No deja de ser curioso, extravagante incluso, que las personas que ayudamos a liquidar una de las peores dictaduras del mundo (casi 200.000 asesinados, un millón de presos políticos a lo largo del franquismo) y a la llegada de una democracia con bastantes agujeros, pero democracia al fin, seamos tildados de anti-demócratas, de comunistas (como si ese epíteto fuera un insulto) por los herederos de los Licinio, de los Martín Villa, de los Fraga y compañía cuando se argumenta algo que no sea el insulto y la mentira referido a Cuba. Herederos de franquistas, de estómagos agradecidos, de aprendices de …