La llegada de las activistas deportadas tras el asalto israelí contra la Global Sumud Flotilla dejó este viernes dos imágenes radicalmente distintas en el Estado español. En Barcelona, abrazos institucionales y recepción oficial por parte del ministro de Cultura, Ernest Urtasun. En Bilbo, porrazos, cargas policiales y personas detenidas por la Ertzaintza en el aeropuerto de Loiu.
Las 430 personas participantes de la misión humanitaria habían sido secuestradas por el Estado sionista de Israel en aguas internacionales después de la interceptación militar de las 57 embarcaciones que intentaban romper el bloqueo sobre Gaza. Durante varios días permanecieron incomunicadas en cárceles israelíes, denunciando golpes, humillaciones y malos tratos antes de ser deportadas a Estambul y posteriormente trasladadas a distintos territorios del Estado español.
En el aeropuerto de Barcelona, varias activistas denunciaron públicamente las condiciones sufridas durante el cautiverio. Algunas relataron agresiones físicas, amenazas, aislamiento y humillaciones durante los interrogatorios y traslados, mientras reclamaban mantener la presión internacional contra el bloqueo sobre Gaza.
Sin embargo, la situación fue muy distinta en Euskal Herria. La llegada al aeropuerto de Loiu terminó con cargas de la Ertzaintza después de momentos de tensión entre familiares, personas solidarias y el dispositivo policial desplegado en la terminal. Videos difundidos en redes, por medios como Naiz o El Salto, muestran golpes con porras y escenas de violencia policial contra personas que esperaban recibir a las activistas.
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La propia Global Sumud Flotilla denunció posteriormente en un comunicado la “violenta agresión” sufrida por las personas recién llegadas, algunas de ellas todavía con lesiones derivadas de su detención en la Palestina ocupada. La organización asegura que entre las personas golpeadas había activistas que acababan de recibir el alta médica tras sufrir fracturas y otras lesiones durante el cautiverio.
Según la nota difundida por la organización, al menos cuatro personas fueron detenidas posteriormente y trasladadas a la comisaría de Deusto. La flotilla considera que la actuación policial en Bilbo evidencia una “red global de represión” contra quienes se solidarizan con Palestina y denuncia los vínculos históricos de cuerpos policiales europeos con empresas de seguridad israelíes.
Entre las personas presentes en Loiu se encontraban Javier Aparicio, vecino de Castejón de Sos y participante de la flotilla, y María García, vecina de Boltaña. El propio Javier denunció públicamente la similitud entre las técnicas empleadas durante su detención por Israel y la actuación policial en el aeropuerto vasco. “Es escalofriante ver cómo la rodilla que se apoyó sobre la cabeza de nuestro compañero voluntario se utilizó exactamente de la misma forma que el IOF israelí solía inmovilizarnos”, afirmó.
La actuación de la Ertzaintza provocó además una fuerte polémica política y mediática en Euskal Herria. Diversos colectivos y medios criticaron que personas recién llegadas tras sufrir detenciones y malos tratos en Israel fueran recibidas con violencia policial en suelo vasco.
EH Bildu, Sumar Mugimendua y Podemos Euskadi han condenado las cargas policiales y han pedido la comparecencia urgente del consejero de Seguridad del Gobierno vasco, Bingen Zupiria. El consejero anunció una investigación interna para “verificar si la actuación de las y los agentes se ajusta a las instrucciones en vigor” y comparecerá este martes en el Parlamento vasco para dar explicaciones sobre lo ocurrido en Loiu. Mientras tanto, el ministro israelí de Exteriores llegó incluso a burlarse públicamente de las cargas en redes sociales, según informa Naiz.
Por su parte, la relatora especial de Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, también se hizo eco de la violencia policial en Loiu criticando la actuación “vergonzosa” de la Ertzaintza por tratar “con brutalidad” a activistas que acababan de llegar tras ser “secuestrados, detenidos ilegalmente y maltratados por Israel”. Albanese reclamó que “los responsables rindan cuentas” y advirtió de que “debemos resistir la israelización de nuestras sociedades”. En ese contexto, compartió además un artículo que relaciona a la Ertzaintza con empresas de seguridad vinculadas a Israel y con antiguos agentes del Mosad.
Las movilizaciones de apoyo a la flotilla continúan mientras las organizaciones solidarias insisten en que el objetivo de la misión sigue vigente: romper el bloqueo sobre Gaza y mantener Palestina “en el centro de las calles, las noticias y los algoritmos”.
Más información del genocidio en Palestina en este especial.

