Las organizaciones y asociaciones que formamos parte de la Coordinadora de Organizaciones Feministas de Zaragoza, comprometidas con la justicia social y los derechos humanos, no podemos quedarnos calladas ante la barbarie que están viviendo estos días miles de civiles encerrados en la cada vez más exigua Franja de Gaza, donde los ataques aéreos del ejército israelí han matado a lo largo de los últimos doce días a unas 3.400 personas, dejando heridas a otras 12.000, según los datos proporcionados el 18 de octubre por el Ministerio de salud de Gaza, entre los que se calcula al menos un tercio son niños y niñas.
Al-Jazeera recoge que hay al menos 1.300 personas (600 son menores) sin rescatar debajo de los escombros de casas bombardeadas. Defence for Children Internacional informa de que, en esta masacre perpetrada contra el pueblo palestino, se está matando un niño/a cada 15 minutos de media.
Tal y como denuncia la UNRWA o Médicos del Mundo, la población en Gaza viene sufriendo un castigo colectivo inimaginable e ilegal: sin agua, sin luz, sin medicinas suficientes, bajo bombardeos constantes y sin un solo lugar seguro. Los hospitales y centros de atención médica son espacios protegidos por el derecho internacional, igual que las escuelas y los corredores humanitarios.
"Desde una perspectiva feminista, es importante reconocer que la ocupación israelí afecta a todas las personas en Palestina, pero las mujeres enfrentan desafíos adicionales debido a su género".
La protección de las instalaciones sanitarias y su personal con el propósito de brindar atención médica a todas las personas, independientemente de su afiliación o condición es una cuestión que no puede ser abandonada y olvidada por la comunidad internacional. Atacar un hospital y a los civiles que en él se refugian y trabajan para salvar la vida de personas heridas, enfermas o necesitadas, es una absoluta atrocidad y un crimen de guerra, según la convención de Ginebra, que habría cometido el régimen israelí al atacar en la noche del 17 de octubre el Hospital Al-Ahli.
Como feministas, instamos a la comunidad internacional a condenar enérgicamente los ataques a hospitales y centros de atención médica en el contexto de cualquier conflicto armado e instamos al gobierno de España a emprender acciones conjuntas para exigir y garantizar la rendición de cuentas de quienes cometen estos crímenes.
El conflicto que en estas últimas dos semanas se ha recrudecido, pero no es nuevo. La ocupación israelí, ha persistido durante décadas, y ha tenido un impacto devastador en la vida de las personas palestinas, y esto incluye a las mujeres que son doblemente vulnerables a la opresión y la violencia. La ocupación, que ha resultado en la construcción de asentamientos ilegales en territorio palestino, en retenes de control y presencia militar en las calles y ha llevado a la expropiación de tierras y recursos naturales, ha convertido la Franja de Gaza en la mayor cárcel a cielo abierto del mundo. Durante los últimos 50 años la ocupación ilegal israelí, ha dado lugar a la pérdida de vidas, la destrucción de hogares, vulneraciones de derechos civiles de las personas palestinas, restricciones en su movimiento, y como consecuencia la falta de acceso a servicios básicos como la atención médica, la educación o el empleo. Esto ha llevado a un clima de inseguridad, exponiendo en mayor medida a las mujeres a la violencia y al acoso sexual, y un clima de miedo y de desafección que ha favorecido el creciente apoyo social a opciones religiosas y a grupos como Hamás, financiado en origen también por la propia administración israelí para desestabilizar el liderazgo de la coalición laica de Al Fatah y la ANP.
Desde una perspectiva feminista, es importante reconocer que la ocupación israelí afecta a todas las personas en Palestina, pero las mujeres enfrentan desafíos adicionales debido a su género. En uno de los territorios más poblados del mundo, se calcula que hay una media de 560 partos diarios en los territorios asediados, y a un mermado acceso a la atención obstétrica, se suma hoy un verdadero infierno que se cierne en las mujeres en una situación tan vulnerable, máxime cuando no hay refugio ni en los centros sanitarios.
Desde la Coordinadora de Organizaciones Feministas de Zaragoza, abogamos por el respeto de los derechos humanos de todas las personas que habitan la región, independientemente de su género, origen étnico o religión. La violencia sobre la población civil viva donde viva es una aberración que no debemos permitir. Creemos que es fundamental salvaguardar los derechos humanos básicos y que este esfuerzo empieza por intervenir de manera inmediata para asegurar la entrada de los recursos humanitarios y el cese de los bombardeos inmediatamente en la región; pero este esfuerzo será insuficiente si en el medio plazo no se pone fin a la ocupación israelí en Palestina y se trabaja hacia una solución que garantice la igualdad de derechos para todas las personas que viven en la región. Con el ejemplo de la determinación de las mujeres de negro (el primer colectivo en manifestarse en Israel públicamente contra la ocupación de los territorios palestinos), las feministas tenemos claro que sin la participación de las mujeres no será posible iniciar un camino hacia una paz justa y duradera en la región.
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