Desde la entidad Huerva Vivo recuerdan que hacía doce años que no se veían obligadas a movilizarse contra este proyecto, aunque admiten que nunca dejaron de ser conscientes de que “en cualquier momento, por temas de interés político, pudieran escaparse esos proyectos fuera del espacio de la ignorancia en el que estaban ocultos”. Sin embargo, señalan que el anuncio les llegó en plena Navidad, “amargándonos los turrones”, cuando el PSOE de Cadrete, actualmente en la oposición frente al gobierno municipal de PP y Vox, presentó una propuesta para convocar un pleno extraordinario este 29 de diciembre con un único objetivo político: desempolvar el recrecimiento del pantano de Las Torcas.
Según explica Huerva Vivo, la iniciativa del PSOE se apoya en el documento publicado por la CHE dentro del proceso de debate y participación pública del Plan Hidrológico de Cuarto Ciclo (2028-2033). En concreto, en el Esquema Provisional de Temas Importantes (EpTI), cuyo Tema 19 contempla “nuevas obras de regulación con financiación pública y justificación según el artículo 4.7 de la Directiva Marco del Agua”.
Un pleno con resultado anunciado
La asociación señala que el pleno convocado por el PSOE contará previsiblemente con el respaldo del equipo de gobierno municipal de PP-Vox, mientras que solo CHA votará en contra de la propuesta. Para Huerva Vivo, este consenso político evidencia que “el recrecimiento vuelve a situarse sobre la mesa sin un análisis real de sus consecuencias ni de las causas verdaderas de las inundaciones sufridas aguas abajo”.
En este sentido, la entidad critica duramente que se utilice la riada de septiembre como justificación. “Hacen totum revolutum con los sentimientos de la gente afectada”, afirman, subrayando que la mayor parte de las lluvias se produjeron aguas abajo del pantano, entre Muel y Zaragoza, y que el desastre se debió “principalmente a la ocupación urbanística de zonas inundables, a urbanizaciones legalizadas desde 2003 en Cadrete, a construcciones fuera de ordenación en áreas de especial protección del Huerva y a infraestructuras como la Autovía Mudéjar, que actúa como una represa al limitar las salidas naturales del agua desde los barrancos”.
Un proyecto “oportunista” y electoralista
Para Huerva Vivo, la propuesta es “meramente oportunista” y responde a una estrategia electoralista que pretende presentar el recrecimiento como “solución mágica” para evitar futuras inundaciones, cuando en realidad no aborda el problema estructural “que es la invasión de los cauces y zonas de expansión natural del río. No podemos evitar que el río baje crecido cuando llueve, sí que podemos evitar invadir sus cauces”, subrayan.
La asociación recuerda que la lucha contra este recrecimiento es el motivo fundacional de Huerva Vivo. Ya se opusieron en su día tanto a la elevación de la presa como al trasvase de aguas a la Mancomunidad de las Torcas —Villanueva de Huerva, Fuendetodos, La Puebla de Albortón, Valmadrid y Aguilón—, una concesión declarada de interés aragonés durante el anterior Gobierno de Aragón liderado por el PSOE.
Un río pobre en recursos, llevado al límite
El comunicado insiste en que el Huerva es un río “escaso, sin afluentes y con una cuenca ubicada en zonas del Sistema Ibérico de baja pluviometría”. A pesar de ello, denuncian que se le está sometiendo a una presión creciente: “proyectos urbanísticos fuera de la cuenca, como los de Fuendetodos (350 viviendas y campo de golf) o Valmadrid (más de 1.000 viviendas y un polígono industrial en zona ZEPA y LIC), concesiones de agua a una cantera en Azuara y la justificación del recrecimiento para nuevos regadíos en Cadrete y María de Huerva”. Todo ello, advierten, pone al río “al límite de sus recursos” y contradice la idea de que la obra vaya a beneficiar realmente a la ribera.
Huerva Vivo enumera de forma detallada los impactos negativos del recrecimiento. Entre ellos, el impacto paisajístico y geológico en un entorno protegido LIC y ZEPA; el riesgo geológico, ya que existen fallas en los laterales de la presa similares a las de Yesa, con peligro de rotura y graves consecuencias aguas abajo, y las alteraciones irreversibles del ecosistema fluvial, con la desaparición de tramos del río, la ruptura del régimen natural de caudales y la imposibilidad de que la biodiversidad fluya aguas arriba.
También alertan de las afecciones al patrimonio histórico, ya que la cola del embalse inundaría restos de enorme valor: el castillo árabe de Alcañiz de la Huerva, la antigua población de San Bartolomé de Alcañicejo (habitada desde el siglo I a.C. hasta el XIV) y el monasterio cisterciense de El Santo, el primero de Aragón, vinculado a Alfonso I el Batallador y al Cid Campeador.
La asociación subraya además que la propia CHE reconoce en el proyecto que “no existe posibilidad de eliminar algunos de los impactos más notables”, limitándose a prometer medidas correctoras posteriores. “Primero se destroza y luego se intenta reconstruir lo deshecho. Esto no es viable”, afirman.
Dudas económicas y alternativas ignoradas
Desde Huerva Vivo cuestionan también la viabilidad económica del proyecto, cuyo coste estimado supera los 15,5 millones de euros, de los que un 30 % debería ser asumido por apenas 260 regantes, según reconoce el propio Sindicato Central de Riegos de la Ribera del Huerva. Doce años después, advierten “ese coste sería aún mayor”.
Frente al recrecimiento, la asociación defiende una alternativa clara: gestionar adecuadamente el pantano de Mezalocha, propiedad del propio sindicato y no de la CHE. La limpieza de lodos permitiría, aseguran, disponer del agua necesaria para los regantes sin destruir el entorno ni poner en riesgo a las poblaciones.
Huerva Vivo denuncia que los caudales ecológicos mínimos ya no se cumplen aguas abajo de la presa, situándose hasta un 60 % por debajo de lo debido, y que la concesión a la Mancomunidad de Aguas ha reducido aún más el caudal real del río.
En cuanto a la supuesta función de contención de avenidas, la asociación es tajante: “Elevar la presa no hará que llueva más, solo generará un embalse más vacío, degradará el entorno y colocará una espada de Damocles sobre las poblaciones en caso de rotura”.
Denuncias por la “limpieza” del cauce
El comunicado concluye alertando sobre las obras de “limpieza” del Huerva que se están ejecutando en Cadrete y otros tramos del río. Según Huerva Vivo, bajo la excusa de prevenir avenidas se está arrasando la vegetación de ribera con maquinaria pesada, eliminando cualquier rastro de vida en zonas como el Puente de Santa Fe, el Sisallete o el entorno del pabellón de Cadrete.

Aunque no dudan de que exista autorización de la CHE para actuaciones puntuales, aseguran que no se ha aprobado un nivel de destrucción tan elevado, motivo por el que han presentado denuncias ante la Confederación y han llevado el caso a la Fiscalía de Medio Ambiente junto a otras entidades como RAPA, Ecologistas en Acción, Amigos de la Tierra, COAGRET, ANSAR, el Ayuntamiento de Tosos y numerosos vecinos y vecinas.
Huerva Vivo concluye asegurando que “la reactivación del recrecimiento de Las Torcas no responde al interés general ni a una gestión responsable del agua, sino a un uso electoralista del miedo y del sufrimiento vecinal”, insistiendo en que la verdadera solución pasa “por respetar el río, sus cauces y sus zonas de inundación”, y por asumir una nueva cultura del agua “acorde con la realidad de un país mediterráneo”, como es Aragón.


