Si algo tiene claro la población en general, es que vivimos tiempos convulsos. En pocos años hemos vivido una pandemia mundial; la proliferación de eventos meteorológicos extremos (inundaciones, huracanes, tornados, sequías, etc), también en lugares donde no se daban; la proliferación de guerras en países productores de materias primas, especialmente petróleo y su acercamiento hacia Occidente, que siempre se había sentido seguro (como Ucrania, Siria o Palestina); la emigración a nivel mundial (de norte a norte por motivos económicos y de sur a norte por guerras, hambrunas, persecución, etc.); incendios pavorosos; y una crisis económica mundial que no acalla las …



























