiza la entidad palestina, que concluye defendiendo “la convivencia, la cultura y la humanidad” frente a “los discursos que se alimentan del miedo y del odio”. “Respetar otras culturas no destruye una sociedad, el racismo sí”, concluye Casa Palestina.

Azcón abre la puerta y Vox pasa

Estas decisiones y declaraciones del partido ultraderechista son las primeras consecuencias visibles del pacto que devolvió a Vox al Gobierno de Aragón con tres consejerías, una vicepresidencia y agenda propia. La llamada “prioridad nacional” ya no es solo un concepto escrito en un acuerdo: se traduce en medidas, vetos, cancelaciones y discursos que criminalizan a la población migrante, a las culturas no hegemónicas y a quienes no encajan en el molde identitario de la ultraderecha.

La supresión del programa de lengua árabe ya figuraba en el acuerdo PP-Vox, pese a que se trataba de una actividad voluntaria y extraescolar. El PP aragonés había defendido anteriormente este programa, pero cambió de posición tras pactar con la ultraderecha su eliminación inmediata en centros educativos.

En paralelo, Arancha Simón aprovechó su comparecencia para fijar la línea de Vox en materia agraria e hidráulica. La consejera defendió completar las obras del Pacto del Agua, incluyendo Yesa, Almudévar y Mularroya, y retomar el pantano de Biscarrués, un proyecto tumbado por la Justicia por su impacto ambiental. Preguntada por el trasvase del Ebro, evitó cerrar la puerta: “Primero habrá que hacer las obras del Pacto del Agua y luego ya veremos”.

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