El sol salió en el Kike Mur: la República Independiente de Torrero arropa al centro social

La Fiesta del Sol se celebró finalmente este sábado en formato reducido dentro del centro social autogestionado amenazado de desalojo por PP y Vox. Entre comida popular, música y denuncia vecinal, el barrio zaragozano volvió a reivindicar la cultura comunitaria, el apoyo mutuo y la defensa de un espacio con casi 16 años de historia.

Pancarta en el CSO Kike Mur durante la Fiesta del Sol | Foto: AraInfo

La lluvia finalmente no apareció, pero la decisión ya estaba tomada. Y, visto lo vivido este sábado en Torrero, no cabe duda de que fue la correcta. La Fiesta del Sol acabó celebrándose “bajo techo”, al abrigo del CSO Kike Mur, después de que el Ayuntamiento de Zaragoza rechazara permitir el aplazamiento solicitado por las entidades organizadoras —Asociación Vecinal Venecia y El Cantero— ante la previsión meteorológica.

Lo que iba a ser una solución improvisada terminó convirtiéndose en una demostración política y vecinal de apoyo mutuo. Comida popular, tardeo, sesión musical con DJ, algunas mesas de colectivos y decenas de personas compartiendo espacio dentro de la antigua cárcel de Torrero, hoy convertida en uno de los símbolos de la vida comunitaria del barrio y amenazada de desalojo por el Gobierno de PP y Vox.

La jornada sirvió así para estrechar todavía más los lazos entre el tejido vecinal y la asamblea del CSO Kike Mur, en plena ofensiva municipal contra el centro social autogestionado. También para evidenciar algo que el barrio viene repitiendo desde hace semanas: que una parte muy importante de Torrero respalda la continuidad del espacio.

Porque el Kike Mur no es solo un edificio okupado. Es un lugar que durante casi 16 años ha dado cobijo a iniciativas sociales, culturales y políticas que difícilmente tendrían espacio dentro del modelo de ciudad impulsado por Natalia Chueca y Vox. Un espacio de encuentro, de memoria, de organización colectiva y de cultura popular alejado de la lógica del consumo y la mercantilización.

Torrero, barrio de rebeldes sin edad

La propia celebración de la Fiesta del Sol terminó funcionando como una respuesta práctica y directa al bloqueo municipal denunciado días atrás por la Asociación Vecinal Venecia Montes de Torrero y la Asociación Cultural El Cantero. Las entidades acusaron al Ayuntamiento de Natalia Chueca de impedir el aplazamiento del acto al 16 de mayo pese a que esa posibilidad figuraba expresamente en la solicitud inicial de permisos.

En un barrio acostumbrado históricamente a organizarse desde abajo, el traslado de la fiesta al CSO acabó transformándose en un gesto de solidaridad y resistencia. Torrero, barrio de rebeldes sin edad, volvió a responder cerrando filas alrededor de uno de sus espacios más emblemáticos.

Durante el acto se leyó además un comunicado vecinal cargado de reivindicación política, memoria de barrio y críticas directas a las instituciones. “Es el nuestro un barrio con dimensión humana y comunitaria, pensado desde las prácticas cotidianas, los cuidados y la creatividad colectiva”, afirmaron desde la organización, reivindicando una identidad popular construida “desde abajo y entre todas”.

El texto repasó algunas de las luchas históricas del barrio y defendió una idea amplia y mestiza de comunidad: “En nuestras calles conviven payos y gitanas, latinos y africanas, chonis y canis, punkis y modernas. Todas somos barrio”.

“El Kike Mur es parte de nuestro barrio”

Uno de los momentos más aplaudidos llegó con la defensa explícita del CSO Kike Mur frente a la amenaza de desalojo anunciada recientemente por el Ayuntamiento. Las organizaciones vecinales recordaron que el centro social forma ya parte inseparable de la vida cotidiana del barrio.

“Son 16 años de convivencia, resistencia y lucha. Y como ya hicimos en el pasado, volveremos a defenderlo para que siga siendo nuestro”, afirmaron entre aplausos antes de lanzar una consigna que resonó con fuerza en el interior de los muros que una vez fueron cárcel: “Torrero es y será okupa y obrero. Viva el Kike Mur”.

El comunicado cargó también duramente contra la gestión municipal de Natalia Chueca, a la que definieron como “la arboricida implacable”, repasando privatizaciones, operaciones urbanísticas, deterioro de servicios públicos y proyectos fallidos impulsados por PP y Vox.

Las críticas alcanzaron igualmente al presidente aragonés Jorge Azcón, al que acusaron de gobernar “por la gracia de Vox”, y al contexto político internacional, denunciando el aumento del gasto militar y reclamando una posición de rechazo real a la guerra.

La intervención dejó también uno de los momentos más emotivos del día al recordar a Joaquín Salvador, “Yayo”, histórico vecino del barrio fallecido recientemente y vinculado durante años a la preparación de la Fiesta del Sol. “Siempre estarás en nuestra memoria”, señalaron emocionadas las entidades organizadoras.

Cultura popular frente al “modelo ciudad negocio”

Más allá del tono festivo, la Fiesta del Sol volvió a poner sobre la mesa el creciente malestar del tejido social de Torrero con el trato institucional recibido por el barrio durante los últimos años.

La amenaza de desalojo contra el CSO Kike Mur, las trabas administrativas a iniciativas comunitarias como la Fiesta del Sol, la Bajada del Canal o las hogueras de verano, la falta de información denunciada por colectivos vecinales sobre proyectos que afectan directamente al distrito o los conflictos urbanísticos abiertos en distintos puntos de Zaragoza forman ya parte de una misma lectura política compartida por buena parte del movimiento vecinal.

Frente a ese “modelo ciudad negocio”, como lo definen algunos colectivos, Torrero reivindicó este sábado otra forma de construir barrio: desde la cultura popular, la autogestión, la mezcla, los cuidados y la organización comunitaria. Y lo hizo, precisamente, dentro del espacio que el Gobierno municipal quiere desalojar.

 

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