Tras otra campaña muy polarizada, 244 millones de habitantes de Estados Unidos –de los que más de 75 millones ya han votado por anticipado– están llamados este martes, 5 de noviembre, a las urnas para determinar el futuro del país y la geopolítica mundial durante los próximos cuatro años con la misma incertidumbre que en 2020. En el horizonte solo dos opciones para presidir la Casa Blanca desde enero de 2025: Donald Trump con su agenda neofascista o Kamala Harris convirtiéndose en la primera presidenta del país y prolongando el gobierno demócrata. Las encuestas muestran a la actual vicepresidenta y al republicano y expresidente más igualados que nunca –48% contra el 46,8%–. La última palabra la tendrán los siete estados en disputa, los llamados "estados bisagra" o swing states: Wisconsin, Michigan, Arizona, Nevada, Georgia, Carolina del Norte y Pensilvania, donde ambos candidatos celebraron sus actos de cierre de campaña este lunes.
Mapa para seguir la jornada electoral en Estados Unidos:
Harris contra Trump
En un inicio, el 'ticket' demócrata debían compartirlo Joe Biden y Kamala Harris, pero el mal desempeño del presidente en su debate televisado contra Trump —27 de junio— y una sucesión de errores reavivaron el debate sobre su avanzada edad y le forzaron a hacerse a un lado. Su figura parecía ya amortizada. La 'número dos' tomó las riendas con el aval del presidente y sin primarias de por medio, una excepción que el Partido Demócrata intentó solventar con una conferencia nacional destinada a impulsar a Harris y a su nuevo compañero, Tim Walz, gobernador de Minnesota. La mera celebración de la convención permitió a la vicepresidenta, que aspira a ser la primera mujer en la Casa Blanca, dispararse en las encuestas, pero el desgaste de cuatro años en la Administración y la falta de ideas claras o cambios de opinión sobre ciertos temas ha lastrado su popularidad. Su esperanza pasa por atraer a los indecisos que no quieren otros cuatro años de Trump. En materia social, Harris ha hecho especial hincapié en que con Trump en la Casa Blanca derechos de las mujeres como el del aborto estarán en peligro, advirtiendo de una tendencia de retroceso que ya comenzó con un dictamen del Tribunal Supremo en junio de 2022. En su cierre de campaña en Michigan, la demócrata, que hace solo tres meses recibía a Benjamin Netanyahu en Washington, prometió que hará "todo lo que esté en su mano" para "terminar" con la guerra en la Franja de Gaza y asegurar la "autodeterminación" del pueblo palestino.
En el bando contrario al de Harris está Donald Trump, que se presentó de nuevo a las primarias de los republicanos dispuesto a arrasar y sin un mínimo contrapeso dentro de su partido. Si hace ocho años los moderados intentaron pararle los pies en un primer momento, en 2024 ya todos parecían resignados a asumir lo que a todas luces parecía inevitable. De hecho, a Trump no parece haberle pasado factura ni el asalto al Capitolio de enero de 2021, ni los múltiples frentes judiciales que tiene abiertos. En mayo, se convirtió en el primer presidente condenado en Estados Unidos, por falsificar registros para comprar el silencio de una exactriz porno, Stormy Daniels, poco antes de los comicios de 2016. Aspira a emular a Grover Cleveland, el único presidente en tener dos mandatos no consecutivos, y lo hace sin variar un ápice su estrategia neofascista cargada de discursos de odio, que le ha llevado a colar en un debate un bulo sobre migrantes que comen mascotas o a incorporar como vicepresidenciable al senador J.D. Vance, salpicado también por varias polémicas. Trump fue herido leve el pasado verano durante un mitin de campaña, y a mediados de septiembre, el magnate volvió a ser víctima de otro intento de ataque en su propio club de golf en Florida, si bien la persona detenida no llegó a efectuar disparo alguno.
La victoria de una parte supondrá un golpe enorme para la otra. "La derrota de Donald Trump reactivaría los procesos judiciales en su contra; con 78 años y una clara desmejora en los últimos meses, podría asegurarse que la etapa del magnate neoyorquino se terminaría aquí (con mucha prudencia, ya que lo mismo se dijo hace cuatro años, especialmente cuando medio partido le dio la espalda tras el asalto al Congreso). Lo contrario, su victoria, llevaría al país (y al mundo) a una incertidumbre de dimensiones incalculables: desde Ucrania a Gaza, pasando por razzias multitudinarias de inmigrantes en situación irregular y llegando al uso del Ejército contra lo que ha denominado 'enemigo interior'. A diferencia de su primera legislatura, esta vez se ocuparía de rodearse de aduladores que no se atrevan a enfrentarse por detalles como la Constitución o los contrapesos que el propio sistema fija para evitar que un presidente con suficiente poder ya de por sí (jefe de Estado, comandante en jefe del Ejército más poderoso) se convierta en un tirano que no tiene que rendir cuentas", advierte el periodista Urtzi Urrutikoetxea en NAIZ. Trump ya ha dejado entrever que no aceptará una derrota por la mínima y junto a su principal aliado, el multimillonario Elon Musk, ya han movilizado la maquinaria de X para difundir rumores de que podría haber fraude en los estados clave, según publica El Salto.
¿Cuándo se conocerán los resultados?
La elección presidencial en EEUU no resulta del voto directo de la ciudadanía, el conocido como voto popular, sino de forma indirecta a través del llamado Colegio Electoral, según el cual cada estado asigna una serie de electores y electoras de un partido u otro a este órgano integrado por 538 personas. En todos los estados menos en Nebraska y Maine –que funciona un sistema proporcional–, el partido ganador, aunque sea por un solo voto, se lleva todos los integrantes que le corresponden al Colegio Electoral, que es el órgano que decanta la victoria de un candidato, en estas elecciones o Kamala Harris o Donald Trump. Para lograr la victoria, el candidato necesita el apoyo de 270 de estos integrantes. Es decir, puede ser elegido presidente alguien que no haya obtenido más votos que su rival directo.
La complejidad de un país con 50 estados y seis husos horarios diferentes hace que el proceso de certificación de votos se alargue durante varios días. Los colegios electorales cerrarán en su mayoría entre la 1.00 y las 6.00 horas de este miércoles en Aragón, desde la costa este a la oeste. Entonces comenzará un goteo de proyecciones de los medios de comunicación a partir del cual conocer al futuro inquilino de la Casa Blanca. El contador de cada candidato irá subiendo a lo largo de la noche y una vez que uno de ellos alcance los 270 electores, más de la mitad de los integrantes del Colegio Electoral, se le proclamará 'de facto' vencedor. La tradición marca entonces una sucesión de discursos de victoria y derrota, si bien Trump hace cuatro años se negó a reconocer públicamente el triunfo del actual presidente, Joe Biden.
El Colegio Electoral tomará la palabra a mediados de diciembre para hacer oficial el resultado que lo anunciará la presidenta del Senado y vicepresidenta del país, Kamala Harris, en una sesión conjunta del Congreso el próximo 6 de enero. Fue precisamente en esta jornada cuando se produjo el asalto al Capitolio de 2021 por los seguidores ultras de Trump. En caso de empate en el Colegio Electoral, la responsabilidad de la designación del presidente pasa al Congreso: la Cámara de Representantes elige al presidente entre los tres candidatos más votados y el Senado, al vicepresidente. Solamente ha ocurrido en dos ocasiones (1801 y 1825).
¿Qué se vota en estas elecciones?
Además de elegir la presidencia de los Estados Unidos, en los comicios de este martes están en juego la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, algo de cuyo resultado dependerá que el nuevo inquilino en la Casa Blanca, ya sea la demócrata Kamala Harris o el republicano Donald Trump, tenga un poder sin obstáculos o vea frenadas sus iniciativas.
En las elecciones de medio mandato de noviembre de 2022 el Partido Demócrata perdió el control de la Cámara Baja y mantuvieron el Senado. Así, el Partido Republicano tiene ahora en la primera 220 de sus 435 escaños y la formación demócrata goza de la mayoría en el Senado con 47 de sus 100 asientos y el apoyo de cuatro independientes de tendencia progresista. La división de este 118 Congreso se ha materializado en un bloqueo constante de medidas en uno u otro hemiciclo. Encuestas recientes apuntan a un desenlace nunca visto en unos 230 años: un cambio de color en ambas cámaras, de forma que la Cámara Baja vuelva a los demócratas y el Senado pase a los republicanos.
Más de 146 iniciativas populares se someterán a votación este 5 de noviembre en 41 estados de Estados Unidos, en una consulta masiva que abordará temas tan diversos como el aborto –un tema que será sometido a votación popular en un récord de diez estados–, la migración, la legalización de la marihuana, el salario mínimo o la justicia criminal. Una iniciativa popular es una ley, cuestión o pregunta que se plantea en una papeleta de un estado o una ciudad durante unas elecciones, y que puede haber sido propuesta por los propios habitantes o por los legisladores.

