La Plataforma de Afectados por la Reforma del Coso y la plaza de San Miguel de la capital del país ha vuelto a alzar la voz ante lo que consideran “una acumulación de errores sin corregir” por parte del gobierno municipal PP-Vox en Zaragoza. Tras más de 17 meses de denuncias vecinales, el colectivo asegura que el margen para rectificar “es cada vez menor” y que las soluciones aportadas hasta ahora “siguen siendo insuficientes”.
La plataforma hace referencia a la Comisión de Urbanismo celebrada el pasado 15 de abril, donde el grupo municipal del PSOE preguntó al concejal de Urbanismo, Víctor Serrano, por el acceso al garaje situado en el número 12 de la plaza de San Miguel. Según explican, Serrano afirmó que “se ha modificado ligeramente la zona de jardineras para garantizar una zona libre de obstáculos de 4,7 metros de ancho”, lo que, en su opinión, permitiría asegurar la visibilidad y el cruce de vehículos.
Desde la plataforma reciben esta afirmación con cautela. Señalan que, si se cumple, supondría una mejora respecto a la anchura inicial planteada de 3 metros, considerada claramente insuficiente para permitir el cruce de vehículos en condiciones de seguridad. No obstante, recuerdan que el problema no se limita a las jardineras, ya que en el acceso también se encuentran una farola y tres árboles que dificultan la maniobrabilidad. En cualquier caso, consideran que disponer de 4,70 metros libres de obstáculos podría “aliviar parcialmente” la situación.
Más allá de este punto concreto, el colectivo insiste en que uno de los principales problemas sigue siendo la circulación de vehículos de emergencia en la calzada central. Denuncian que las pruebas realizadas hasta la fecha no son representativas, ya que se han llevado a cabo con dos autobuses y un turismo convencional, en lugar de utilizar vehículos como ambulancias o camiones de bomberos, que presentan mayores dimensiones.
En este sentido, critican “la falta de transparencia técnica” y aseguran que “a día de hoy, sigue sin conocerse con claridad la anchura real de la calzada entre bordillos”. Según han trasladado en reiteradas ocasiones tanto a los arquitectos responsables como al propio concejal, consideran “imprescindible un ancho mínimo de 8 metros para garantizar que ningún servicio de emergencia quede bloqueado”.
La plataforma detalla que este cálculo responde a necesidades operativas básicas: dos autobuses (2,5 metros cada uno), un camión de bomberos (2,5 metros) y un margen de seguridad de 50 centímetros entre vehículos. Alertan de que, si no se alcanza esa anchura y se mantienen las paradas enfrentadas —como contemplaba el proyecto inicial—, se producirán retenciones inevitables cuando coincidan autobuses con vehículos de emergencia.
Las vecinas y vecinos califican la situación de “penosa” a estas alturas del proyecto, especialmente tras las distintas “soluciones definitivas” anunciadas públicamente en los últimos meses, que no han resuelto los problemas estructurales señalados desde el inicio.
Por otro lado, la plataforma también mantiene su rechazo a la instalación de una pérgola en la plaza de San Miguel como supuesto refugio climático. En su lugar, defienden la colocación de una fuente de lámina de agua como solución más eficaz para reducir la temperatura durante los meses de verano. Y, en caso de que esta opción no sea atendida, algunas voces del vecindario plantean incluso la plantación de arbolado en el espacio previsto para la pérgola.
Este nuevo pronunciamiento se suma a las críticas ya recogidas en informaciones anteriores, donde se cuestionaba tanto la adecuación de la calzada para el paso de vehículos de emergencia como el impacto general de la reforma sobre la movilidad y la calidad de vida en la zona. Finalmente, la plataforma insiste en que “aún se está a tiempo de corregir errores”, pero advierte que “el margen de actuación se reduce con cada avance de las obras”.

