El grupo de recreación histórica Primera Línea de Uesca se encarga de las visitas teatralizadas este fin de semana en la localidad


El grupo de recreación histórica Primera Línea de Uesca se encarga de las visitas teatralizadas este fin de semana en la localidad

El sobrino-nieto de Sebastián Brétos, asesinado en 1936 por pertenecer al sindicato CNT, ha sido quien solicitó la excavación. El equipo arqueológico y la Asociación ARICO están buscando más datos para identificar al segundo cuerpo encontrado.

Más de 200 mujeres, políticas, evacuadas, represaliadas, milicianas, periodistas, enfermeras o maestras, son las protagonistas de "La guerra de nuestras abuelas. Caspe, 1931-1945" de Amadeo Barceló

La Asociación para la recuperación de la memoria democrática de Belchite “Mariano Castillo”, comenzará esta semana las catas, para tratar de encontrar los cuerpos de las decenas de asesinados en 1936 por falangistas y partidarios de la sublevación militar

Uno de los directores de la excavación ha avanzado a AraInfo que dos de los cuerpos "parecían bastante jóvenes". En 2009 ya encontraron otra fosa de 81 personas asesinadas en 1936.

La Plataforma de Asociaciones Memorialistas de Aragón (PAMA) exige que la Comandancia de la Guardia Civil de Zaragoza cumpla la Ley de Memoria Democrática de Aragón. En el mural, inaugurado en 2019, se encuentran sin ningún tipo de diferenciación, nombres de guardias civiles que murieron en actos de servicio, junto a los de guardias que se unieron al golpe de estado fascista.

Se estima que unas 400 o 500 personas de toda la Comarca de Calatayud fueron fusiladas en el Barranco de la Bartolina en 1936 y posteriomente, como aseguran los y las familiares “fueron sepultados y cubiertos por un vertedero”, además recuerdan que algunos y algunas de estas familiares “son muy mayores por lo que el tiempo juega en su contra”

Acudieron al homenaje familiares de víctimas de otras localidades aragonesas como Morés, Uncastiello o Fuents de Xiloca, y personas voluntarias de exhumaciones ya realizadas. Como colofón de la primera parte del acto, Pilar Lozano leyó los nombres de todos sus vecinos asesinados y mujeres que fueron rapadas durante la represión.

Tratarán de localizar a quince personas que fueron asesinadas por los sublevados el 5 de agosto y el 9 de septiembre de 1936. Ante el avance de estos, muchos y muchas vecinas decidieron huir a la sierra, mientras que otras regresaron a Aranda y Pomer para plantear la resistencia.