La reapertura de la línea ferroviaria Zaragoza–Teruel–Sagunt vuelve a retrasarse, esta vez hasta el próximo otoño, tras una nueva incidencia en las obras que ha provocado una oleada de críticas desde distintas fuerzas políticas y sociales de nuestro país. Tanto Chunta Aragonesista (CHA) como Teruel Existe han calificado la situación de “grave, inadmisible e intolerable”, y han exigido explicaciones urgentes, más recursos y un calendario fiable para la finalización de los trabajos.
El último contratiempo se ha producido en el entorno de Encinacorba, en la comarca del Campo de Cariñena, donde el deslizamiento de un talud ha obligado a ejecutar actuaciones de emergencia. Este problema técnico retrasa de nuevo la puesta en servicio de una infraestructura clave para la vertebración del país aragonés de norte a sur.
El diputado de CHA y alcalde de Longares, Miguel Jaime, ha denunciado que este nuevo episodio agrava una situación que califica de “insostenible”. La línea permanece cerrada desde febrero de 2025 y ha acumulado sucesivos aplazamientos, pese a tratarse de una conexión estratégica. Según Jaime, los retrasos constantes evidencian “una falta de planificación y de capacidad de respuesta ante problemas previsibles en un trazado complejo”.
Desde CHA se anuncia el registro de iniciativas parlamentarias para exigir explicaciones detalladas al Ministerio de Transportes y al Adif, así como la publicación de un calendario “claro, público y verificable” para la finalización de las obras. Además, el diputado reclama que se actúe “con la máxima agilidad” en la resolución de la incidencia de Encinacorba y que se refuercen los medios técnicos y humanos destinados a los trabajos.
Jaime también ha denunciado las afecciones que las obras están generando en el entorno local, especialmente en caminos rurales, redes de abastecimiento y saneamiento, y en la carretera ZP-3205, único acceso al municipio del que es alcalde. “El aislamiento ferroviario que se sufre desde hace más de un año es inadmisible. No se puede seguir castigando al conjunto de la ciudadanía con retrasos constantes”, ha subrayado.
Por su parte, Teruel Existe ha cargado con dureza contra el nuevo retraso anunciado por Adif, que afecta a la única conexión ferroviaria de la capital del sur del país. El portavoz de la formación, Tomás Guitarte, ha calificado la situación de “lamentable” y ha advertido de que una obra inicialmente prevista para nueve meses podría prolongarse “más del doble, hasta veinte meses o incluso dos años”.
Guitarte ha denunciado que este tipo de situaciones “no pasarían en ningún otro punto del Estado” y ha señalado que el retraso supone “una burla a los turolenses”. Además, ha alertado de que el prolongado cierre está provocando la pérdida del hábito de uso del tren entre la ciudadanía, con consecuencias a medio y largo plazo para la movilidad y la cohesión territorial.
La formación considera “inadmisible” que unas obras de mejora mantengan cerrada durante cerca de dos años la única línea ferroviaria de Teruel y ha exigido al Adif que acelere de inmediato la ejecución de los trabajos. En este sentido, reclama el despliegue de “todos los recursos humanos y técnicos necesarios” para culminar las obras cuanto antes.
Teruel Existe recuerda que las actuaciones en curso, principalmente la ampliación de gálibos en túneles y la adecuación de pasos superiores, previas a la electrificación, deberían haberse contemplado con antelación a posibles incidencias. “El estado de los túneles, de los taludes y de la propia infraestructura tendría que haberse evaluado correctamente antes de planificar la obra”, ha señalado Guitarte.
Ambas formaciones coinciden en señalar que los retrasos reiterados están profundizando el aislamiento ferroviario que sufre Aragón, una situación que consideran inaceptable en términos de equilibrio territorial y justicia social. Mientras CHA insiste en la necesidad de una reapertura “urgente, segura y sin más retrasos”, Teruel Existe reclama “mayor celeridad y seriedad” en la gestión de unas obras que consideran mal planificadas.
El nuevo aplazamiento no solo retrasa la recuperación de un servicio esencial, sino que reabre el debate sobre la falta de inversiones, planificación y compromiso institucional con las infraestructuras ferroviarias en Aragón, especialmente en territorios históricamente castigados por la desconexión y la despoblación.

