Para muchas gentes de Teruel, la lectura del Boletín Oficial de Aragón se está convirtiendo en un ejercicio inquietante. Ya no es solo un trámite administrativo: es la forma más directa de asomarse al futuro de nuestro territorio. Y lo que se dibuja en sus páginas no invita precisamente al optimismo. En el BOA del pasado 26 de enero se consumaba un nuevo episodio de esta deriva: el proyecto Turbuleta pasaba a convertirse en PIGA por decisión del Gobierno de Aragón. Un Plan de Interés General de Aragón, al menos en lo nominal. Porque la pregunta es inevitable: ¿interés general para …



