“Lesbípolis no es un capricho, es un lugar necesario”

El festival reúne a 300 personas en Teruel y reivindica la necesidad de espacios propios para la cultura lésbica desde los territorios periféricos. “Aquí ha empezado algo… lo que ha pasado estos días ha sido profundamente transformador”, destaca Café con Bollos.

Foto: Lesbípolis

Lesbípolis, Festival de Cultura Lésbica, ha celebrado su primera edición este fin de semana en Teruel, impulsado por el colectivo Café con Bollos, convirtiendo la ciudad aragonesa en un espacio de encuentro, celebración y reivindicación en torno al Día de la Visibilidad Lésbica, que se celebra el 26 de abril.

Durante tres días el festival ha reunido a alrededor de 300 personas, de las cuales aproximadamente 200 han llegado desde fuera de Teruel. "La participación, intergeneracional —de los 18 a los 70 años—, ha congregado a asistentes de 18 provincias y once comunidades", destaca Café con Bollos.

La cita confirma así uno de sus principales objetivos: demostrar que la cultura vinculada a la diversidad afectivo-sexual también "se construye desde los territorios periféricos, generando comunidad, referentes y espacios propios más allá de las grandes ciudades".

"Cultura, comunidad y algo que pasa entre nosotras"

El festival ha apostado por una concepción amplia de la cultura: el humor, la gastronomía y los afectos también como prácticas culturales y políticas. Desplegando una programación con trece actividades en distintos espacios de Teruel, como exposiciones, conciertos, humor, memoria histórica, gastronomía y dinámicas colectivas.

Pero el festival ha ido más allá de su programación. Ha funcionado como dispositivo de encuentro. Espacios como la sesión de Café con Bollos —con más de 70 mujeres lesbianas y bisexuales— evidenciaron la capacidad del festival para generar algo difícil de medir pero fácil de reconocer: vínculos entre desconocidas que, en cuestión de horas, dejaban de serlo.

La manifestación por la visibilidad lésbica —la primera en la ciudad—, la besada colectiva y la lectura del manifiesto ante más de 300 personas marcaron algunos de los momentos más intensos del fin de semana.

El manifiesto, leído de forma coral por sus organizadoras, puso voz a distintas experiencias de invisibilidad, violencia y resistencia, recordando que “Lesbípolis no es un capricho, es un lugar necesario”.

Foto: Lesbípolis

Impacto económico en el territorio

El impacto del festival ha trascendido lo cultural. Se estima que alrededor de 200 personas han viajado a Teruel específicamente para el evento, generando un impacto aproximado de 50.000 euros en el tejido local durante el fin de semana.

Además, el festival ha sido diseñado desde un principio claro: "ser orgullosamente turolense". La mayor parte del presupuesto —en torno a 7.000 euros— se ha invertido en proveedores locales, implicando a espacios culturales, hostelería, comercios y profesionales de la ciudad. La respuesta del tejido local ha estado, en palabras de la organización, "muy por encima de las expectativas".

Llenos, desborde y una certeza compartida

Todas las actividades han registrado aforos completos, confirmando la alta demanda y el interés generado. "Incluso en aquellos casos en los que no ha sido posible acceder por limitaciones de espacio, la respuesta del público ha estado marcada por la comprensión y el entusiasmo. No había sensación de pérdida, sino de estar formando parte de algo más grande que una programación concreta", añaden desde Café con Bollos.

"El agradecimiento ha sido constante. Miraras donde miraras había sonrisas", señala Marta Serrano para remarcar: "Lo que hemos vivido estos días ha sido muy difícil de explicar, pero muy fácil de sentir". En la misma línea, Lara Olmo destaca: "No se trataba sólo de consumir actividades, sino de construir algo juntas. Y eso es lo que ha pasado".

Más allá de los datos, Lesbípolis deja la sensación de haber sido un punto de inflexión. "Aquí ha empezado algo. No sabemos aún el qué pero lo que ha pasado estos días en Teruel ha sido profundamente transformador", afirman las organizadoras.

Un proyecto posible gracias a lo colectivo

Uno de los elementos diferenciales de Lesbípolis ha sido su modelo de financiación: combinando recursos públicos, patrocinios privados y una campaña de micromecenazgo. Más de 120 personas han aportado cerca de 4.000 euros, lo que supone más de la mitad del presupuesto total.

Un dato que ha hecho posible el proyecto y que evidencia algo más profundo: la existencia de una comunidad que sostiene, impulsa y legitima este tipo de iniciativas, también desde fuera del territorio.

Además, Lesbípolis ha contado con el patrocinio de la Diputación de Teruel, la Fundación Tervalis, Pub 101 y Pub Lennon, y con la colaboración del Museo Provincial de Teruel, el restaurante Método, el CSA A Ixena, el Centro Cultural San Julián, la Fundación Amantes de Teruel y la Fundación Dinópolis.

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