Coincidiendo con el 40 aniversario del desastre de Chernóbil, la militante de Ecologistas en Acción y Anticapitalistas, activista de la PAH, presenta su autobiografía “Paca Blanco, la Brava” (Libros en Acción, 2025), una crónica de décadas de luchas en defensa del territorio, la vivienda y la dignidad. Nacida en Madrid en 1949, Paca Blanco es referente indiscutible del ecologismo y los movimientos sociales, su trayectoria atraviesa desde la oposición a las nucleares hasta la denuncia del Patronato de Protección a la Mujer, combinando memoria, conflicto y organización. En los próximos días pasará por Zaragoza, Uesca y Samianigo.
El Movimiento Antinuclear Ibérico anuncia una movilización para exigir el cumplimiento del calendario de cierre de las centrales nucleares. ¿Por qué se reactiva esta lucha?
Bueno, yo creo que la lucha contra la nuclear no se tenía que haber relajado nunca. Porque realmente nos hemos fiado de que las eléctricas y el gobierno de turno han pactado un calendario que no hemos decidido los ecologistas, han sido ellos. Nos han puesto un calendario, la gente se ha relajado y ha dicho: “Aunque mucho luchemos, el calendario este es el que se va a cumplir, no nos van a hacer caso”. Y como tú sabes de sobra que nos están atacando por norte, sur, este y oeste y por todos lados, porque todo son agresiones medioambientales y no damos abasto, pues hemos ido atendiendo a otras necesidades más urgentes.
El tema es que esta gente, las eléctricas y el gobierno de turno, pactan un calendario sin nosotros, lo pactan ellos. Y entonces la gente se relaja y dice: “Pues hay un calendario, para el año 2035 van a estar todas cerradas, esta lucha ya está, no ganada, pero está con salida”. Y bueno, la gente se ha relajado y ha dejado de pelear por eso y además por todo lo que nos ha venido de golpe, porque nos están pasando por encima, se están cargando el planeta.
La central nuclear de Almaraz sería la siguiente que debería cerrar según ese calendario, en noviembre de 2027. Tú conoces muy bien esa central de Extremadura, un ejemplo de servidumbre nuclear. Me gustaría que valoraras qué papel ha tenido la central en la comarca del Campo Arañuelo. ¿Por qué no se debe prolongar?
Hay muchos motivos por los que no se debería prolongar. Primero, es que, si dicen que están diseñadas para 40 años, ya tuvieron que cambiar los generadores de vapor, los dos generadores. Y no han tenido nada más que parches, paradas no programadas y un montón de problemas técnicos, incendios y una barbaridad de cosas. Si cumpliera el calendario se cerraría con 47, con lo que está más cerca de los 50 que de los 40. Es una central nuclear que ya está amortizada hace muchísimos años.
Todo es dinero para su bolsillo. El cierre de esta central nuclear tiene varios motivos. La primera trampa es que nos piden tres años más. Bueno, le piden al Gobierno tres años más de prórroga, pero esos tres años son la trampa. En tres años nada más, no se puede cerrar Almaraz I porque tenían que cerrar tres o cuatro centrales por su calendario, por lo que su intención es que no se cierre ninguna.
La segunda trampa es que ellos piensan que en tres años, si entra el PP al Gobierno, ancha es Castilla. Entonces lo tienen todo visto, piden sólo tres añitos, pobrecitos, que trabajo nos cuesta, ¿sabes? Tres añitos más, pero es una trampa enorme, enorme. Caemos en una trampa, porque no se cerraría ninguna si nos cargamos el calendario.
“Todo es dinero para su bolsillo”

La industria nuclear está controlada por Iberdrola, Endesa, Naturgy y uno de los principales argumentos del movimiento antinuclear es que nos sale ya muy cara y está dificultando una transición energética justa. Precisamente este oligopolio energético estos días está poniendo en marcha una millonaria campaña de propaganda para defender su sector y sus intereses y sabemos que tienen mucha influencia sobre gobiernos locales y autonómicos. ¿Cuáles son las mentiras que están instalando y cuáles son las cuestiones que debemos desmentir para dejar de lado la energía nuclear?
Si empiezo con los bulos y la mentira no terminamos hoy... Vamos a ver. La primera mentira, el primer bulo es que si se cierra la central se cae el territorio. Este bulo vale para Almaraz y para todas, porque es el mismo discurso. Si se cierra Almaraz ¿qué se deja? A la presidenta del Gobierno de Extremadura, Guardiola, le tendría que dar vergüenza ir a Europa a decir que deja a 4.000 empleados en la calle. Si no hay 4.000 empleados, hay 800. Ese es el primer bulo dicho por una política, que le tenía que dar vergüenza. Si se me ocurre a mí decir una mentira tan gorda salgo en todos los papeles. Ese es el primer bulo.
El segundo, que deja a los pueblos sin actividad económica. Eso también es un bulo. Mientras exista un residuo radioactivo los pueblos van a seguir cobrando lo mismo, hasta que todos los residuos radioactivos desaparezcan. En el entorno de Almaraz ya hay ya dos ATIs (Almacén Temporal Individualizado). Por lo tanto, mienten.
Pero, además, si se cierra con 47 años, en 47 años, en vez de haber hecho corridas de toros con unos carteles millonarios, pueblos con 200 habitantes que tienen dos pistas de pádel o dos casas de cultura que no pisan, con todo ese dinero se podría haber invertido bien. Pero han invertido mal, porque tenían mucho dinero y no sabían gastarlo. Ahora tendrían un dinero para tener una alternativa económica.
A mí lo que más me preocupa de este calendario y del cierre de Almaraz son estos dos ATIs. Lo que llamamos ATI, que es una palabra que no conoce ni Dios y que la pronunciamos alegremente, es un cementerio nuclear en la puta calle. Es donde van sacando la basura radioactiva de Almaraz, que dura activa cientos de miles de años y la van metiendo en unos contenedores de 6x6 metros. Ya han llenado un ATI, o sea, ya han llenado un cementerio, un almacén, y van a por el segundo. Para cuando quieran cerrar Almaraz II, hay dos cementerios nucleares en el entorno de Almaraz, con residuos radioactivos.
Tú pagas en tu casa un impuesto por la basura, ¿verdad? Yo, también. Viene un camión y se lleva la basura. En las centrales nucleares no pasa el camión, se va quedando la basura en la puta calle para los vecinos. En cuanto cierren las centrales nucleares, esa gentuza nos va a dejar toda esa basura en la calle. La gente no se lo quiere creer, pero eso lo va a tener que terminar gestionando el contribuyente.
Mencionas esto justo cuando se cumplen 40 años de la tragedia del accidente de Chernóbil. Otro problema de la nuclear es la dependencia que nos supone, porque evidentemente tenemos que traer uranio de Rusia, por ejemplo, y otros suministros externos, lo cual nos hace extremadamente dependientes y vulnerables, más aún en el contexto geopolítico tan incierto en el que estamos. ¿Qué problema supone la nuclear cuando tenemos que traer todo lo que necesitan las centrales? ¿Y por qué nos impide una soberanía energética con justicia social, que es lo que queremos?
Para empezar, saben que todo este tema el público en general lo desconoce. Y además las eléctricas tienen el poder, el dinero y todo a su alcance, y van haciendo campañas con bulos y mentiras. Nos dicen que las centrales nucleares son seguras y baratas. Pues ni son seguras ni son baratas. El uranio se trae de países como Kazajistán y Rusia. Y para coger un poquito de uranio, un poquito, una piedrecita de uranio, hay que demoler miles y miles de toneladas de montañas en minas a cielo abierto. Se gastan toneladas y toneladas de agua para lavar el uranio que traen. Eso tiene que venir por barco, o por avión, o por tren. Por lo tanto, lo de que no emiten CO2 es mentira. Están emitiendo CO2 desde que se empieza a extraer el uranio y luego todo el transporte. El transporte tiene que venir hasta Francia, lo más cerca que tenemos, donde recae el uranio, porque España no tiene. Por lo tanto, desde Rusia tiene que venir a Francia.
En Francia tienen que enriquecer el uranio. El uranio se enriquece para combustible de las centrales y con un poquito más, para armas nucleares. Por lo tanto, a Francia le viene muy bien porque está dentro de la proliferación nuclear. Todo ese uranio que han enriquecido también tiene un uranio empobrecido, que es para las puntas de las balas y de los proyectiles. Por lo tanto, hacen un negocio redondo, aunque destrocen el medio ambiente. Y, además, las centrales nucleares están amortizadas por el Estado. Entonces, todo eso es ganancia para las eléctricas. De Francia traen el uranio y fabrican el combustible nuclear, que hay que repartir por todas las centrales nucleares que siguen emitiendo CO2.
Todo está basado en un bulo y en una mentira enorme. Luego, esas barras de combustible, al cabo de 10 o 14 meses, hay que sacarlas de las centrales nucleares irradiadas enormemente, hay que meterlas primero en las piscinas para que se enfríen un poco (contaminando todo lo que tocan) y luego en contenedores. Ellos lo hacen con robots y con mucha tecnología, pero el pantano de Arrocampo no tiene tecnología, es agua. Ahí tienen por donde entra el agua a los reactores, en la primera, la segunda y la tercera fase, y en esa fase se va contaminando el agua. Y cuando sale, sale radioactiva al río Tajo. La alarma de que esa agua salga al Tajo la han dado en Lisboa, porque ha llegado el agua a Lisboa con tritio. Por eso están los portugueses de nuestra parte, aunque no tienen centrales nucleares. Por lo tanto, todo lo que ocasiona una central nuclear es tremendo, tremendo.
Y no dan la riqueza a la zona porque, a ver, la riqueza a la zona lo hubiera dado no tener centrales nucleares y que la comarca de Campo Arañuelo tuviera lo que tenía: espárragos, pimientos, de todo, que ya no tiene porque nadie compra a una conservera que tenga sus productos en el Campo Arañuelo donde hay dos reactores nucleares. Por lo tanto, ha sido una desventaja total para la comarca.
El otro día que dimos una charla, por cierto, estupenda, de mujeres en Jaraiz de la Vera, estuvo hablando la concejala de Izquierda Unida de Navalmoral de la Mata, que está sola en el pueblo y sola en el ayuntamiento, con todo el PP y todo Vox atacándola continuamente. Esa mujer demostró con datos el enorme perjuicio que ha hecho en Navalmoral de la Mata la central nuclear, porque los pisos en Navalmoral de la Mata valen de 700 a 1.000 euros, en un Navalmoral de la Mata donde tenían que valer 200. Han especulado con la vivienda para unos trabajadores que vienen una vez al año a la parada, a la recarga y que trabajan mes o mes y medio. Entonces, para esa gente han subido los pisos, los alimentos. Navalmoral de la Mata es como un Madrid pequeño, pero la población lo está pagando y lo está sufriendo. Que viven bien los empleados de la central, viven bien porque viven dentro de Navalmoral de la Mata, pero en un gueto. En el centro de Navalmoral hay una urbanización para los empleados de la central, donde ni tú ni yo podemos pasar. Por lo tanto, no han hecho ningún beneficio. Han gastado el dinero malamente en todo lo que te he contado y ahora viene Pedro con las rebajas. ¿Ahora qué hacemos?
Hay un mogollón de alternativas a la central nuclear. Para empezar, no nos hacen falta para producir electricidad. Extremadura es excedente, es una tierra de sacrificio como Aragón, para alimentar energéticamente a otros sitios. Por eso yo hago una propuesta provocativa: Quiero el cementerio nuclear de profundidad en Madrid. Ya que es un pozo sin fondo energético y que aquí (en Madrid) no se ponen los medios para comunidades energéticas ni placas solares, ni nada de nada, bueno pues que sean solidarios y que se traigan el cementerio nuclear aquí.
“Todo está basado en un bulo y en una mentira enorme”

Precisamente en Madrid va a tener lugar la movilización del sábado 23 de mayo, la movilización antinuclear para pedir el cierre. Quería recordar contigo que cerrar Garoña con Rajoy en el año 2017 fue una agonía. Finalmente se consiguió por todos los argumentos que estás explicando, que son los mismos para Almaraz, por cara e innecesaria. ¿Cuál crees que es ahora la posición de Sánchez? ¿Va a cumplir con sus compromisos y promesas de cierre?
Yo creo que sí, si el día 23 sacamos músculo y le demostramos que puede perder un montón de votos, que es lo único que les interesa a los políticos profesionales. Pues si le demostramos en la puerta del Ministerio de Transición Ecológica que aquí estamos los antinucleares, que queremos cerrar las centrales, si tenemos discursos y motivos sobrados y llevamos razón, si podemos conseguir eso, conseguiremos que se lo piense.
Porque éste está diciendo ahora no a la guerra. Entonces lo mismo que dice no a la guerra, tranquilamente puede decir no a las centrales nucleares. Porque realmente no hacen falta. Y, además, estamos en un error, Nacho. Estamos hablando de energía todo el rato y es electricidad. La electricidad es el 17 % de la energía que consumimos. La energía es el petróleo. ¿Cuántos muertos necesitamos para llenar el depósito?
Estás participando, Paca, en un montón de actos por toda la geografía ibérica para hablar no solamente de la lucha antinuclear, sino también para presentar tu libro, “Paca Blanco, La Brava”. Te vamos a tener el martes 28 de abril en Zaragoza, en el Centro Social Librería La Pantera Rossa, también en Samianigo y en Uesca. ¿Cómo están yendo estos actos y qué acogida está teniendo tu libro?
Está teniendo una acogida impresionante. Estoy entusiasmada porque a mí lo que me interesa es la gente sencilla, mi gente. El otro día en una taberna en Lavapiés un grupo de gente joven que estaba en una mesa se levantó a decirme: “Tú eres Paca la Brava, encantado de conocerte”. Y mira, para mí vale eso más que el Nobel de literatura o el Planeta.
Quienes te conocemos hace tiempo, Paca, deseábamos que publicaras tu biografía. Sabíamos que llevabas la idea hace años y que había varias compañeras animándote y ayudándote. Sé que el libro se ha cocinado a fuego lento. Cuéntanos un poco cómo ha sido el proceso y si el libro también ha sido un ejercicio de justicia con tu propia historia que, como tantas otras mujeres, habéis sido silenciadas por el sistema.
Todo empieza porque como soy vieja, y hago lo que el abuelo Cebolleta, voy contando mis batallitas a todos. Y todo el mundo me dice: “¿Y eso por qué no lo escribes?” Y como es la respuesta que tengo a todas las batallitas que voy contando, pues Carmen Ibarlucea, una compañera de Cáceres, se presta y me dice: “A ver, mándame el audio que yo escribo tu historia”. Le voy mandando audios, pero, chico, tenemos la mala suerte de que Carmen tiene cáncer asesino que le hizo sufrir muchísimo, le tienen que cortar un pecho, tiene muchos problemas con el otro. Por lo tanto, el libro se paró. Y cuando se encuentra Carmen un poco mejor y vamos a retomarlo, pues el cáncer de Fernando (el marido de Paca). Con lo que, por culpa del cáncer, aquello se quedó en un cajón hasta que Fernando falleció. Y Yayo Herrero me dijo entonces: “¿Qué pasa con el libro?”. Le dije que estaba en el cajón y me dijo que lo tenía que acabar y ella me ayudó a repasarlo.
La verdad es que estoy muy contenta porque no había escrito un libro nunca, yo no soy escritora. Creía que no me iba a salir bien y tampoco quería que me lo tocaran, que me andaran quitando lo mío. No lo han tenido que tocar, me han repasado los puntos, las comas, los acentos y palabras que repito. Le tengo que agradecer el repaso a Roberto Herrero, a Yayo Herrero por el prólogo, a Carmen Ibarlucea el cuento, y a todos los compañeros que han escrito hablando de mí. No todos bien, ¿eh? Al final ha quedado bien y estoy contenta.
“Para mí vale eso más que el Nobel de literatura”

Invitamos a la gente que lea tu libro. Es un libro para llorar, pero también para reír porque es pura vida, es la vida misma. Son muchas vivencias. Paca, si echas la vista atrás, sé que es difícil, pero ¿con qué te quedas ahora mismo de todo lo has vivido? ¿De qué te sientes, digamos, más orgullosa o qué recuerdos tienes más presentes de todos los muchos que tienes?
Me viene muchas veces y se lo cuento a mis compañeras, que siempre hablo de nuestra organización (Ecologistas en Acción). Siempre digo lo mismo: aunque me hacéis cabrear algunas veces, estoy súper contenta de todos vosotros y orgullosísima. Tenemos una organización que tendrá muchos baches, más reuniones que los de La Vida de Bryan y muchos fallos. Pero nos queremos, nos apoyamos, nos cuidamos y la verdad que yo estoy súper satisfecha. Yo el que vaya al Área Energía donde ahora hay un montón de jóvenes y salga de esa reunión a tomarme caña con ellos, con mi andador, para mí, es la hostia. Tal cual.
Recientemente celebramos el reconocimiento como víctimas de la dictadura a las mujeres que, como tú, fuisteis encerradas en el Patronato de la Mujer franquista. ¿Cómo valoras este éxito de la lucha, de la memoria, la justicia y la reparación de los crímenes franquistas? ¿Y cómo has vivido estos últimos días tan emocionantes y tan emotivos?
Como cuento en el libro, en mi vida he salido de muchos baches. Y el del Patronato ha sido uno, gordo. He salido y no me dedicado a ello. Me he dedicado más al medio ambiente y a otras cosas que a lo del Patronato. Hasta que Yayo me hace una entrevista en un periódico y cuento lo que no he ocultado nunca: que he estado metida en el reformatorio del Patronato. Me pregunta Yayo de cuántos reformatorios me he escapado y contesto que de todos los que podido. Entonces esa noticia les llega a unas mujeres que están investigando el tema del Patronato, unas investigadoras, y a Consuelo García del Cid que cuando lo lee flipa, me llama y me dice: “tú te tienes que venir con nosotras”. Y dije: bueno, pues otro charco más. Me puse con ella a cien por cien y llevaré con esto del Patronato dos o tres años.
La pelea ha sido no dejarlos vivir e ir dando charlas por toda España, por donde nos han llamado, publicándolo por todas las redes y cuando han visto el ruido que hemos hecho y cómo la gente se ha llevado las manos a la cabeza… porque claro, no se sabía. Muchas charlas las empezamos diciendo: “¿Cuánta de la gente que hay aquí en esta sala sabe lo que es el patronato?”. Y hay una o dos manos que se levantan. Entonces, primero que explicarles qué es. También tenemos charlas en institutos de secundaria de cuarto de la ESO y muy bien, estoy muy contenta, porque es lo que más me gusta hacer. Ir a los chavales y contarles qué bien se vivía con Franco.
Precisamente te quería preguntar por eso, Paca. A pesar de este reconocimiento, ¿tú sientes que el Estado ha llegado demasiado tarde o crees que es una oportunidad y te abre las puertas para trasladar a las generaciones jóvenes y que entiendan que fue realmente la represión franquista en general y específicamente contra las mujeres?
Pues son las dos cosas, Nacho. Ha llegado demasiado tarde porque el Patronato se ha cerrado en 1985 gobernando el PSOE. Y desde que yo salí hasta el 85 han pasado muchísimos años. Se tenía que haber cerrado con la muerte de Franco en el 75. No tenía que haber durado con un partido democrático, que hecho la vista gorda y ha dejado que eso continuara sucediendo. Eso lo primero.
Y luego, pues sí que hemos conseguido mucho. Hemos conseguido que la conferencia de religiosos nos pidiera perdón públicamente. Pero no aceptamos ese perdón y se la montamos en el acto público, que por eso nos hemos dado a conocer. El perdón no ha servido para perdonar, pero sí ha servido para que todos los medios de comunicación dijeran lo que estaba ocurriendo y empezaran de toda España a llamarnos para explicarlo. Eso ha llevado a que el Gobierno se pusiera las pilas. Y hemos tenido el 20 de marzo un acto donde nos han entregado un diploma muy grande, que ahora no encuentro un marco para ponerle. Ese diploma nos reconoce como víctimas del franquismo. Es un paso obligatorio para poder entrar en la Ley de Memoria Democrática que ya se está gestionando.
En el acto dimos un discurso tres mujeres supervivientes. En el mío, como soy como soy, no me centré tanto en ser tan bien hablada, dije lo que pensaba, que teníamos que ser nosotras las que contáramos la verdad, porque no hay expedientes. Las monjas los han quemado, los han inundado o han comprado una troqueladora, porque han roto nuestros expedientes, por la protección de datos y por nuestro bien. Como han hecho lo que han pasado la gana con nuestros expedientes, sólo queda nuestro testimonio. Y, fíjate, el testimonio es tan fuerte que ha llegado donde ha llegado. Y ya que ha llegado, ya que nos han reconocido, ahora viene la tercera parte, que es la restauración.
¿Cómo van a restaurar esto? Bueno, pues muchas de nosotras piensan que va a ser restauración económica. Yo creo que nos estamos equivocando. Mi opinión política es otra, porque todavía hay personas de la postguerra a las que arrebataron sus fincas, con sus casas y sus vidas, y no les han dado un duro. No ha cobrado nadie. Por lo tanto, tenemos que ser más prácticas, yo creo, ¿eh? Pero, todas somos pobres y nos hace falta el dinerito para poder vivir. Yo creo que sería mejor pedir lo que yo exigí en mi discurso: que ninguna de nosotras se vea sin un techo ni con ningún desahucio encima, que tengamos una pensión digna con la que nos podamos pagar los especialistas que no entran en la Seguridad Social. Y que, por supuesto, no se permita que ninguna de nosotras vaya a una residencia de monjas en nuestra vejez. Yo iría a lo concreto, a lo actual. Porque a mí, Nacho, que he tenido cinco hijos y me quedan cuatro, sé que no van a tener ninguna herencia. Pero al menos yo quisiera que mi vejez pasara mejor que dejar a mis hijos cuatro duros, que se pueden buscar la vida, que son mayores.
“Sólo queda nuestro testimonio”

Tu vida sigue en un presente de libertad y de lucha por la dignidad, como se dice en la portada del libro. ¿Cómo sientes ahora mismo, tú que has defendido el territorio y te has volcado en la vida de todas las personas, teniendo ahora en tu vejez que defender tu propio techo frente a la burocracia y la especulación? ¿Cómo afrontas la amenaza de desahucio que está encima tuyo?
Yo la amenaza de desahucio la afronto como he afrontado todo en mi vida: es una causa más. Yo no puedo mentir, tengo compañeros que me quieren y que me han dicho que en la calle no me voy a ver. Pero yo sigo aquí y voy a luchar por la vivienda. Y si tienen que desahuciar a la Paca, si le tienen que echar a la calle con su carrito y lo tienen que ver todos los medios de comunicación, pues es una lucha, otra batalla.
¿Qué he dicho a la PAH y al Sindicato de Inquilinas? ¡A por todas! No vamos a regatear esfuerzos. Van a tener que sacarme a la sillita a la reina y dejarme en la puta calle. Y van a tener que hacerlo porque no me voy. No me voy a ningún lado, me quedo aquí. Les va a costar echarme. Ya hemos parado el desahucio una vez y vamos a ver las que se lo paramos. Ni un desahucio más, ni uno.
Llevamos, en lo que llevamos de año, cuatro desahucios a cuatro personas de mi edad. Somos de la generación hemos conseguido los derechos que tenemos ahora. ¡Vergüenza les tenía que dar! ¿Cómo se atreven a ponernos en la calle?
En este mundo de coaching, mindfulness, running, súper alimentos y tal, tú que eres ejemplo y con 77 años sigues a tope en las luchas contra las injusticias y en movimiento. ¿De dónde sacas la fuerza para seguir tan activa y con tanta energía?
¿Te has olvidado que soy de energía? (se refiere al Área de Energía de Ecologistas en Acción).
¡Ya veis que el apodo de La Brava no es gratuito! Esa bravura, me gustaría acabar con esto, Paca, ¿qué significa para ti a día de hoy? ¿Qué mensaje quieres dejar a la gente que nos lee en AraInfo, para que la resignación no gane la partida a la movilización?
Yo creo que es el nudo gordiano que tenemos ahora mismo en nuestra sociedad. Para que no nos ganen solo hay que hacer una cosa. No es salir a la calle, es no entrar. Tenemos que estar en la puta calle, la calle es nuestra. ¿Cómo que es de ellos? Es nuestra la calle. Hemos estado toda la puta vida en la calle. Está todo mal. Aunque esté gobernando el PSOE está todo mal. Porque en Madrid estamos todos los días con la educación, la sanidad, por eso nos pisamos los actos. Porque está todo mal, si estuviera bien no nos pisábamos los actos.
La fuerza, la seguridad, la tenemos muy pocos porque estamos respaldados por una organización. No estamos solos, estamos organizados. Todas las personas que piensan: yo a mi bola, yo sola, que a mí no me pidan, son gilipollas. Son gilipollas porque yo sigo haciendo lo que me da la gana, respaldada. Eso es lo que tenemos que hacer, organizarnos y que venga lo que venga nos pille organizados, que no nos pille solos.

