Van ya tres años desde que un 15 de abril las gentes de la montaña, cansadas ya de años callando, salieron a las calles a defender su territorio, hartos de especulación y de no poder decidir sobre y en su territorio amado. Un sentimiento, no un circo. En un mundo tan acelerado donde tan valioso es el tiempo, todos dejamos nuestros quehaceres para, en una sola voz, defender una sola cosa. De todas partes, amantes de las montañas y conocedores de su valor e importancia también levantaron la voz; quisieron y apoyaron la causa.
Como bien supo plasmar en un artículo el sabio antropólogo y montañés Ricardo Mur: “El hombre pirenaico dejó de ser dueño de sus designios cuando permitió que especuladores venidos de fuera, compañías, gobiernos y organismos varios fueran los que gestionaran tanto su solar como su propio futuro”. El montañés es introvertido y sufrido: aprieta la boca y se muerde los labios, calla; muchas veces por humildad y también porque no le gusta la confrontación.
Esta vez fue diferente: el montañés, farto, despertó del letargo invernal y de muchos años, y salió de la cueva a la calle a decir: ¡Basta ya! ¡Ya ye prou! Entonces también los niños de Caldearenas o, como ahora, el grupo ribagorzano ‘Au d'astí’.
Continuaron seguidamente las gentes del territorio y el sonido de ‘Os Gaitérs de Chaca’ semana tras semana, fin de semana tras fin de semana, saliendo a las carreteras y a las rotondas. Todos, conocedores de su valor e importancia, diciendo que ya está bien de profanar, burlarse, decidir y esmicazar no solo las tierras donde habitan, sino además estas montañas que le han hecho fuerte como el vino rancio y, como dice ‘Varosvan’ en su pieza ‘Montañés’, duro como a peña.
¡Se consiguió! Lo conseguimos, pero todos sabemos de la fragilidad y de que, en cualquier momento, pueden volver a la carga con su anglucia y sin escrúpulos a destrozar nuestro querido valle.
Torno a escuchar a “Varosvan”:
¡Montañés!
¡La montaña es tu mundo, no te dejes convencer!
¡Son las gentes que te envidian, que te quieren someter!
Me voy a recrear con lo que dice ‘La Ronda de Boltaña’ en su canción, que ya es un himno en la montaña y para los montañeses, ‘País Perdido’: ¡Venid, dioses que dormís debajo de un dolmen! ¡Guerreros y santos, venid! Hijos de la historia y de nuestras leyendas, ayuda os pedimos, ¡venid! Duendes de los dólmenes y moras de los ibones, ¡salid!
En la sede de la comarca de la Jacetania, este fin de semana del 17 al 19 de abril, va a tener lugar el congreso donde sabedores de la importancia de proteger y mantener intactos los espacios naturales —expertos, amantes y estudiosos sobre el tema venidos de todo el país— van a venir a ensalzar, debatir, compartir, sumar conocimientos y transmitir el valor de Canal Roya. Todos sabemos que hasta que llegue el día en que Canal Roya esté integrado y declarado Parque Natural dentro del entorno Anayet-Partacua, no podemos estar tranquilos ni relajarnos.
Gracias a los que estábamos entonces y a los que se han sumado después.
En realidad, no nos pertenece, y ni siquiera pertenece al humano que habita este territorio. No somos dueños ni señores, ni amos, ni tenemos en propiedad estas montañas de las que somos sus habitantes y las queremos. Orgullosos y sabedores de lo que tenemos y de que esta es nuestra verdadera riqueza. No escondemos nada, no tenemos intereses económicos ni especulativos; solo amamos estas montañas con millones de años que nos vieron nacer y que queremos que, tal como son, sean para todas las siguientes generaciones.

