El Ayuntamiento de Zaragoza anunció a mitad de septiembre que las Fiestas del Pilar 2025 recuperarían “artistas callejeros y musicales” en el paseo Independencia y en las principales plazas de la ciudad. Sin embargo, apenas unos días después de aquel mensaje institucional, el colectivo Bloco Rebelason ha denunciado que la promesa no se ha cumplido.
Según explican, este año no se han convocado las licencias especiales de actuación en la vía pública, que son las que tradicionalmente permiten a batucadas, grupos de percusión o formaciones de danza participar en las fiestas de octubre.
La asociación cultural, conocida por llenar de ritmo las calles en años anteriores, asegura que al llamar al Ayuntamiento para informarse les comunicaron que no saldrían las licencias específicas del Pilar, solo las habituales de todo el año, lo que en la práctica deja fuera a buena parte de los colectivos que no cuentan con permiso permanente.
“Las licencias ordinarias sirven para artistas que ya actúan de forma continuada en la calle, pero las de Pilares son distintas: son temporales y permiten que asociaciones como la nuestra podamos participar en ese contexto festivo sin conflictos de espacio ni sanciones”, explican desde Bloco Rebelason.
La medida no es menor. Cada octubre, las actuaciones callejeras suponen un escaparate fundamental para la escena local. En el caso de Bloco Rebelason, estos días les permitían mostrar su trabajo, captar alumnado nuevo y cerrar contratos con municipios y entidades culturales para el resto del año. “Las Fiestas del Pilar eran una ventana para nosotras —añaden—. Es el momento del año en que más gente te ve, y eso genera oportunidades que luego mantienen vivo el proyecto”.
Desde el colectivo lamentan que la decisión contradiga las declaraciones de la alcaldesa Natalia Chueca, quien en la presentación del programa aseguró que “las calles y plazas volverán a llenarse de música y color” con la vuelta de los artistas urbanos. Sin embargo, sobre el terreno, no ha habido rastro de ese regreso.
La ausencia de licencias especiales deja fuera a proyectos culturales autogestionados que durante años han contribuido al ambiente festivo y popular de la ciudad. Y mientras los escenarios institucionales concentran el presupuesto y la visibilidad, las calles —ese espacio donde la cultura es realmente de todas— vuelven a quedarse sin tambor, sin danza y sin los colectivos que representan la vida cultural de base en Zaragoza.
Más sobre los Pilars 2025 aquí.

