Hoy que las grandes y también las pequeñas corporaciones lucen un logo morado en el perfil, no sabía si comenzar este artículo narrando la conversación de sobremesa con mi amiga Celia y acercarme a lo que las estanterías de algunas librerías denominan “literatura femenina” para diferenciarla de La Literatura, o hacerlo mencionando datos recientes que hacen visible la polarización ideológica entre mujeres y hombres en mi generación (Z). Consciente de que me debato entre representaciones narrativas asignadas a roles de género, me pregunto cómo hacer interesantes estas líneas para acercarme a quien, entre tantos estímulos, piensa diferente a mí. Ya …



























