Guarguera Viva exige elaborar “desde cero y con rigor” la nueva DIA de la carretera Bara-As Bellostas

La asociación denuncia “irregularidades” y modificaciones sustanciales del proyecto, y el abandono del auténtico eje norte de Guara, la A-1604, mientras el Gobierno de Aragón pretende destinar ocho millones de euros a una nueva carretera por un espacio protegido

Foto: Guarguera Viva

La asociación vecinal y ambiental Guarguera Viva ha celebrado que el proyecto de carretera entre Bara y As Bellostas tenga que volver a someterse a evaluación ambiental, aunque advierte de que el nuevo examen “debe ser riguroso” y no repetir “las irregularidades” que, a su juicio, rodearon la actual Declaración de Impacto Ambiental (DIA), cuya nulidad reclaman desde hace tiempo.

La entidad considera que la DIA vigente presenta “numerosos fallos e irregularidades” que ya invalidaban el procedimiento. Entre ellos, recuerdan que la declaración ambiental se aprobó fuera de plazo y que, además, el proyecto ha sufrido importantes modificaciones posteriores que nunca fueron sometidas a evaluación ambiental.

Según denuncia la asociación, el presupuesto inicial ha pasado de cuatro a ocho millones de euros y el Gobierno de Aragón habría solicitado a la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) autorizaciones para ejecutar nuevas actuaciones que no figuraban en el proyecto original. Entre ellas, un nuevo puente sobre el río Isuala o Balced, varios pasos con vados hormigonados sobre cauces fluviales y un incremento “muy importante” de los movimientos de tierras, que aseguran se habrían triplicado respecto al diseño inicial.

Guarguera Viva sostiene además que nunca se evaluó el impacto que tendría la apertura libre al tráfico de vehículos en un espacio natural protegido como la Sierra y los Cañones de Guara. La asociación alerta de que la experiencia en otros enclaves del Alto Aragón, como el ibón de Anayet, la gorga de Boltanya o la cascada de Orós Baixo, demuestra que la facilidad de acceso a espacios naturales de alto valor paisajístico suele derivar en masificación, acumulación de residuos y deterioro ambiental.

“Muchas veces lo único que nos dejan es el papel de envolver su bocadillo o la lata vacía”, lamenta la asociación.

La entidad reclama que el nuevo procedimiento ambiental tenga en cuenta las alegaciones presentadas anteriormente por colectivos vecinales y ecologistas y que, según denuncian, “nunca fueron consideradas ni contestadas”. También expresan su preocupación por la posibilidad de que únicamente se tramite una evaluación ambiental simplificada vinculada al nuevo puente sobre el río Alcanadre.

A juicio de Guarguera Viva, esa posibilidad “sería ilegal y técnicamente imposible”. La asociación insiste en que debe anularse la DIA actual, sobre la que existe un expediente de revisión de oficio y unas diligencias penales abiertas, y que cualquier continuidad del proyecto exigiría redactar un nuevo documento completo, con todas las modificaciones incorporadas y sometido a una evaluación ambiental ordinaria “desde cero”.

Críticas al antiguo director del INAGA

El colectivo apunta directamente a la etapa de Jesús Lobera al frente del Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (INAGA). Recuerdan que Lobera, actualmente investigado en el denominado caso Forestalia por presuntas irregularidades, prevaricación y coacciones, fue quien redactó la DIA vigente para esta carretera.

“Que se note un cambio con respecto a los tiempos en los que Jesús Lobera dirigía el INAGA”, reclama la asociación, que considera la actual declaración ambiental una “chapuza”.

En ese sentido, aseguran que en el expediente ambiental existen informes técnicos preceptivos “sin firma ni identificación de técnico alguno”, además de otras presuntas irregularidades administrativas que han sido puestas en conocimiento de distintas administraciones.

Más allá del impacto ambiental, Guarguera Viva denuncia el abandono institucional que, aseguran, sufre el valle del Guarga. La asociación reivindica que se trata del “valle habitado al norte de Guara”, con escuela y pequeños negocios vinculados a un modelo de turismo sostenible, pero al mismo tiempo un territorio “ninguneado”.

Critican que, pese a encontrarse dentro del área de influencia del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara, la zona carece de centros de interpretación, sus senderos se encuentran deteriorados y ni siquiera reciben información sobre las reuniones del Patronato del parque.

Foto: Guarguera Viva

La asociación contrapone el proyecto Bara-As Bellostas con el estado de la carretera A-1604, que consideran el verdadero eje vertebrador del norte de Guara. Esa vía y sus ramales permiten el acceso a los pueblos habitados de la zona y son esenciales para acudir al médico, trabajar, hacer compras o trasladar al alumnado al instituto y a actividades extraescolares.

“Lleva años esperando un necesario arreglo y un plan de mantenimiento serio”, denuncian, señalando que las administraciones alegan falta de presupuesto mientras proyectan invertir ocho millones de euros en una nueva carretera por un espacio natural protegido.

Por ello, Guarguera Viva considera que ese dinero público debería destinarse a mejorar las infraestructuras existentes y acondicionar las pistas del parque para garantizar el acceso de ganaderos y servicios de emergencia, sin necesidad de asfaltarlas ni abrirlas al tráfico general.

Reclaman transparencia y acceso a la documentación

La asociación asegura haber trasladado todas estas cuestiones al consejero de Medio Ambiente y Turismo del Gobierno de Aragón mediante una extensa carta remitida el pasado 8 de mayo. En ella reclaman acceso íntegro al expediente administrativo, transparencia sobre las decisiones adoptadas y una interlocución directa con las administraciones implicadas.

También recuerdan que existe una denuncia presentada ante la Fiscalía de Medio Ambiente y que se han abierto diligencias de investigación penal relacionadas con el proyecto. Según exponen, estas actuaciones ya constan tanto en expedientes del INAGA como en el de la CHE.

Guarguera Viva concluye defendiendo un modelo de desarrollo basado en la conservación ambiental y el turismo sostenible para “uno de los valles más despoblados de Aragón”, reclamando inversiones que permitan mantener población y servicios en el territorio.

Guarguera Viva traslada al consejero de Medio Ambiente de la DGA sus denuncias sobre la carretera Bara-As Bellostas y reclama acceso al expediente completo

La asociación vecinal cuestiona la legalidad de la DIA vigente, alerta de diligencias penales abiertas y acusa al Gobierno de Aragón de “ocultar información” sobre el proyecto

La asociación Guarguera Viva remitió el pasado 8 de mayo una extensa carta al consejero de Medio Ambiente y Turismo del Gobierno de Aragón en la que cuestiona duramente el proyecto de carretera entre Bara y As Bellostas y solicita acceso íntegro a toda la documentación administrativa vinculada al expediente.

El escrito toma como punto de partida la noticia publicada ese mismo día por el diario Heraldo de Aragón sobre la necesidad de que el denominado “Eje Norte” vuelva a someterse a examen ambiental. La asociación muestra su “sorpresa” por haber conocido a través de la prensa cuestiones debatidas en el Patronato del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara celebrado el 4 de mayo en Chabierre de Olsón/Javierrelatre, pese a haber solicitado reiteradamente información tanto al Gobierno de Aragón como al Ayuntamiento de Samianigo.

En la carta al consejero, Guarguera Viva insiste en que el verdadero eje vertebrador del norte de Guara no es la futura carretera Bara-As Bellostas, sino la actual A-1604 y los accesos existentes a los pueblos habitados. La asociación cuestiona la lógica de construir una nueva carretera en un espacio natural protegido mientras las vías actualmente utilizadas presentan graves carencias de mantenimiento.

El colectivo rebate además uno de los principales argumentos utilizados para justificar el proyecto: el supuesto ahorro de tiempo entre As Bellostas y Bara. Según exponen, las personas empadronadas en As Bellostas realizan su vida cotidiana en L’Aínsa, Boltanya o Balbastro, localidades donde tienen acceso a servicios básicos, algo inexistente en Bara, núcleo despoblado.

“¿A qué van a ir a un pueblo donde no vive nadie?”, se preguntan en la carta, calificando el argumento del ahorro de tiempo como “una excusa ridícula” repetida “como un mantra”.

También cuestionan las declaraciones del alcalde de L’Aínsa respecto a la posibilidad de una evaluación simplificada, recordando que la legislación aragonesa atribuye esa decisión exclusivamente al órgano ambiental competente.

La carta también recuerda al consejero la existencia de una denuncia presentada por un particular ante la Fiscalía de Medio Ambiente en Madrid, posteriormente trasladada a la Fiscalía de la Audiencia de Uesca.

Según la asociación, esa denuncia ha derivado en diligencias de investigación penal actualmente en curso. Guarguera Viva asegura que tanto el Gobierno de Aragón como el INAGA y la CHE tienen conocimiento formal de estas actuaciones.

Impacto turístico y riesgos ambientales

Otro de los aspectos destacados en el escrito es el posible impacto derivado de la apertura libre al tráfico de un espacio que actualmente mantiene restricciones de acceso.

La asociación critica que la actual DIA nunca evaluó cuestiones como el número potencial de visitantes, las zonas de aparcamiento, los calendarios de uso o las afecciones sobre especies protegidas en periodos de reproducción y celo, entre ellas el quebrantahuesos.

También rechazan la idea de presentar el proyecto como una simple “pista forestal asfaltada”. Según describen, las obras previstas implicarían en realidad la construcción de una nueva carretera con plataformas de hasta seis metros de anchura, desmontes, vertederos y grandes movimientos de tierra en zonas de elevada pendiente.

La carta al consejero concluye reclamando transparencia institucional, acceso electrónico completo a los expedientes y respuestas a las solicitudes ya registradas por la asociación.

Finalmente, Guarguera Viva asegura que su objetivo es defender un modelo de turismo sostenible y preservar el territorio donde viven. “Nuestro hogar”, subrayan en el texto remitido al consejero.