La solidaridad, herramienta para enfrentar al fascismo

Este domingo la Zaragoza antifascista tiene una cita. Como antesala a la manifestación del 20N, la Coordinadora Antifascista organizó dos debates en los que se destacó la necesidad de "un movimiento antirrepresivo transversal a todas las luchas", crear comunidad, llegar a los barrios y una militancia activa todos los días del año, sin olvidar la autocrítica para seguir creciendo.

Extracto del cartel de Eva Cortés de los actos previos a la manifestación del 20N en Zaragoza organizados por la Coordinadora Antifascista.

El movimiento antifascista de Zaragoza ya está listo para la manifestación de este domingo, 20 de noviembre. Una movilización que esperan sea masiva y que arrancará a las 12.00 horas desde la plaza Huesca en el barrio de las Delicias con el lema ‘Unidas, combativas, antifascistas’.

Como antesala, la Coordinadora Antifascista, convocante de la manifestación del 20N, ha organizado en los días previos dos charlas en el Centro Social Comunitario Luis Buñuel que han servido para ampliar la visión del antifascismo, crear comunidad y tejer lazos con otras luchas, con la solidaridad y el apoyo mutuo como herramientas para enfrentar a la ultraderecha, sin olvidar la autocrítica para seguir creciendo y mejorando día a día.

"Necesitamos un movimiento antirrepresivo transversal a todas las luchas"

Con esta reflexión comenzó la primera de las charlas titulada ‘10 años de represión. Siempre combativas, siempre antifascistas’ celebrada el pasado sábado 12 de noviembre. En una de las aulas del CSC Luis Buñuel medio centenar de personas escucharon a dos de los integrantes de Fraguas Revive, el proyecto iniciado en 2013 para reconstruir el pueblo ubicado en la sierra norte de Guadalajara, demolido por el franquismo y abandonado. Sus repobladoras podrían ir a prisión si no pagan los 110.000 euros en los que el Gobierno castellano-manchego cifra su nueva demolición. También pudieron oír a representantes de CNT Xixón, explicando el caso de las seis sindicalistas de La Suiza que se enfrentan a penas de tres años y medio de cárcel y una indemnización de 150.428 euros.

El caso de los seis de Zaragoza, una aberración jurídica, fue otro de las protagonistas en el Buñuel. El jueves 10 de noviembre la campaña estatal por su absolución lanzó un manifiesto que hasta ahora ha recogido 2.000 apoyos y aún se puede firmar. Ese sábado estuvieron presentes en otros dos actos de forma simultánea, en Madrid en el homenaje a Carlos Palomino -antifascista asesinado por un exmilitar en 2007- y en Barcelona. El último en intervenir fue Alberto Cubero. El concejal de ZeC y militante comunista tuvo que hacer frente a un juicio político inédito en Aragón tras ser acusado de un supuesto "delito de odio" por Vox. Una denuncia que fue admitida por el juez Carlos Lasala, el mismo que condenó en primera instancia a los seis de Zaragoza. Cubero fue absuelto de todos los cargos, aunque el partido ultraderechista y la fiscalía han presentado sendos recursos.

"Todos los casos represivos tienen un denominador común: procesos muy largos, mucho desgaste para las personas implicadas, las familias y los colectivos que mantienen activas las campañas de solidaridad", destacaron en el acto para recordar que nadie está a salvo ante una judicatura muy politizada, con una marcada línea conservadora, y en sintonía con la ultraderecha, porque "cualquiera puede ser víctima de un caso de represión, seas sindicalista, activista, militante, artista, músico, sin papeles, periodista o cargo público".

En este punto, también se habló de la iniciativa legislativa presentada por el Gobierno español de coalición (PSOE - Unidas Podemos) para la reforma del Código Penal. Una reforma que eliminará el inusual delito de "sedición", penado con hasta 15 años de cárcel y aplicado una vez en 40 años -contra los políticos independentistas catalanes-, pero que a cambio ampliará el delito de "desórdenes públicos", agravando las penas de prisión de 3 a 5 años. El sentir general de los movimientos sociales es que esta modificación del delito de "sedición", que pasará a llamarse de "desórdenes públicos agravados", supone "un ataque directo al derecho a la protesta" y "un paso más en la criminalización de la disidencia política". Un endurecimiento de facto de la Ley Mordaza, que el Ejecutivo de Pedro Sánchez prometió derogar y que, a menos de un año del fin de la legislatura, aún no ha hecho.

"Crear comunidad y llegar a los barrios con mayor población racializada"

El último de los actos previos tuvo lugar este jueves con el título ‘Cómo enfrentar al fascismo’, en el que participaron representantes de tres colectivos zaragozanos: Vagas y Maleantes, que une a bolleras, marikas, bis, trans y demás vagas radicales autoorganizando el malandreo queer en Zaragoza; Asamblea feminista del 8M; y Kemet, comunidad de personas racializadas, panafricanistas africanas y afrodescendientes, afrofeministas y anticoloniales.

Fue un debate enriquecedor en el que se tocaron temas que generalmente quedan olvidados en la agenda antifascista, y donde se hizo hincapié en "crear comunidad, llegar a los barrios con una mayor población racializada, trabajar más la información y la colaboración" y en la necesidad de "más autocrítica del antifascismo". También en "ocupar las calles siempre que podamos, defender los servicios públicos, y no dejar de luchar", como subrayó la representante del 8M para destacar que es necesaria "una militancia activa todos los días del año, y no solo en fechas señaladas como el 20N o el 8M", así como que "falta mucho trabajo de deconstrucción".

Al concluir el acto, pudimos hablar con Vagas y Maleantes. "El debate ha estado muy bien porque han salido ideas de forma bastante contundente y autocríticas que son muy necesarias que se plantee el movimiento antifascista", explicaron a AraInfo. "Hemos intentado llevar una postura un poco alejada de lo que es la identidad LGTB, que es lo que va en nuestro discurso, y más hacia una unidad de luchas tanto con el feminismo, el antirracismo y el antifascismo orientada a la organización en los barrios, a la superación, gracias a la solidaridad, de la crisis del capitalismo, y evitar que surja el fascismo antes de que nos puedan llegar a atacar. Es decir, no ser solo un movimiento reactivo que reacciona ante agresiones sino estar en el día a día. Antes de que surjan los fascistas ya estamos nosotras allí", añadieron.

Desde Kemet señalaron que "es necesario el antirracismo para contestar al fascismo". "El racismo del fascismo y su discurso de odio está bajo consignas como 'reemplazo étnico-racial' por no reconocer que el Estado español no es solo blanco además de rechazar a hijxs de migrantes como españoles, por una supuesta 'invasión' de personas migrantes, de un discurso antigitanista e islamófobo, del feminacionalismo de mujeres blancas", apuntaron. Aunque también dejaron claro que "los espacios antifascistas no son espacios seguros cuando eres una persona negra y más porque no se admite que vivimos en un sistema que es racista, que la desigualdad social está marcada por el racismo además de vivir en una burbuja que no se acerca a la realidad de las periferias".

La valoración de la Coordinadora Antifascista fue positiva. "Se han abierto debates que no se abren normalmente en la Coordinadora Antifascista porque al final somos un espacio copado por privilegios, somos casi todos hombres heterosexuales y de raza blanca. Por eso está bien que se abran debates sobre posturas políticas que puedan ser diferentes al antifascismo hegemónico", destacaron. "Estamos muy contentas de que haya habido una mayor diversidad, un debate que no se da habitualmente, y es un poco lo que buscamos también con la manifestación de este año, abrir el antifascismo a nuevas reivindicaciones políticas porque al final son las personas que han puesto los cuerpos y son las víctimas tradicionales del fascismo -las mujeres, las personas LGTB, las personas trans y las personas racializadas-, pero sin embargo no han estado tradicionalmente representadas por el antifascismo, no están presentes en estos espacios por las razones que se han dado en la propia charla, porque no se sienten cómodas o porque, a lo mejor, no tenemos una perspectiva antirracista inclusiva".

Tras estos actos previos es hora de volver a movilizarse. La cita con el antifascismo en Zaragoza es este domingo. Razones no faltan.

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