Forestalia y el crecimiento tumoral de la red de transporte eléctrico: el caso de la Autopista Eléctrica Valsalada-Laluenga-Isona

Para explicar por qué nuestra plataforma rechaza sin paliativos el proyecto de autopista eléctrica Valsalada-Laluenga-Isona, es preciso recordar que en las tierras en las que vivimos, principalmente en La Ribagorza y en la vecina comarca catalana del Pallars Jussà, llevamos ya tres décadas de lucha a nuestras espaldas defendiendo el territorio contra una mega infraestructura de estas características.

Foto: Jay Heike en unsplash

Nota aclaratoria de la Plataforma Unitaria contra la Autopista Eléctrica: El Periódico de Aragón solicitó el pasado viernes al portavoz de la Plataforma Unitaria contra la Autopista Eléctrica el presente artículo -del que no se ha modificado ni una coma-. Según se le dijo, iba a ser publicado el pasado domingo 17 de octubre con la intención de recoger la opinión de dicha plataforma acerca del proyecto de Autopista Eléctrica Laluenga-Isona. Sin embargo, y pese al esfuerzo que hubo que hacer para entregarlo a tiempo, cuando se estaban ultimando los preparativos de la manifestación convocada el sábado en Madrid por ALIENTE, el citado periódico no lo ha publicado.

La Plataforma Unitaria contra la Autopista Eléctrica desea expresar con esta nota su profunda indignación ante lo que solo puede considerar como un claro caso de censura, al tiempo que agradece al medio que ahora lo publica -AraInfo | Diario Libre d’Aragón- que haga llegar a la opinión pública su posicionamiento, de absoluto y fundamentado rechazo, sobre el citado proyecto promovido por Forestalia.


Para explicar por qué nuestra plataforma rechaza sin paliativos el proyecto de autopista eléctrica Valsalada-Laluenga-Isona, es preciso recordar que en las tierras en las que vivimos, principalmente en La Ribagorza y en la vecina comarca catalana del Pallars Jussà, llevamos ya tres décadas de lucha a nuestras espaldas defendiendo el territorio contra una mega infraestructura de estas características.

No hay espacio aquí para narrar una larga historia que comenzó en los años 90 del pasado siglo con el extinto proyecto de interconexión eléctrica con Francia Aragón-Cazaril, y que continuó luego con sus herederos, los sucesivos proyectos de autopista eléctrica Graus-Isona y Peñalba-Arnero-Isona. Baste decir que los rechazamos por su falta de justificación técnica; por sus inaceptables impactos medioambientales y, sobre todo, por su igualmente inaceptable impacto social. Y es que resulta profundamente injusto que unas tierras desfavorecidas históricamente, que pagaron ya un altísimo precio en pueblos y valles inundados por pantanos, tengan que soportar además la carga de una mega infraestructura que solo dejaría aquí sus enormes impactos. Que teníamos la razón de nuestra parte, lo demuestra el hecho de que hasta la fecha conseguimos frenarlos todos. Que el rechazo social a este tipo de mega infraestructura es un hecho incuestionable en nuestro territorio, lo reconoce hasta la Planificación de la Red de Transporte Eléctrico para el periodo 2021-2026.

Protesta al pie de una de las pilonas del antiguo proyecto Aragón-Cazaril próxima a Pueyo de Marguillén.

Y así llegamos hasta el presente, cuando nos encontramos, con estupor, con este nuevo proyecto de autopista eléctrica, promovido, a través de su entramado societario, por el grupo empresarial Forestalia. Se trata ahora de un trazado diferente a los que en el pasado promovió REE, pero cuyo impacto sería igualmente inasumible para las poblaciones afectadas, que verían coartadas sus posibilidades de desarrollo por una enorme barrera arquitectónica. Pero a las razones por las que tradicionalmente nos opusimos a una línea de este tipo, se une ahora otra especialmente preocupante pues atañe a toda la ciudadanía.

Porque este proyecto es solo uno más de los cuatro que Forestalia pretende construir para “evacuar” la producción “renovable” de Aragón a Catalunya, Valencia y el País Vasco. Muchas voces han incidido ya en su carácter extractivista, que haría que Aragón fuese de nuevo reducido, en esta mal llamada “transición ecológica”, a mero productor de electricidad para nuestras comunidades vecinas. Se equivocan, sin embargo, cuando consideran que la razón última para la construcción de estas líneas es el “freno” a las renovables en Catalunya.

Más claro lo ha visto el Senado, que ha rechazado estos proyectos por la inaceptable pretensión de Forestalia de dotarse de una red de transporte eléctrico propio, lo que supondría una flagrante vulneración de la Ley del Sector Eléctrico, que establece que las líneas de 400 kV constituyen la red de transporte primario, gestionada por REE, transportista único en régimen de exclusividad. Resulta sospechoso, de hecho, que REE, en vez de protestar ante la suplantación de su función, dé permiso a Forestalia para conectar esta presunta “infraestructura de evacuación” a su red de transporte. Pero es precisamente esto lo que nos pone en la pista de la verdadera razón por la que esta empresa pretende construir y gestionar para sí misma estas extensas líneas de transporte eléctrico de cientos de kilómetros. Y es que la implantación de las “renovables” sin planificación alguna está copando una red de transporte eléctrico, que, pese a estar ampliamente sobredimensionada, no da de sí para una producción proyectada que supera ya a la prevista en el PNIEC.

Imagen de una protesta contra las autopistas eléctricas.

En definitiva, lo que pretende Forestalia, en posible connivencia con REE, es hacer crecer la red de transporte eléctrico de una manera que solo podríamos definir como tumoral. Con ello acapararía todos los futuros proyectos de producción —la autopista eléctrica Valsalada-Laluenga-Isona se proyecta sobre el papel para evacuar la producción de seis centrales eólicas de 49,5 MW, pero tendría capacidad hasta para 80 de 50 MW— y se dotaría asimismo de acceso directo al mercado europeo, para lo que basta con fijarse en dónde termina la autopista eléctrica que iría al País Vasco: en la localidad vizcaína de Gatika, desde donde se pretende construir ya una nueva interconexión eléctrica con la localidad francesa de Cubnezais, justo al lado de la central nuclear de Blayais.

Así pues, si el gobierno no rechaza lo que a todas luces es un evidente fraude de ley, estará abriendo el paso a un nuevo modelo de red eléctrica privada que, visto lo visto, no lo duden, acabaríamos pagando entre todos y todas con cargo a la factura de la luz, y en nuestro caso, además, con el futuro de nuestros pueblos y de nuestras gentes.

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