La oscura vida de Alfons Quintà: ‘El hijo del chófer’ de Jordi Amat

La biografía es la de Alfons Quintà (1943-2016), quien a la altura de 1977, a sus 33 años de edad y tras una vida empapada por los tejemanejes de la burguesía y la política catalana, se había convertido en uno de los periodistas locales de referencia durante la Transición

Alfons
Portada de 'El hijo del chófer' de Jordi Amat. Foto: Daniel Azcárate.

De repente, a través de su biografía y sus artículos, se contempla la mecánica opaca de las redes del poder”. La biografía es la de Alfons Quintà (1943-2016), quien a la altura de 1977, a sus 33 años de edad y tras una vida empapada por los tejemanejes de la burguesía y la política catalana, se había convertido en uno de los periodistas locales de referencia durante la Transición.

Precisamente su vida es el hilo conductor por una segunda mitad del siglo XX catalán donde “el poder intelectual es el de la influencia de las ideas” y donde un puñado de hombres se servirán de, entre otras cosas, ese poder para granjearse grandes fortunas y acumular poder político.

Especialista en las relaciones entre cultura y política catalana de los siglos XX y XXI, el filólogo y escritor Jordi Amat publicó 'El hijo del chófer' (Tusquets, 2020) tras un profundo trabajo de investigación en el que, además de cientos de documentos, ha realizado entrevistas a personas que vivieron esa historia, que llegó hasta 2016, en primera persona.

Paul Preston –biógrafo de Franco, Juan Carlos I y Santiago Carrillo– decía que, al realizar una biografía, uno llegaba a sentir algo parecido a cariño hacia su persona de estudio, sin embargo, Amat confiesa en el último párrafo de su libro que no fue un trabajo fácil, incluso llegó a soñar con que Quintà le sacaba una pistola.

“He acabado por convencerme de que contar lo que explico es moralmente discutible, pero que debía contar todo lo que pudiera documentar aunque implicase saltarse la raya del respeto”.

Bajo el estilo de la “no ficción” –una especie de novela realista, género iniciado por Truman Capote con su obra 'A sangre fría'–, Amat se sitúa en una Catalunya de la segunda mitad del siglo pasado, con aspiraciones autonomistas pujantes, donde una serie de personajes poderosos –burgueses– manejaron los hilos de la política y economía desde la opacidad.

En torno al prolífico escritor Josep Pla –cuya obra cumbre es 'El cuaderno gris' (1966)–, aparecen desde empresarios –Pere Durán Farell, Domingo Valls Taberner, Manuel Ortínez–, hasta periodistas –Manuel Ibáñez Escofet–, conformando un grupo de poder, lo que el autor llama el “Camelot de Pla”.

El autor resalta la poca transparencia que existía a la hora de tomar decisiones, el poder verdaderamente dicho huía de los focos, de hecho, si situaba detrás de ellos, los manejaba, como en el caso del burgués más importante de su tiempo, Domingo Valls Taberner, el cual –dice el propio Jordi Amat en una entrevista al diario La Razón– ni siquiera tiene entrada en Wikipedia.

En estas reuniones estaban presentes los Quintà –padre e hijo–. Por su parte, Alfons sabrá sacarle partido a esta situación que, a su vez, estaba suponiéndole un trauma por el abandono práctico de su padre, Josep, a él y su familia. Estos dos aspectos marcarán la vida de Alfons para siempre, por un lado, la idea de que para triunfar debía conformar una propia agenda de contactos, una red de poder.

Por otro lado, la relación con su padre condicionará el apartado psicológico de Alfons. El político y escritor, Jaume Miravitlles, lo comparará con Dalí por su complejo de Edipo, por su condición de parricidas (mentales). “Cada artículo oculta un parricidio. Sabe a quién apunta y aprieta el gatillo de su pluma para herir a quien se cruce por su camino”. Quintà trasladará todo esto a su carrera profesional, donde la venganza y la maldad serán la fuerza motriz de su actividad periodística.

De esta manera, durante la vida de Quintà se sucedieron los enfrentamientos con amigos o colaboradores, como Josep Tarradellas, Jordi Pujol, Manuel Ibáñez Escofet… Sin embargo, Amat destaca el episodio con Josep Pla, con el cual inicia la narración de su obra.

Se sitúa en 1981, con un Pla agonizante, pero el mismo Pla que había introducido a los Quintà a sus círculos de poder y les había permitido relacionarse con las personalidades más poderosas de Catalunya. Pero todo esto es pasado por alto por Alfons, quien se encargará de escribir la crónica de la muerte de Pla, resaltando los aspectos más penosos del proceso que no hace falta detallar. “El artículo vuelve y retorna a lo mismo, como quien grita, airado y rabioso”.

Otra de las ideas que trata de reflejar la narración de Amat es la conexión entre los poderes económico, político y periodístico –el cuarto poder– que, pese a tratar de mantener unas apariencias de autonomía, mantienen una relación de dependencia compleja llegando a fundirse en las manos de un solo hombre. Aquí es cuando entra en escena el personaje de Jordi Pujol.

El 25 de julio de 2014, Pujol confiesa todos los delitos cometidos por su familia. Habían transcurrido 55 años desde que su padre, Florenci, fundó Banca Catalana tras granjear una fortuna durante el franquismo jugando con el intercambio de divisas. Así pues, durante más de medio siglo, los Pujol emplearon todo tipo de herramientas para blanquear su imagen y poner al pueblo catalán a su favor.

“Decenas de miles de personas procedentes de toda Cataluña se habían ido concentrando durante toda la tarde en el parque de la Ciutadella, donde se encuentra el Parlament, para protestar por la querella contra Pujol”, reza un artículo de José Antich para El país el 31 de mayo de 1984 tras la reelección de Pujol como presidente de la Generalitat.

Para ello fue esencial el control de los medios de comunicación, donde su poderío político y económico entrará en contacto con el de Alfons Quintà, el periodístico. El primer momento en el que se cruzaron sus caminos fue el de la Enciclopedia Catalana, un “proyecto con una dimensión política inequívoca” que fue financiado desde un primer momento por Banca Catalana, cuyo cerebro era Jordi Pujol.

Tras una cancelación del proyecto mal digerida por Quintà, Pujol pasaría a convertirse en su enemigo, centraría sus esfuerzos en él, en destruirlo. Sin embargo, diez años después volverían a colaborar juntos, Quintà era designado director de Radio y Televisión en el proyecto de Pujol de un nuevo medio de comunicación autónomo catalán. Así nace TV3.

Así pues, la obra refleja la capacidad que tiene el periodismo para influir en la opinión pública y cómo eso es empleado sin reparos por el poder político y económico. Cinismo, oportunismo y ambición marcan la biografía de Alfons Quintà, quien sufrió la presencia de sus traumas a lo largo de su vida, y no solo él, sino toda persona con la que se cruzaba.

La reconstrucción de su vida con el enfoque planteado por Amat arroja un halo de luz sobre un submundo tremendamente opaco que discurre paralelo a nuestras vidas y que las condiciona en gran medida. Ante esto, la persona de a pie solo puede defenderse con sentido crítico.

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