Sabíamos que esto iba a volver a ocurrir, la duda era cuándo y dónde. Y ha sido a finales de octubre de 2024, en un área amplia del Sur y el Este peninsular, desde Huelva hasta Catalunya y Mallorca, y con un núcleo algo más fuerte en Valencia.


Sabíamos que esto iba a volver a ocurrir, la duda era cuándo y dónde. Y ha sido a finales de octubre de 2024, en un área amplia del Sur y el Este peninsular, desde Huelva hasta Catalunya y Mallorca, y con un núcleo algo más fuerte en Valencia.

Son ya miles las presas obsoletas que se han ido derribando en Europa en las dos últimas décadas. Son ya más de 700 en el Estado español. En el siglo XXI todos los países, atendiendo a lo que centenares de científicos y técnicos proponíamos, se han sumado a esta gran acción de restauración fluvial: la eliminación de barreras artificiales que impiden las funciones de los ríos. Las presas y sus embalses protagonizaron el desarrollismo del siglo XX, pero a costa de destruir la hidrogeomorfología fluvial, alterando totalmente el equilibrio en el funcionamiento del río, basado en el transporte de agua …

He participado en un reportaje televisivo sobre la catástrofe del camping de Biescas en la crecida del barranco de Arás del 7 de agosto de 1996. Es fundamental conservar la memoria de lo que ocurrió y aquel terrible suceso debe seguir sirviendo de aprendizaje para las generaciones futuras.

Esta crecida del Ebro no es histórica, como se nos ha querido hacer ver desde el sensacionalismo. Pasará a la historia como una crecida más, parecida a las anteriores y a las que seguirán viniendo. Las crecidas son imprescindibles para que el río siga siendo río y el mar siga siendo mar.