La detención de Serigne Mbaye a las puertas de su domicilio en Madrid ha vuelto a situar en el centro del debate las redadas racistas. Según informó El Salto, un dispositivo formado por agentes de paisano y de la Policía Nacional arrestó este jueves al activista antirracista y exdiputado de Podemos en la Asamblea de Madrid en una actuación marcada por la violencia.
Tal y como recoge este medio, Mbaye fue interceptado cuando llegaba a su casa, reducido y tirado al suelo antes de ser detenido. En la misma operación fueron arrestadas otras seis personas, entre ellas Martín Cuneo, periodista de El Salto.
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Horas después, y tras una concentración de apoyo ante la Comisaría de Usera, Mbaye y el resto de personas detenidas quedaron en libertad de madrugada, entre aplausos y gritos de respaldo de más de un centenar de personas, según la crónica publicada por El Salto.
A su salida, el activista denunció: “Es una persecución en contra de las personas racializadas. Es racismo puro y duro”. Durante la concentración, las personas asistentes corearon consignas como “Basta ya de abuso policial”.
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Una editorial que señala a Marlaska
La respuesta de El Salto ha ido más allá de la cobertura informativa. En una editorial publicada tras los hechos, el medio exige la dimisión del ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, al considerar que no debería “permanecer un minuto más” en el cargo.
AraInfo se suma a esta exigencia ante unos hechos que, lejos de ser aislados, apuntan a una práctica sostenida en el tiempo.
Redadas racistas bajo el actual Gobierno
En ese mismo análisis, El Salto denuncia que en el Estado español “se siguen produciendo redadas racistas bajo el mandato de Pedro Sánchez”, señalando directamente la responsabilidad política del Gobierno y del Ministerio del Interior.
El Salto subraya que estas actuaciones policiales se dirigen contra personas por su perfil racial y su situación social, afectando de forma sistemática a población migrante y racializada. “No hay meme que tape la realidad”, advierte, en referencia a la normalización de estas prácticas.
Mbaye, recuerdan, no es una figura anónima: militante del Sindicato de Manteros, exdiputado autonómico y activista en distintas luchas sociales y por los derechos humanos. Sin embargo, tal y como denuncia El Salto, “nada de eso les importaba a los policías” que lo detuvieron.
La detención de Mbaye y las otras seis personas vuelve a evidenciar una problemática denunciada desde hace años por colectivos antirracistas: la persistencia de identificaciones y redadas basadas en el perfil étnico. Una realidad que, como señala El Salto, sigue produciéndose con normalidad pese a las reiteradas denuncias sociales y políticas.
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