La organización sindical Gstramer está dando a conocer en los últimos días "la grave situación del Matadero de Mercazaragoza" y sus consecuencias sobre la plantilla.
"Manifestamos que se han mantenido contactos con la corporación municipal, a excepción del Partido Popular, máximo responsable institucional, que ha declinado reunirse con los representantes de los trabajadores pese a ser requerido en varias ocasiones. Consideramos esta negativa especialmente grave dada la dimensión del problema y su impacto social y laboral", explican en la nota de prensa remitida a AraInfo.
Ángel Lorén: no sabe, no contesta
Fuentes sindicales han asegurado a este Diario Libre d'Aragón que solicitaron a Ángel Lorén, vicepresidente de Mercazaragoza y responsable de las políticas institucionales del Ayuntamiento de Zaragoza, una "reunión por correo, dando registro en el Ayuntamiento y entregando personalmente la carta en su despacho". "A día de hoy no hemos tenido ninguna contestación por parte del señor Lorén", apuntan.
Privatización y ruptura de la "paz social"
La situación actual es consecuencia directa de la gestión de este importante centro logístico y comercial, que ha desembocado en la externalización de una sección del matadero y en la inacción ante una caída del 60 % de la producción. "Esta falta de planificación genera una absoluta incertidumbre entre los trabajadores, sin que hasta la fecha se haya ofrecido información transparente ni un proyecto de futuro viable", señalan fuentes sindicales.
Es necesario recordar que Mercazaragoza es una empresa pública participada casi a partes iguales por el Ayuntamiento de Zaragoza y Mercasa, una empresa también pública, en la que el accionariado se reparte entre la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, a través del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA). Eso sí, el consistorio de la capital aragonesa sostiene el 51 % del accionariado y, por tanto, su dirección en la práctica.
A la situación en el matadero de la empresa pública se suma "una preocupante falta de comunicación por parte de la empresa, vulnerando los principios del diálogo social", añade Gstramer, que denuncia que, desde la llegada de la nueva dirección, las relaciones laborales "se han deteriorado notablemente, produciéndose una presión constante sobre la plantilla, la retirada de derechos consolidados y la ruptura unilateral de acuerdos alcanzados anteriormente".
Estas decisiones "han quebrado la paz social y han generado un clima marcado por la inseguridad y la desconfianza, situación inaceptable en una empresa participada por capital público", sostiene el sindicato.
La organización sindical exige "responsabilidad, diálogo real y la implicación directa de las administraciones competentes para revertir esta situación, garantizar el empleo, el respeto a los derechos laborales y la viabilidad futura del Matadero de Mercazaragoza".

