El Festival Internacional de Documental Etnográfico de Sobrarbe, Espiello, ha cerrado su XXIII edición en Boltaña consolidando su papel como una de las citas de referencia del cine etnográfico. El certamen ha reunido a alrededor de 5.000 personas a lo largo de varios días de proyecciones, encuentros y actividades, en una edición marcada por la participación, la diversidad de propuestas y el vínculo con el territorio.
El principal galardón, el Premio Espiello 2026 al mejor documental etnográfico, ha sido para “La fuerza del silencio”, del cineasta Samuel Vela Pérez. La obra ha logrado también el Premio del Público, reforzando su impacto en esta edición. El palmarés, dotado con un total de 7.100 euros, ha reconocido además trabajos procedentes de distintos países y contextos, abordando cuestiones como la identidad, el territorio o la memoria colectiva.

Entre los premios destacados, el Espiello Pirineos al mejor documental de montaña ha recaído en “21000 palabras (Un capezuto e dos collons)”, de Maxi Campo, una obra centrada en la labor de un pastor de Espierba que lleva décadas recopilando léxico belsetán para preservar la lengua de su valle. El trabajo ha sumado también el premio Agora x l’aragonés en categoría general, convirtiéndose en una de las propuestas más reconocidas del certamen.
“Es un reconocimiento tremendamente especial porque se da en nuestra propia casa y Espiello es uno de los festivales etnográficos más prestigiosos del mundo en el que compiten obras de una calidad increíble, así que tiene un valor gigante. Me acuerdo aquí de Generosa Bernad, vecina nonagenaria de Espierba y madre de Ánchel Lois y de Jesús Garcés 'Baitico', centenario vecino de Bielsa, a los que he tenido el placer de conocer y dar voz y sin los cuales nuestra suerte no sería la misma. ¡Va por vosotros!”, ha dicho Maxi Campo.
El resto del palmarés lo completan “Village os bastards”, de Amritansh Shukla y Uday Thakur (India), como mejor documental choven; “El tren y la península”, de Sky Richards y Andreas Krüger (México), como mejor trabajo de investigación; y “Los cayucos de Kayar”, de Álvaro Hernández Blanco, que ha obtenido el Premio Aragón TV.
Reconocimiento a Gaizka Urresti

Uno de los momentos centrales de la clausura ha sido la entrega del Sinyal Mayestros al cineasta aragonés Gaizka Urresti, en reconocimiento a una trayectoria vinculada al documental y a la memoria. Autor de títulos como “Labordeta, un hombre sin más” o “El último guion. Buñuel en la memoria”, Urresti ha sido homenajeado tras la proyección de su obra “Eloy de la Iglesia, adicto al cine” y una entrevista pública.
La directora del festival, Sabina Lasala, ha valorado muy positivamente la edición, subrayando que “se producen encuentros muy interesantes no solo entre el público y el cine documental etnográfico, sino también entre cineastas, habitantes y personas homenajeadas”, destacando el carácter de Espiello como espacio de convivencia y diálogo.
Cine, territorio y lengua
La programación se ha cerrado con la sección D’arredol, dedicada a producciones vinculadas al Sobrarbe, y con el concurso Agora x l’aragonés, que refuerza la apuesta del festival por la creación audiovisual en lengua propia. En esta sección, además del premio general para la obra de Maxi Campo, el jurado ha reconocido en categoría escolar los trabajos “Carnavals Tradizionals”, del centro Salesianos Uesca, y “Nuei d’almetas” de los colegios de Broto, Torla y Fiscal.
Con esta nueva edición, Espiello, que subió el telón con sendos homenajes a Jordi Esteva, Sinyal d’Honor, e Irene Bailo Carramiñana, Sinyal Enta Debant, reafirma su compromiso con la difusión del patrimonio cultural, el impulso del cine documental y la defensa de las lenguas y realidades que a menudo quedan fuera de los grandes relatos.

