¿Hay una cruz en el saso? ¿Qué peligros suponen los símbolos religiosos en las cimas aragonesas?

La entidad social MHUEL ha iniciado una campaña para solicitar la retirada de símbolos religiosos de las cumbres de montañas de todo el territorio aragonés. La iniciativa surge tras conocerse el caso de la cruz de Bezas en la Sierra de Albarracín, con orden de derribo del Gobierno de Aragón, liderado por Jorge Azcón, debido a “peligro medioambiental”. A media tarde de este pasado jueves un juzgado de Teruel suspendió la demolición “con una medida cautelarísima” provocada por una artimaña jurídica del grupo ultraderechista “Abogados Cristianos”.

Cruz en la tuca de l’Aneto o Maladeta de Corones -Ribagorza- a 3.404 metros de altaria sobre o nivel d’o mar | Foto: Guías de Montaña de Aragón

Con la retina todavía inundada con las secuencias de la gran película “La estrella azul”, es inevitable asociar mentalmente el himno de Más Birras “Hay una cruz en el saso” con la información que anuncia que el Gobierno de Aragón va a retirar una gran cruz —resolución judicial mediante— en un monte de Albarracín. Aunque ni en el caso de Bezas, ni en el del Aneto que ilustra esta noticia, se trate, para nada, de un saso: que ye “una plana alta acabada en uns baixadons abocaus enta una plana mes gran a on que ye bien visible”, sino de tucas, cimas o cumbres.

“Hay una cruz en el saso, donde los mastines aúllan soledad, donde cada noche enciendo el fuego pa' cenar. Migas, uva y vino por los que se han ido. Donde los pastores crearon un país, donde la justicia era un honor, esa es la tierra donde yo nací, noble hogar donde un día los hombres marcaron su ley”, cantaba la banda de Mauricio Aznar contra la despoblación. Y es, también inevitable, recordar que esas aragonesas y aragoneses que crearon un país, lo hicieron con algunas de las leyes más avanzadas e igualitarias de su época, y que hoy lo harían respetando los Derechos Humanos. Que en la actualidad crearían el país que somos respetando la aconfesionalidad del estado, dando la misma relevancia a cualquier idea espiritual, o a ninguna.

Por que, al margen de otras consideraciones que el Movimiento Hacia un Estado Laico (MHUEL) desarrolla en esta información ¿Es razonable estropear las cimas aragonesas con simbología de un grupo social concreto, en este caso de la Iglesia Católica? En Aragón un 43% de la población se declara católica, y un 29% ‘católica practicante’, no son malas cifras pero no son ni siquiera mayoría, y entones ¿por qué no poner escudos del Real Zaragoza (que también tiene un gran número de creyentes) en las tucas de más de 2.000 metros? ¿o una placa de neón de la Casa de Ganaderos, que quedaría bien cuca, ahora sí, en los sasos? Lo razonable es respetar el medio natural y la diversidad social aragonesa, y que ningún grupo social, crea en lo que crea, tenga preponderancia sobre el resto. Las cimas de nuestras montañas deben estar limpias de cualquier rastro humano, y si quieres una buena foto al coronar, haces lo de siempre, te subes la cuatribarrada (o los banderines del Nepal, pa’ gustos coloricos) y te la bajas después de la foto.

Sin embargo, es abundante la presencia de estructuras artificiales como cruces, generalmente metálicas, columnas, de hormigón o similares, y otras estructuras menores como cordones de banderines, en entornos naturales protegidos, que suponen una alteración del frágil ecosistema montañoso. Los estudios sobre el deterioro socioambiental en sistemas montañosos indican, que estas intervenciones humanas, contribuyen a la fragmentación del hábitat y alteran las relaciones ecológicas naturales.

Riesgos para la seguridad

“Las montañas aragonesas son ecosistemas frágiles que sufren ya una fuerte presión antropogénica. La instalación de elementos artificiales como cruces metálicas contribuye a la degradación de estos espacios naturales, muchos de ellos catalogados como áreas protegidas”, explica Juan Quilez Montañés, portavoz de MHUEL, y recalca que “estos artefactos, especialmente aquellas con componentes metálicos, alteran el paisaje natural y pueden contribuir a la erosión del suelo en las cimas montañosas, donde la vegetación es especialmente vulnerable”.

El reciente caso de la cruz de Bezas en la Sierra de Albarracín, construida en 1939, “ha puesto de manifiesto los peligros asociados a estas estructuras”, destacan desde MHUEL, y recuerdan que “según el informe técnico del Gobierno de Aragón, la cruz había sufrido la descarga de un rayo que destrozó una esquina del extremo superior, quedando expuesto al exterior un trozo de metal que incrementa la probabilidad de atraer nuevos rayos”. Los equipos expertos en seguridad en montaña señalan “que los elementos metálicos en puntos elevados actúan como conductores preferentes para las descargas eléctricas”.

En caso de tormentas con aparato eléctrico, bastante habitual en dichos espacios, los rayos se descargan en los elementos que menos resistencia les ofrecen, siendo los metálicos los más conductores. “Las cruces metálicas en cumbres montañosas representan un peligro real para excursionistas, montañeros y montañeras durante tormentas eléctricas, frecuentes en zonas de alta y media montaña”, describen las expertas y el sentido común.

Cruz de Bezas -Sierra de Albarracín- | Foto: DPT

Principio constitucional de aconfesionalidad

MHUEL fundamenta también su petición de “retirada de símbolos religiosos de las cumbres de montañas de todo el territorio aragonés” en el artículo 16.3 de la Constitución del Estado español, que establece claramente que “ninguna confesión tendrá carácter estatal”.

“La presencia de símbolos religiosos cristianos en espacios naturales públicos contraviene el principio de aconfesionalidad del Estado recogido en nuestra Constitución”, argumenta la entidad social. “Las montañas son patrimonio natural de todos los ciudadanos, independientemente de sus creencias, y deben mantenerse libres de símbolos religiosos que representan solo a una parte de la sociedad”, recalcan.

Así pues, la campaña busca que las administraciones públicas aragonesas apliquen criterios similares a los utilizados en el caso de la cruz de Bezas “a todas las cruces ubicadas en cumbres montañosas de Aragón, priorizando la protección medioambiental, la seguridad de los visitantes y el respeto al carácter aconfesional del Estado”.

MHUEL propone como alternativa “la instalación de elementos neutros de señalización en las cumbres, como hitos de piedra tradicionales o mojones geodésicos, que cumplen una función práctica para los montañeros sin connotaciones religiosas y con menor impacto ambiental y riesgo para la seguridad”. “No estamos en contra de que existan elementos que marquen las cumbres, sino que estos sean símbolos religiosos en espacios naturales públicos”, concluyen desde el Movimiento Hacia un Estado Laico.

El brazo jurídico de la alianza ultraderechista a pleno rendimiento

A media tarde de este pasado jueves, las artimañas judiciales del grupo ultraderechista “Abogados Cristianos”, que forma parte del brazo jurídico de la ultraderecha hispano-madrileña junto a un buen número de jueces y juezas que obedecen la consigna de Aznar ‘el que pueda hacer, que haga’, consiguió que el juzgado de lo contencioso-administrativo número uno de Teruel haya suspendido provisionalmente la demolición de la cruz “con una medida cautelarísima” al admitir de oficio a trámite la solicitud de los “Abogados presuntamente Cristianos”.

Una portavoz de dicha asociación ultraderechista ha asegurado que “vamos a defender cada cruz que la izquierda, en connivencia con el PP, quiera derribar y, en especial, la cruz del Valle de los Caídos. El derribo de la cruz de Bezas se aprueba por un informe falso del PP. No es verdad que un supuesto rayo dañase el monumento recientemente”.

Por su parte, el brazo político de la alianza ultraderechista, el españolista Vox, también anunció que recurrirá el acuerdo plenario del Ayuntamiento de Bezas, y que pediría “la nulidad del derribo”. El encargado en Aragón del filofranquista Vox, Alejandro Nolasco, aseguró que “es el presidente Azcón el que quiere tirar la cruz. Es la DGA, es el PP, al que se la bufan las cruces”, espetó hace apenas unos días.

La coincidencia de argumentos y estrategia entre los “Abogados presuntamente Cristianos” y los ultras de Vox presuntamente demócratas, no es nueva, pero adquiere un cariz diferencial en Aragón, pues el presidente Azcón depende de Nolasco para aprobar los presupuestos de la DGA. Además Azcón puede verse sometido a un fuerte desgaste reputacional entre su electorado, pues a los brazos jurídico y político de la alianza ultraderechista acaba sumándose siempre su brazo mediático -o viceversa- con sus numerosos medios de comunicación, en el Estado español y en nuestro país.

El Ayuntamiento de Bezas aprobó la demolición del monumento tras el informe del Gobierno de Aragón que asegura que “la cruz supone un riesgo medioambiental”, ahora, el juzgado de Teruel da tres días al consistorio “para que formule alegaciones sobre el mantenimiento, levantamiento o modificación de la medida”, en una resolución “contra la que no cabe interponer recurso”.

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