Juego limpio por favor

Ahora que todo está polarizado y que cualquier cosa que digas parece buscar en la polémica rédito político, se nos plantean unas elecciones aragonesas planificadas desde Madrid con claros intereses que están lejos de nuestras casas. Podríamos entrar al juego del “y tú más”, del insulto, del bulo y de la mentira, pero la gente “chuntera” nunca ha estado a eso durante los 40 años de muy limpia vida del partido y, por supuesto, no va a entrar ahora en ese juego. Ante “la mala leche reinante” hemos decidido jugar con el tablero del optimismo, de la mirada a un …

Javier Carbó

Ahora que todo está polarizado y que cualquier cosa que digas parece buscar en la polémica rédito político, se nos plantean unas elecciones aragonesas planificadas desde Madrid con claros intereses que están lejos de nuestras casas.

Podríamos entrar al juego del “y tú más”, del insulto, del bulo y de la mentira, pero la gente “chuntera” nunca ha estado a eso durante los 40 años de muy limpia vida del partido y, por supuesto, no va a entrar ahora en ese juego.

Ante “la mala leche reinante” hemos decidido jugar con el tablero del optimismo, de la mirada a un futuro mejor y prometemos intentar no caer en provocaciones. Decimos "intentar" porque como sabe el común de los mortales la cosa, a veces, la ponen muy difícil.

Nuestras fichas, honestas como siempre, están sobre el tablero de la empatía hacia el rival político que no piensa como nosotros (pues sus votantes y simpatizantes son tan de Aragón como nosotros y nosotras) y, sobre todo y sin fisuras, sobre el acercamiento a los verdaderos problemas de los aragoneses y aragonesas, garantizando que no se van a supeditar a que desde ningún otro lugar del Estado nos puedan pedir “que nos dejemos comer” para que otros ganen la partida.

Sabemos que las gentes de Teruel no van a caer otra vez en la trampa del continuo descrédito, mal rollo y odio hacia quienes no piensan igual. Las gentes de Teruel son muy capaces de, como tantas veces a lo largo de la Historia, saber jugar limpio, cumpliendo las reglas del juego y moviendo nuestras fichas como creamos conveniente.

Es más, la Historia nos lo ha puesto tan difícil muchas veces que nos ha obligado a fabricarnos un tablero después de haber arrasado o robado el nuestro.

Podemos equivocarnos en una o varias jugadas, pero lo importante es que terminemos la partida con el convencimiento de haber jugado limpio,  con la sensación sana de haber intentado ganar por y para nosotros mismos sin dejar cadáveres ni tierra quemada por el camino.

Es cierto que hay que ser vehemente e inflexible con quienes encienden constantemente ese ventilador de porquería, de mentira, de acoso, en definitiva, de odio. Pero no es menos cierto que si caemos en ese juego contribuiremos poco a ese “mundo mejor” que debe ser objeto principal de la actividad política aunque algunos, al tocar poder, confundan el bien común con el bolsillo propio o, peor aún, con que sus jefes de Madrid estén contentos de tener fieles cipayos a su servicio en todos los rincones del Estado. Esto de la política no es una empresa en la que todo vale para ascender y en la que lo importante es llenar el ego y el bolsillo. Esto va de otra cosa.

Por eso pedimos al resto de jugadores de esta partida “buen rollo”, que no hagan trampas y que se acuerden de que el tablero de juego, en esta ocasión, es Aragón y solo Aragón y que lo que nos jugamos no es el futuro presidente del estado español sino un futuro mejor para las aragonesas y los aragoneses.

Aviso a navegantes: el “sillón”, querida ciudadanía, no justifica los medios.

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