El frente de Aragón había caído en marzo de 1938. Ya no había frente de guerra en territorio aragonés pero todavía se respiraba sed de venganza. El martes 18 de octubre de 1938, en la cárcel de Torrero, Gumersindo de Estella asistió a cuatro reos que esperaban el fusilamiento. Uno de ellos era Rufo Roa Villaverde, acusado falsamente de haber denunciado a un cura en un pueblo de Guadalajara. Ni bajo tortura confesó tal acusación. El capellán de la cárcel vio cómo el reo se concentró dentro de sí mismo para asimilar su final en la tapia del cementerio y …





