La RAPA exige que el nuevo Plan Hidrológico del Ebro incorpore el impacto de los centros de datos y el hidrógeno

La Red de Agua Pública de Aragón alerta de una “nueva burbuja energética” ligada al auge de los data centers y las plantas de hidrógeno, y reclama al MITERD que adapte el Plan Hidrológico de Cuarto Ciclo a la reducción prevista de caudales y a la competencia futura entre usos del agua en Aragón

Intervención artística de Banksy en Londres. Alegoría de la ‘prioridad nacional’, empleada por la RAPA para ilustrar su información | Foto: RTVE

La Red de Agua Pública de Aragón (RAPA) ha reclamado que el futuro Plan Hidrológico de Cuarto Ciclo de la cuenca del Ebro incorpore de forma explícita las nuevas demandas de agua derivadas de la expansión de los centros de datos y de las plantas de hidrógeno por electrólisis. La entidad considera que el actual proceso de planificación hidrológica continúa demasiado vinculado “a las realidades pasadas” y no afronta adecuadamente el escenario de crisis climática, reducción de recursos hídricos y creciente competencia entre usos que marcará el horizonte 2028-2033.

En una extensa reflexión pública, la RAPA sitúa el debate en un contexto global de “hipernormalización”, concepto con el que describe “el arte de fingir que todo sigue igual” pese a las evidencias de crisis sistémica. A juicio de la RAPA, esta dinámica también afecta a la gestión del agua en Aragón y al modo en que se están diseñando las futuras políticas hidráulicas.

Actualmente, la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) trabaja en la elaboración del Plan Hidrológico de Cuarto Ciclo. Dentro del Esquema Provisional de Temas Importantes, uno de los apartados aborda “la atención de las demandas y racionalidad del uso”, incluyendo entre sus cuestiones la “actualización de las limitaciones a los nuevos usos o ampliación de los existentes por insuficiencia de recursos hídricos”.

La RAPA considera lógico que el regadío agrícola siga ocupando una posición central en el debate, dado que Aragón se encuentra entre los países con mayor superficie regada del Estado español y que esta actividad consume más del 90% del agua disponible. Sin embargo, sostiene que el nuevo documento de planificación debería contemplar también a los “nuevos usuarios” que están irrumpiendo con fuerza: los centros de datos y las industrias vinculadas al hidrógeno.

El colectivo recuerda que ambas actividades requerirán grandes cantidades tanto de energía como de agua, en un contexto en el que las previsiones apuntan a una reducción de entre el 20% y el 40% de los recursos hídricos de la cuenca hacia finales de siglo. Por ello, considera imprescindible conocer con precisión las ‘necesidades’ de estas nuevas demandas dentro de la planificación hidráulica y anticipar los conflictos futuros entre sectores consumidores.

La RAPA subraya además una diferencia fundamental respecto a otros usos tradicionales: mientras la agricultura puede sufrir restricciones durante episodios de sequía, los centros de datos y las plantas de hidrógeno necesitarán mantener de forma permanente la totalidad de sus concesiones de agua para sostener su producción industrial.

En ese sentido, el colectivo alerta del “brutal crecimiento” que están experimentando ambos sectores en Aragón, muy por encima de las previsiones recogidas tanto en el Plan Estatal Integrado de Energía y Clima como en el Plan Energético de Aragón. A su juicio, este proceso presenta “todo el aspecto de un proceso especulador” y configura “una nueva burbuja energética” con importantes consecuencias sobre la gestión del agua.

La organización también cuestiona la falta de transparencia existente sobre los consumos reales de agua asociados a los centros de datos. Según denuncia, los proyectos apenas cuantifican públicamente estas necesidades hídricas, aunque presenten sus sistemas como modelos de economía circular. La RAPA advierte de que, incluso aceptando parcialmente esos planteamientos, resulta previsible que durante los meses de verano —cuando las sequías son más probables— aumenten considerablemente las necesidades de refrigeración y, por tanto, el consumo de agua.

Respecto al denominado “hidrógeno verde”, la entidad considera que las incertidumbres son aún mayores. Señala que no existe consenso científico pleno sobre la rentabilidad ni sobre la verdadera idoneidad de esta tecnología, aunque sí está ampliamente asumido su elevado consumo de agua. Además, recuerda que buena parte de ese recurso no retornará al territorio donde se produce.

Asimismo, la RAPA menciona la proliferación de proyectos actualmente en marcha, con más de 90 plantas de producción previstas y el desarrollo de un hidroducto en el eje del valle del Ebro integrado en la futura Red Troncal de Hidrógeno. A juicio de la entidad, este despliegue está generando grandes expectativas económicas y un importante movimiento de fondos públicos, por lo que considera imprescindible que esos consumos potenciales queden reflejados en la planificación hidrológica de la cuenca.

La RAPA muestra una posición abiertamente crítica con este modelo energético y advierte de que Aragón corre el riesgo de consolidarse como “colonia energética”, generando recursos y energía cuyos beneficios económicos acabarían desplazándose fuera del territorio. En este punto, la organización enlaza su discurso con las plataformas que se oponen a la implantación masiva e “incontrolada” de megaproyectos renovables y de industrias asociadas.

Además, acusa a las élites políticas y económicas de priorizar determinados intereses empresariales frente a las necesidades sociales y ambientales del territorio. En concreto, señala a una “oligarquía agro-mediática” que, según denuncia, continúa condicionando las políticas públicas en Aragón.

Pese a ello, la RAPA insiste en que corresponde al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITERD) asumir su responsabilidad y diseñar un Plan Hidrológico que tenga en cuenta “todas las realidades que gravitan sobre el Ebro”. El colectivo percibe, sin embargo, una tendencia a adaptar la planificación futura a esquemas heredados del pasado, en lugar de afrontar las nuevas exigencias derivadas de la crisis climática y de la aparición de nuevos grandes consumidores de agua.

Por todo ello, la Red de Agua Pública de Aragón reclama que el futuro Plan Hidrológico de Cuarto Ciclo incorpore explícitamente todas las demandas previsibles sobre los caudales disponibles y que, ante la competencia creciente entre usuarios, se reconsideren “a la baja” las expectativas de expansión de nuevos regadíos agrícolas, y otros nuevos usos, en función de la capacidad real de la cuenca del Ebro.