115 años del nacimiento de Paco Ponzán, más de un siglo de olvido

Figura clave del anarquismo aragonés y de la Resistencia francesa, Ponzán salvó a miles de personas del nazismo y fue asesinado en 1944. Más de un siglo después de su nacimiento, su reconocimiento institucional en Uesca sigue pendiente

Placa en el cementerio de Buzet, cerca de Toulouse, en recuerdo de Paco Ponzán.

El 30 de marzo de 1911 nacía Francisco Ponzán Vidal en Oviedo, donde la Compañía de Caminos de Hierro del Norte había trasladado a su padre, de profesión ferroviario. Poco tiempo después la familia regresó a Uesca, la ciudad de la que Paco Ponzán se sintió hijo durante su corta, intensa y comprometida vida.

Discípulo de Ramón Acín, anarcosindicalista desde su juventud, Ponzán fue ejemplo de compromiso con la justicia social y la defensa de la libertad, tanto durante el conflicto español de 1936-1939 como en el exilio en Francia, compartiendo afanes con la Resistencia e implicado en la red de evasión Pat O’Leary, como responsable de la evacuación de miles de perseguidos por el nazismo.

Detenido en octubre de 1942 fue internado en el campo de castigo de Vernet, del que ya había escapado y lo volvería a hacer, pero en abril del año siguiente cayó definitivamente en manos nazis ingresando en la cárcel de Saint Michel, próxima a Toulouse, siendo asesinado el 17 de agosto de 1944. Nunca se cumplió su deseo de ser enterrado en Uesca al lado de su maestro Ramón Acín, ya que su cadáver fue quemado junto con los de otro medio centenar de detenidos antifascistas.

Paco Ponzán.

El Ayuntamiento de Uesca, a propuesta del grupo municipal socialista y luego de haberse levantado otras voces reivindicativas sin éxito a lo largo de muchos años, instó en noviembre de 2023 la declaración de Ponzán como hijo adoptivo póstumo de la ciudad. Pero el pleno municipal, con la misma facilidad que aprobó la medida la olvidó de inmediato. Los trámites para semejante reconocimiento no se iniciaron nunca.

Mientras la memoria de Paco Ponzán yace en el olvido, los nombres de alcaldes franquistas sentenciados a desaparecer del callejero por fallos judiciales firmes continúan dando nombre a calles que retratan de este modo a los munícipes oscenses, abonados a la desmemoria selectiva y al franquismo sociológico de raíz política reaccionaria.

Resulta agotador defender lo obvio, pero es necesario repetirlo hasta que se escuche.

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