El kimchi emerge como aliado frente a los nanoplásticos en el organismo

La entidad Stop Plástico recuerda que la presencia de micro y nanoplásticos en el organismo humano se ha convertido en una preocupación creciente para la comunidad científica y sanitaria, pero explica que el estudio titulado “Biosorción eficiente de nanoplásticos por bacterias lácticas derivadas de alimentos” arroja resultados esperanzadores

Imagen de Stop Plástico

La presencia de micro y nanoplásticos en el organismo humano se ha convertido en una preocupación creciente para la comunidad científica y sanitaria. Estas partículas, que penetran en el cuerpo a través de la respiración, el agua y los alimentos, pueden afectar a la salud. Sin embargo, tal y como publica la entidad Stop Plástico, un reciente estudio desarrollado en Corea del Sur abre una vía de esperanza al señalar que el kimchi podría actuar como una solución segura y eficaz para eliminarlos.

El kimchi, alimento fermentado de origen coreano, está considerado el plato nacional del país asiático. Su base son vegetales fermentados, siendo la col china (baechu) su ingrediente más habitual. A esta se suman otros componentes como rábano, ajo, jengibre, cebolleta y gochugaru, un chile en polvo característico de la gastronomía coreana.

Su elaboración se realiza mediante una técnica de salado y fermentación natural que favorece la aparición de bacterias beneficiosas, principalmente del género Lactobacillus. El resultado es un alimento de sabor complejo —ácido, picante y salado— con un aroma intenso derivado del proceso de fermentación y también del uso de ajo.

Desde el punto de vista nutricional, el kimchi destaca por ser bajo en calorías, rico en fibra y vitaminas (A, B y C), además de constituir un probiótico natural que contribuye a la salud intestinal. A estas propiedades se suma ahora una nueva potencialidad: actuar como biosorbente capaz de eliminar nanoplásticos del organismo.

Un probiótico con capacidad para eliminar nanoplásticos

Tal y como publica la entidad Stop Plástico, el estudio titulado “Biosorción eficiente de nanoplásticos por bacterias lácticas derivadas de alimentos”, desarrollado por el Instituto Mundial del Kimchi, analizó el comportamiento de bacterias aisladas de este alimento fermentado. En particular, la cepa CBA3656 (Leuconostoc mesenteroides) se mostró como un biosorbente altamente eficaz para eliminar nanoplásticos del sistema digestivo.

La investigación se centró en la biosorción, un proceso de adsorción biológica que utiliza bacterias comestibles —conocidas como BAL o probióticos— ya demostradas como eficaces en la eliminación de metales pesados y otros compuestos tóxicos.

El equipo de investigación comparó dos cepas derivadas del kimchi (Leuconostoc mesenteroides CBA3656 y Latilactobacillus sakei CBA3608) en distintas condiciones de temperatura, pH y concentración.

Gráfico de Stop Plástico

Resultados que superan las expectativas

Los resultados obtenidos fueron superiores a los de otras simulaciones de fluido intestinal. La bacteria CBA3656 logró absorber nanoplásticos en un amplio rango de condiciones: concentraciones de entre 10 y 200 ppm, temperaturas de 4 a 55 °C y niveles de pH de 3 a 9.

El mecanismo de adsorción identificado es principalmente físico y rápido. Según el estudio, determinados grupos funcionales de la pared celular de la bacteria —como los enlaces P=O y C=O— actúan como auténticos “imanes” que atrapan las partículas plásticas.

En consecuencia, la investigación concluye que la cepa CBA3656 podría constituir una solución biológica segura y versátil para reducir la acumulación de nanoplásticos en el cuerpo humano.

Comprobación en organismos vivos

Para validar estos resultados en un entorno real, el equipo científico realizó experimentos en ratones vivos. Los animales fueron divididos en grupos para comparar la retención de nanoplásticos con y sin la administración de la cepa Leuconostoc mesenteroides CBA3656.

Los resultados fueron concluyentes: los ratones que recibieron la cepa mostraron una excreción significativamente mayor de nanoplásticos a través de las heces. La bacteria actuó como un “escudo” en el tracto gastrointestinal, atrapando las partículas y evitando que atravesaran la barrera intestinal o se acumularan en órganos. Al final del experimento, la cantidad de nanoplásticos residuales en el intestino era notablemente menor en los animales tratados.

Seguridad y potencial aplicación en seres humanos

La eficacia de esta cepa se atribuye a la composición de su superficie celular. Elementos como los peptidoglicanos y polisacáridos funcionan como un sistema de captura biológica. Además, la bacteria demostró ser especialmente resistente en las condiciones variables del sistema digestivo, manteniendo su capacidad de unión incluso en el ambiente ácido del estómago.

Catalogada como GRAS (Generalmente Reconocida como Segura), la cepa CBA3656 no presentó efectos adversos en los ratones, lo que abre la puerta a su uso potencial en humanos como suplemento probiótico preventivo frente a la contaminación por micro y nanoplásticos.

El papel de los alimentos fermentados

La fermentación láctica, proceso mediante el cual las bacterias convierten los azúcares en ácido láctico, desempeña un papel clave en la salud intestinal. Este tipo de alimentos contribuye a equilibrar la microbiota, prevenir infecciones y mejorar la absorción de nutrientes. A la luz del estudio publicado en la web de la entidad Stop Plástico, podrían también ayudar a eliminar nanoplásticos del organismo.

Entre los principales alimentos fermentados destacan los vegetales fermentados como el kimchi que genera especies bacterianas únicas como Lactobacillus kimchii, el chucrut (sauerkraut) o col fermentada en salmuera, rica en Lactobacillus plantarum y L. brevis, que debe consumirse crudo y no pasteurizado, y encurtidos naturales, elaborados en agua y sal, no en vinagre, ya que este último detiene el crecimiento bacteriano.

También lácteos y derivados como el yogur natural que contiene Lactobacillus bulgaricus y L. acidophilus y se recomienda optar por productos con cultivos vivos y activos, el kéfir de leche, con mayor diversidad de cepas que el yogur. También quesos ‘vivos’, cde variedades no pasteurizadas.

Otros fermentos interesantes son la masa madre, que emplea Lactobacillus para fermentar la harina, mejorando la digestibilidad del pan, o el kéfir de agua, una alternativa vegana con presencia de lactobacilos, así como miso y tempeh, aunque su fermentación principal implica hongos, también pueden albergar bacterias lácticas.

Una línea de investigación prometedora

Este estudio sitúa al kimchi y a las bacterias derivadas de alimentos fermentados en el centro de nuevas estrategias para combatir la contaminación por plásticos en el organismo. Aunque todavía son necesarios más ensayos en humanos, los resultados apuntan a una posible solución accesible, natural y segura frente a un problema ambiental y sanitario en expansión.

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