La violencia persistente en Oriente Medio, con los ataques de EEUU e Israel a Irán, Líbano o Palestina, ha agravado una situación humanitaria ya extrema. Sin acceso básico a servicios de salud, alimentos o agua potable, millones de personas sufren nuevos traumas y desplazamientos. Las más afectadas son los niños y niñas, que representan la mitad de la población en conflicto y se enfrentan a riesgos graves como desnutrición, enfermedades y explotación ante la falta de entornos seguros.
Así lo advierten las ONG del Comité de Emergencia español que han intensificado su respuesta haciendo frente a la agudización de las necesidades en la región a pesar de las dificultades, ya que "las operaciones de asistencia humanitaria se están viendo gravemente afectadas por la inseguridad, el cierre del espacio aéreo y la interrupción de la cadena de suministro".
En Líbano los ataques a la infraestructura sanitaria y los desplazamientos masivos, impulsados por las órdenes de desalojo, agravan la crisis. Más de un millón de personas se han registrado ya como desplazadas, de las cuales casi 300.000 son niños y niñas según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA). Familias enteras se alojan en refugios colectivos o duermen a la intemperie en tiendas de campaña.
En Gaza y Cisjordania la crisis humanitaria es catastrófica. Las recientes lluvias invernales inundaron las tiendas de campaña y empeoraron aún más las condiciones de vida. Las familias tienen escaso acceso a necesidades básicas como alimentos y agua potable. La falta de gas para cocinar está obligando a familias en Gaza a quemar residuos. La oficina humanitaria de la ONU (OCHA)reporta que solo dos de cada cinco puntos de salud operan en Gaza.
En Siria, quince años después del inicio del conflicto, millones de personas siguen atrapadas en una de las crisis humanitarias más complejas del mundo. La nueva escalada del conflicto en Oriente Medio amenaza con desestabilizar aún más a las comunidades. Se estima que 14,6 millones de personas sufren inseguridad alimentaria, entre ellas 600.000 niños y niñas menores de cinco años que padecen emaciación , una de las formas de malnutrición más mortales.
La respuesta de las ONG

Las organizaciones internacionales de ayuda humanitaria integradas en el Comité de Emergencia —Acción contra el Hambre, Aldeas Infantiles SOS, Educo, Entreculturas, Médicos del Mundo, Oxfam Intermón, Plan International y World Vision—, junto a sus socios locales, mantienen su intervención sobre el terreno para sostener a las familias afectadas por el conflicto con asistencia básica y continuada.
La respuesta se centra, en primer lugar, en garantizar la supervivencia de las personas más vulnerables mediante la distribución de alimentos, que incluye comidas calientes, raciones listas para el consumo y apoyo nutricional específico para bebés, mujeres embarazadas y en periodo de lactancia. A ello se suma el reparto de materiales esenciales para el refugio, como colchones, ropa de cama y kits de primera necesidad.
En el ámbito sanitario, las organizaciones refuerzan la atención en hospitales —especialmente en partos de riesgo—, despliegan clínicas móviles y aseguran servicios de salud sexual y reproductiva. De forma paralela, ofrecen apoyo psicosocial y atención en salud mental para hacer frente a las consecuencias del trauma provocado por la violencia y el desplazamiento.
Otra línea clave de actuación es el acceso al agua potable y a sistemas de saneamiento en los espacios de acogida, con el objetivo de prevenir enfermedades. En este sentido, también se distribuyen kits de higiene familiar y productos específicos de higiene menstrual.
La protección de la infancia constituye un eje prioritario. Para ello, se habilitan espacios seguros y centros de acogida, se trabaja en la reunificación de menores no acompañados y se mantienen actividades educativas y recreativas que permitan sostener el aprendizaje y recuperar, en la medida de lo posible, la rutina cotidiana en contextos de emergencia.

