La DANA que azotó al País Valencià en el otoño de 2024 dejó una herida que todavía no ha cicatrizado. Más de doscientas personas perdieron la vida, miles de familias vieron sus hogares y medios de vida arrasados en pocas horas, y las pérdidas económicas se estimaron en decenas de miles de millones de euros. Una catástrofe que no puede repetirse sin respuesta.
Fue el desastre natural más letal de la historia reciente de la península ibérica, y sin embargo no fue una sorpresa en términos científicos: los modelos climáticos llevan años advirtiendo de que episodios de lluvias torrenciales e intensas se volverán más frecuentes y más violentos a medida que el planeta se calienta. “Lo que sí fue una sorpresa fue la magnitud del desamparo institucional y la ausencia de una cultura de prevención que hubiera podido salvar vidas”, subrayan desde la Alianza Emergencia Climática Aragón.
“Y hace apenas unos meses, las inundaciones en Andalucía han vuelto a poner de manifiesto la misma brecha entre el riesgo conocido y la respuesta preparada. Municipios enteros quedaron aislados, infraestructuras dañadas, campos anegados, pérdidas en el sector agrícola que se contaron en millones. El patrón se repite con una regularidad que ya no puede atribuirse a la mala suerte. La emergencia climática no es una amenaza futura: es un presente que golpea, y lo hace cada vez con más fuerza”, recalcan.
Aragón no es ajena a desastres acelerados por el cambio climático
El Ebro, el Galligo, la Cinca, la Uerva, el Jalón, son algunos ejemplos de ríos de Aragón que han protagonizado históricamente episodios de inundación, y que han dejado su huella en la memoria colectiva de pueblos y ciudades. Pero no solo de ríos, también de barrancos como el episodio del Barranco de la Muerte en Parque Venecia de la capital de nuestro país.
La diferencia ahora es que el cambio climático está alterando la frecuencia y la intensidad de estos eventos, al tiempo que la expansión urbana y la ocupación del suelo en zonas de riesgo han acrecentado la exposición de personas y bienes. Aragón es un país con una extensa red hidrográfica y una larga tradición de convivencia con el agua, pero esa convivencia exige hoy una actualización urgente de los marcos de gestión, prevención y respuesta.
Las consecuencias de una inundación no se miden solo en daños materiales. Se miden también en vidas trastocadas, en el abandono de zonas rurales que ya de por sí luchan contra la despoblación, en el impacto sobre sectores económicos clave como la agricultura o el turismo, y en el deterioro de la salud mental de las comunidades afectadas. Por eso, abordar el riesgo de inundación es, en realidad, hablar de justicia social, de ordenación del territorio y de la clase de país que queremos ser.
Aprender, compartir y actuar: el compromiso de la Alianza
Con este convencimiento, la Alianza Emergencia Climática Aragón organiza la jornada “Riesgos y respuestas ante las inundaciones en Aragón”, que se celebrará el martes 21 de abril a las 18:00 horas en el Centro Joaquín Roncal de Zaragoza. El acto reunirá a dos voces expertas para abordar este desafío.
Ricardo Aliod, de la Universidad de Zaragoza y miembro de la Fundación Nueva Cultura del Agua, compartirá los aprendizajes extraídos de las inundaciones del País Valencià y Andalucía, poniendo el foco en qué falló, qué funcionó y qué lecciones concretas pueden trasladarse a la realidad aragonesa.
Por otra parte, Carolina García, de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), presentará la experiencia Ebro Resilience, una iniciativa que trabaja precisamente en reforzar la capacidad de adaptación de la cuenca ante los efectos del cambio climático.
“Dos miradas complementarias que, juntas, ofrecen un diagnóstico preciso y también una hoja de ruta. Porque si algo ha quedado claro tras lo ocurrido en País Valencià y Andalucía es que el tiempo de la improvisación ha terminado. Necesitamos sistemas de alerta temprana más eficaces, una planificación urbana y territorial que respete los espacios naturales de inundación, inversiones decididas en infraestructuras de laminación y restauración fluvial, y una ciudadanía informada y preparada”, subrayan desde la Alianza Emergencia Climática Aragón.
“Necesitamos, en definitiva, que las administraciones públicas dejen de tratar las inundaciones como accidentes inevitables y empiecen a gestionarlas como lo que son: riesgos previsibles que exigen políticas públicas a la altura”, recalcan.
Asimismo, desde la Alianza Emergencia Climática Aragón reiteran que “el agua no espera. Tampoco deberíamos esperar nosotras. El 21 de abril, en el Centro Joaquín Roncal, la conversación que Aragón necesita tener estará abierta. Una cita abierta a toda la ciudadanía que quiera entender qué está en juego y qué podemos exigir. Os esperamos”.
Sobre la Alianza Emergencia Climática Aragón
La Alianza Emergencia Climática Aragón es una plataforma que agrupa a más de 50 entidades aragonesas comprometidas con la acción climática, incluyendo organizaciones ecologistas, sociales, sindicales y vecinales. Desde su constitución, trabaja para impulsar medidas urgentes frente a la emergencia climática y exigir a las administraciones públicas políticas ambiciosas que garanticen un futuro sostenible para Aragón.

