Cada día, cada semana, se abren nuevos centros de producción de cerdos. Con la modificación de la Ley familiar en Aragón se favorece un mayor número de cabezas en cada instalación y la reducción de la distancia entre las propias macrogranjas. Esta será menos de un kilómetro de distancia entre explotaciones que regia en la normativa anterior. Y además, el sector económico se ha opuesto a un mayor espacio para la vida de los animales que en toda ella no llegan a ver el sol. En una situación de peste porcina, estas decisiones son claramente irresponsables porque facilitan la propagación de la enfermedad. Y ahora, se une una propuesta para que la Directiva de nitratos permita aportar 250 kgs de estiércol por hectárea. Un 50% más.
El estado de los excesos de nitratos en el Estado español y en Aragón
El gobierno central ha hecho cálculos comparando los cultivos agrícolas y por otra parte el nitrógeno generado por los purines de las macrogranjas del Estado español y deduce que al menos un 10% del nitrógeno de estos purines sobran para fertilizar todos los espacios agrícolas y eso, sin tener en cuenta los fertilizantes minerales que se utilizan.
En Aragón, donde estamos a la cabeza de las plazas de porcino en Europa, es lógico pensar que el 10% sobrante sea bastante mayor. El Gobierno de Aragón que tendría que tener dichos cálculos, pero no los tiene publicados. Sin embargo la DGA a través de Inaga, semanalmente cuando no diariamente da la aprobación a nuevas macrogranjas o ampliación de las existentes. En diez años hemos duplicado hasta diez millones las plazas de porcino ¿Dónde va a parar este exceso de nitrógeno que tenemos?
Se podría pensar que hay un control exhaustivo de todos los purines generados, pero ya el anterior Director General de Calidad Alimentaria, nos indicaba, que debido a la existencia de más de cuatro mil granjas, no tenía personal suficiente que pudiera controlar esta situación y él no “podía colocar un guardia civil detrás de cada explotación”.
Para la peste porcina si que se ponen muchos más medios. Sin embargo se siguen aprobando nuevas macro granjas que aumentan el nivel de nitratos. ¿Es esto una actitud responsable? Hay macrogranjas aprobadas que certifican llevar los purines a más de sesenta kilómetros de distancia. ¿Hay alguien que se crea que este reparto de purines se lleva correctamente?
La Confederación Hidrográfica del Ebro ha establecido últimamente, dos medidores de continuo en el Arba en Tauste y en el Clamor Amarga de Zaidín. En este último se están recogiendo medidas promedio de más de 80 miligramos por litro llegando en ocasiones a alcanzar un máximo de 106. En el caso del Arba, el promedio es de cuarenta miligramos por litro y tenemos que recordar que la normativa marca ,que para aguas superficiales, no se puede exceder de 25 miligramos por litro. Si pusiéramos medidores en el Tastavin, en la cuenca Jalón-Jiloca o en la desembocadura del Matarranya seguro que también se superarían los 25 miligramos por litro.
En mazo del año 2021, en el quinto programa de zonas vulnerables, se señalaba que un 30% del territorio aragonés eran zonas con esta calificación. Si traspusiéramos la última normativa europea, el número y extensión de zonas vulnerables a nitratos crecería exponencialmente pero no se hace por el número creciente de granjas que se siguen aprobando incluso en zonas saturadas como son las Cinco Villas y las zonas de la Llitera y Baix Cinca. A ello se deben referir los representantes del PP y Vox cuando hablan de limpiar los ríos, del exceso de nitrógeno que los fertilizan y que crean exceso de vegetación.
Recordamos que el exceso de nitratos en las aguas tiene una grave repercusión en la salud de lactantes y embarazadas además que las masas de agua sufren eutrofización y por tanto afecta gravemente a la salud de los ríos y lagos.
La mal llamada economía circular de la industria del porcino
Continuamente en congresos y certámenes, algunos de ellos presididos por los presidentes de Gobierno de Aragón de los últimos años, se hace alarde de que todo se aprovecha en el porcino de forma que apenas hay residuos en su industria. El componente principal de la alimentación del porcino la soja transgénica, para la que no se piden control alguno, y en menor grado el maíz también transgénico, nos viene de los países del cono americano: Brasil, Argentina y Paraguay, que trasladan los piensos a los puertos del arco mediterráneo, y vacíos esos barcos pueden almacenar carne del porcino a los puertos chinos a través del Canal de Suez. A este transporte se deben referir cuando hablan de economía circular pero sin evaluar el gran incremento de los gases invernadero debido a este largo transporte. ¿Es esta producción sostenible?
¿Las plantas de biogás como solución al exceso de purines?
En junio pasado hubo una jornada organizada por el CPN- el Consejo de Protección de la Naturaleza- que hace un inmensa labor sobre los problemas ambientales que tenemos en Aragón. En esa charla, estuvieron dos ponentes muy preparados en el tema del porcino: Arturo Daudén del CSIC y Fernando Suárez, ingeniero agrónomo. Nos aclararon varios puntos. El primero de ellos es que el material biocombustible que se transforma en biogas, no puede ser mayoritariamente purines sino que hay que añadirle otros biocombustibles como pueden ser restos de masa vegetal y restos de alimentos -no el derivado de la selección órganica de las ciudades que debería ser para la producción de compost- así como cadáveres de restos de animales de mataderos.
Del metano obtenido que se incorpora normalmente a gaseoductos, queda un digestato, también llamado digerido, en donde se concentra todo el nitrato de los purines. Es decir, que necesitamos de las mismas zonas agrícolas en donde se reparta el nitrato que inicialmente teníamos en los purines y que han entrado en la planta de biogas. ¿Qué ocurre? Pues que seguimos teniendo el problema. No hay suficientes campos agrícolas para tanta producción de nitratos.
Los dos expertos citados anteriormente, ven viable las plantas de biogas a nivel local donde los desplazamientos del biocombustible, entre ellos los purines, sean cortos. Las plantas aprobadas hasta ahora, plantean largos recorridos para la traída de purines y en grandes cantidades. Financieramente, tienen el soporte de fondos de inversión que, en muchos casos, buscan rápidos beneficios y cuyo funcionamiento esté subvencionado. En Aragón ya aportamos los aragoneses 23 millones de euros para las plantas de Zaidin, Valderrobles, Capella y Peñarroya. El exconsejero Olona se opuso totalmente a estas plantas y nos preguntamos si el actual Gobierno de Aragón ha hecho una previa planificación para el medio centenar de solicitudes. No la conocemos.
Toda esta realidad la conocen el presidente Azcón, el consejero de Agricultura Rincón, la Directora general de Calidad alimentaria y el Inaga ¿y nos quieren hacer creer que el tema de los purines está resuelto? ¿Hasta cuándo? Y así, mientras en Alemania, Francia e Italia han reducido la cabaña de porcino, en El Estado español, y especialmente en Aragón, seguimos incrementándola sin que nadie controle los problemas ambientales y de salud que esto genera, a no ser por las llamadas de atención que la Confederación Hidrográfica del Ebro hace con sus medidores de nitratos.
El funcionamiento de la cadena se debe fundamentalmente a los fabricantes de piensos y mataderos que son los que se llevan el grueso de los beneficios. A costa de dos cargas: la ambiental de los ríos y de la salud de los habitantes de Aragón y la que sufre cierta población extranjera de origen subsahariano, que en puestos de trabajo esclavos, sacan adelante la producción de los mataderos cuando muy pocos trabajadores aragoneses asumen esos puestos. Y mientras, Vox pidiendo su expulsión porque son ‘unos delincuentes’.
Y por último la gravedad de la peste porcina
Como señala Gustavo Duch, el contagio y la mutación de los virus es muy fácil en un sistema ganadero intensivo. Si el sector porcino industrial ve reducido sus beneficios económicos, la administración está poniendo cantidad de recursos humanos y subvenciones económicas, no ya solo para los productores pequeños, sino fundamentalmente para los grandes productores, dueños de piensos y mataderos.
Pero la salud de la población y de los ríos hace años que están en entredicho y no solamente no se ponen barreras a su expansión, ejerciendo una moratoria, sino que cada día se aprueban más macrogranjas. Solo importa el beneficio económico para unos pocos.
Otro sector gravemente perjudicado, va a ser la fauna silvestre. Lo vimos con la peste aviar que presumimos va a cuestionar los grandes procesos migratorios de aves. Entre ellos, el de las grullas. Y en el caso que nos ocupa, la eliminación de nuestros paisajes del jabali. La crisis la pagaremos los ciudadanos y la naturaleza salvaje a la que cada vez dejamos menos espacios.
En conclusión, la industria del porcino ni es sostenible, venimos avisando desde hace bastantes años del crecimiento desproporcionado del porcino en Aragón, de cinco a diez millones de plaza en diez años, ni es circular, con piensos importados de latinoamérica y exportando el 60% de lo producido, y los rotos económicos los pagaremos los ciudadanos socializando las perdidas ¿ Hasta cuando?

