Carta a las víctimas del franquismo en Aragón

Habéis visto el lado más inhumano de las personas. Fuisteis testigos de la tortura, la persecución y el asesinato de vuestros familiares. Observasteis en los medios de comunicación la actitud miserable de los principales líderes de la derecha política de este país cuando se reían de vuestro derecho a saber la verdad, a tener justicia y a obtener reparación. Personalmente, me interesé por la guerra, por la represión y por sus consecuencias. Comencé a observar datos y números, consciente siempre de que detrás de todas esas cifras había personas que querían, que sentían, que pensaban y que amaban como lo …

Jorge Serrano Fernández

Habéis visto el lado más inhumano de las personas. Fuisteis testigos de la tortura, la persecución y el asesinato de vuestros familiares. Observasteis en los medios de comunicación la actitud miserable de los principales líderes de la derecha política de este país cuando se reían de vuestro derecho a saber la verdad, a tener justicia y a obtener reparación.

Personalmente, me interesé por la guerra, por la represión y por sus consecuencias. Comencé a observar datos y números, consciente siempre de que detrás de todas esas cifras había personas que querían, que sentían, que pensaban y que amaban como lo hacemos hoy en día y que fueron asesinadas por ello.

Es duro palpar la realidad política de nuestra comunidad autónoma y saber que en las Cortes de Aragón hay una mayoría de diputados que niegan al conjunto de la ciudadanía un derecho fundamental como es el de conocer la verdad sobre lo que sucedió desde la guerra incivil española hasta la aprobación de la Constitución de 1978.

La derogación de la Ley 14/2018 de Memoria Democrática es un retroceso gravísimo en términos democráticos porque destroza todos los avances conseguidos hasta la fecha. La ley nació de la participación y del acuerdo amplio con varias formaciones políticas muy diferentes entre sí y ha sido fulminada por unos partidos políticos que no tienen ningún legado democrático.

Desde su posición de poder pueden derogar leyes, romper consensos y poner contra las cuerdas a las asociaciones de memoria. Partido Popular y Vox siempre han querido el olvido.

Pueden olvidar los tribunales militares, las denuncias falsas por envidias y venganzas, los procesos sumarísimos sin garantía de defensa, los fusilamientos y los tiros de gracia del teniente de turno en las tapias de los cementerios.

Pueden olvidar el expolio, la cárcel, la tortura y el exilio.

Pueden olvidar a las aragonesas y aragoneses que acabaron en campos de concentración nazis.

Pueden olvidar los 18 campos de concentración franquistas que operaron en Aragón.

Pueden olvidar a las miles de víctimas de Teruel, Zaragoza, Uesca y esos pueblos en los que "no había pasado nada" pero había pasado de todo. Pueden olvidar a las personas que habían sido asesinadas por ir a misa o por pertenecer a un sindicato.

Pueden olvidar a los bebés robados del franquismo.

Pueden olvidar a las personas perseguidas por la policía franquista y por los movimientos de extrema derecha.

Pueden seguir por el camino de la libertad para ser miserables y seguir autodenominándose "partidos de las víctimas del terrorismo".

Pero no pueden quitar a las familias de las víctimas su esperanza. Una esperanza que radica en dar una digna sepultura a sus familiares, esclarecer lo que ocurrió y obtener reparación mediante políticas de retribución.

Seguiremos en el lado de Joaquín Carbonell y su Sonajero de Martín. En el lado de María Domínguez, primera alcaldesa de España en Gallur. En el lado de Gumersindo de Estella. En el lado de las palabras que escribió Blas Zapater antes de ser fusilado. En el lado de las personas que se organizaban para acabar con una dictadura. En el lado de Vicente Basanta. En el lado de las fotografías de Miguel Ángel Capapé.

Estaremos siempre en deuda con todas las personas que contribuyeron con su trabajo a construir una sociedad democrática y por ello continuaremos trabajando de forma integral, en todos los ámbitos, para satisfacer las demandas de las víctimas.

El olvido no es el camino.